Triple aniversario sacerdotal en la Sagrada Familia
Con amigos, familiares y feligreses, el arzobispo Jorge Carlos Patrón Wong, secretario para los Seminarios de la Sagrada Congregación del Clero, y los presbíteros Jorge Carlos Menéndez Moguel y Juan Pablo Mex y Caamal elevaron sus agradecimientos a Dios por los 32 años de ordenación sacerdotal, en una concurrida misa celebrada anoche en la rectoría de la Sagrada Familia.
Tal como acostumbran, los sacerdotes conmemoraron sus aniversarios en el marco de la visita de Patrón Wong, quien también ayer cumplió 62 años de edad.
Monseñor Patrón Wong recibió el orden sacerdotal el 12 de enero de 1988, junto con los padres Jorge Menéndez Moguel, rector de la Sagrada Familia; Juan Pablo Mex, párroco de Huhí; y José Luis Sobrino Navarrete (ya fallecido).
En la homilía cada uno dirigió un mensaje compartiendo recuerdos.
El padre Juan Pablo Mex afirmó que siempre ha visto la mano de Dios es su ministerio, de manera muy especial en los lugares difíciles. “Siempre le digo a las personas que estamos sembrando, nosotros no vamos a cosechar, vendrán otros que lo harán, pero estamos poniendo la semilla para que el día de mañana, cuando haya otra oportunidad de otro cambio, las cosas mejoren”.
El sacerdote recordó que la experiencia en Sotuta fue similar a donde se encuentra ahora: una parroquia donde eran contadas las personas que participaban en la misa y no había grupos apostólicos, pero después de cuatro años y medio de trabajo, se lograron muchos avances. “La esperanza que tenemos en Huhí es que algún día tenga más vida, más movimiento y vivirán su fe con más alegría”, compartió.
Por eso cuando le gana el peso de llevar la parroquia “siento la cercanía, la presencia de apoyo de Cristo”.
El padre Menéndez, conocido como “Manito”, aseguró la preparación de los días previos a la ordenación sacerdotal, ya que una de las cosas que ilusiona a un sacerdote es su primera misa, la cantamisa.
Recordó que los padres José Luis, Juan Pablo, monseñor Patrón y él celebraron en la parroquia del Santo Niño de Atocha, en Ticul, Colegio Montejo y en Nuestra Señora de Fátima, respectivamente.
Mencionó que al preparar la misa de este aniversario volvió a leer el texto de su primera homilía, lo que le ha hecho mucho bien recordar que un sacerdote es un puente. “Un sacerdote está llamado a ser un puente entre Dios y los hombres, entre los hombres y Dios… Un puente que ayude a entender a los hombres a Dios, a traducir lo que la palabra de Dios dice en la eucaristía y en la sagrada escritura, para dar al hombre de hoy un motivo de esperanza, de consuelo, de ánimo que le ayude a sanar las heridas, que le ayude a tomar decisiones”.
“Esa es la tarea del sacerdote, acercar al hombre a Dios”, reiteró el sacerdote.
Al tomar la palabra, monseñor Patrón Wong recordó que hace 32 años aquella primera homilía fue acerca de los sueños de Dios.
Hablaba de San José el Soñador y de todos los soñadores del antiguo testamento, los profetas y los sueños de Dios. “Y los sueños de Dios se realizan porque son colocados en el corazón de cada uno de nosotros por el Espíritu Santo, con la atracción del amor y ese amor siempre da frutos que son personas”.
Resumió que los sueños de Dios al final siempre son de paternidad y de maternidad. “En la vocación sacerdotal uno es un padre espiritual, un padre de tantos”, ya que ha acompañado a las personas en la formación de sus familias, momentos de alegrías y de dificultade .
El sueño de ser sacerdote, de ser papá, ser mamá, ser religiosa, es un sueño que Dios ya colocó en lo más profundo del corazón y “nosotros lo único que hacemos es descubrir cuál es el sueño de Dios que eligió para cada uno”.
El prelado pidió a todos los que tienen canas que ayuden a los jóvenes y a los niños a descubrir el sueño de Dios, para ellos, ayudarlos y apoyarlos, para que se cumpla.
Los sacerdotes celebraron con los presbíteros Alejandro Alvarez Gallegos, párroco de Nuestra Señora de Fátima y David González Vadillo, prefecto del Seminario Menor de San Felipe de Jesús.
Al concluir la misa se realizó una convivencia en la que se repartieron helados y donas y los sacerdotes recibieron saludos de decenas de personas.
Los sacerdotes usaron las casullas de su ordenación sacerdotal confeccionadas por las Madres de la Cruz.— Claudia Sierra Medina
