Cristian Cardeña, con afición por finales abiertos
“La ciencia ficción siempre me ha parecido interesante”, expresó el joven Cristian Cardeña Benítez, autor del libro “Historias incompletas”, que ayer por la tarde se presentó en la Filey.
Publicado por el Círculo de Estudios Humanísticos de Yucatán, consta de dos narraciones de ciencia ficción con final abierto: “Infinit Somnium” y “Roylond”.
“Me gustan los finales abiertos. Tenía otros finales y también me gusta que cada quien le ponga el suyo”, confesó Cristian, a quien eso de las presentaciones en la feria no le es ajeno, pues a sus 16 años es la segunda vez que interviene en la Filey.
En la edición pasada dio a conocer la novela “Dimensiones distantes”.
La presentación, que tuvo lugar en la sala “Eduardo Urzaiz” de la feria, estuvo a cargo del propio autor acompañado de los escritores Ena Evia Ricalde y Roldán Peniche Barrera.
Ena Evia, directora de la Escuela de Escritores de Yucatán “Leopoldo Peniche Vallado”, reconoció la labor de Cristian, a quien calificó como joven valor de las letras de la entidad “y cada vez quedo más enganchada con lo que escribe”.
Ena compartió al público de qué tratan las dos historias incluidas en el libro. “Como chico digital que es, (Cristian) tiene un lenguaje transmediático que nos hace imaginar cosas”.
Tras hacer un análisis de la obra de Cristian, Ena Evia remató que el libro plantea interrogantes para realizar una nueva obra.
Roldán Peniche también destacó que a los 16 años Cristian no es un novato en la escritura. “Estoy sorprendido de ver cómo domina la ficción a cabalidad”.
En su mensaje, Peniche Barrera calificó el trabajo de Cristian como “novelettes”, pequeñas novelas, bien estructuradas y con un lenguaje maduro a pesar de la corta edad del autor.
En su mensaje, Cristian Cardeña, hijo del antropólogo Indalecio Cardeña Vázquez, escritor al igual que su madre Elvia Benítez Guerrero, reveló que las ideas le llegaron casi sin darse cuenta, después de haber leído “1984” y “Un mundo feliz”.
Su participación concluyó con la lectura de un fragmento de “Roylond”.— Jorge Iván Canul Ek
