Brianda Deyanara llegó hasta la última eliminación de “La casa de los famosos” y habló sobre las dificultades del juego, su cercanía con Massad y lo que descubrió de sí misma durante nueve semanas de encierro.
Lejos de considerar su salida como un fracaso, Brianda asegura que abandonó la casa con el corazón lleno y con aprendizajes que van más allá del juego.
“Me hubiera gustado ser finalista”, reconoce.
Brianda confiesa en entrevista con el Diario que cuando recibió la invitación para formar parte del programa nunca imaginó que llegaría tan lejos.
Ella pensó que su estancia sería breve. Su permanencia y la respuesta del público contradicen aquella primera impresión.
A lo largo de las semanas, encontró seguidores que conectaron con su personalidad, sentido del humor y de cómo afrontó el juego.
“He recibido comentarios bonitos de que les ha encantado mi personalidad y mi juego…, las tonterías que hacía”, cuenta.
“A veces una se subestima mucho a sí misma, pero la gente desde afuera ve más cosas de lo que nosotros podemos ver en uno mismo”, reflexiona.
Para Brianda las nominaciones fueron algo difícil y antes de entrar a la casa anticipó que esa parte del juego sería complicada para ella. Después de vivirla semana tras semana, confirmó sus temores.
“Yo siempre lo viví difícil, desde la primera hasta la última nominación”, afirma. La razón, explica, estaba en la convivencia diaria. Dentro de la casa no se trataba simplemente de asignar puntos a compañeros, sino de hacerlo después de compartir con ellos buena parte de su vida durante semanas.
La creadora, reconoce que la situación podía ser distinta cuando existía algún conflicto personal.
Esa dificultad también marcó su manera de entender el juego; para Brianda, la estrategia nunca pudo separarse por completo de los vínculos personales.
Entre los capítulos más comentados de su estancia fue su cercanía con Massad Altamimi.
Lo que comenzó como compañía y apoyo mutuo dio pie a momentos que el público interpretó como una relación romántica.
Brianda recuerda esa conexión de manera positiva y asegura que Massad fue una presencia importante durante su encierro.
“Fue una persona que me hizo compañía y apoyó. Incluso me atrevo a decir que me sentí cuidada”, expresa.
Ahora, desde afuera y con la posibilidad de retomar su vida cotidiana, disfruta cada etapa de lo que llama una experiencia que todavía no termina.
Confiesa que Yahir es su finalista favorito y quien le gustaría que sea el ganador.— DARINKA RUIZ Morimoto
