Misa, pláticas, juegos, dinámicas y retos para ellos
Más de 500 monaguillos participaron ayer en una convivencia en el Seminario Menor San Felipe de Jesús, la cual se inició con la ceremonia de la Eucaristía que presidió el arzobispo, Gustavo Rodríguez Vega.
Antes de iniciar la misa, decenas de monaguillos se vieron a las afueras de la iglesia del Seminario, colocándose las albas rojas y roquetes blancos, en la mayoría de los casos, aunque algunos vistieron albas negras y otros en color beige.
La iglesia estaba repleta de más de 500 monaguillos provenientes de cinco decanatos, con los que se cierra el ciclo de convivencias que se iniciaron el año pasado.
En octubre y noviembre se tuvieron dos reuniones similares con los integrantes de los otros nueve decanatos que hay en el Estado, y esta vez tocó a los cinco restantes que son los decanatos 2, 5, 11, 12 y 14.
Roger Flores Pacheco, asesor de la Pastoral de Monaguillos, la cual forma parte de la Pastoral Vocacional, detalla que cada año se realizan estos encuentros que buscan la integración de los monaguillos de las diferentes comunidades, razón por la que cuando se realizan tratan de que sean diferentes decanatos los que se reúnan, para que todos vayan conociéndose y aprendiendo unos de los otros.
El principal objetivo es la formación, por lo que después de la misa se dividieron en dos grupos, de 8 a 15 años y 15 años en adelante, para escuchar las pláticas que les tenían preparadas los seminaristas, sobre la santidad y el llamado a la vida.
Más tarde se vivió un tiempo de recreación mediante juegos, dinámicas y retos, en los que los monaguillos se integraron en grupos por edades y buscando que sean de distintos decanatos para competir con otros equipos.
La actividad se prolongó hasta las 13:30 horas.
En la ceremonia eucarística, monseñor Gustavo Rodríguez les preguntó quiénes leen la Biblia, pero pocas manos se levantaron, por lo que los exhortó a hacerlo, y les compartió “no por presumir, sino como testimonio” que él a los 15 años, antes de entrar al Seminario, ya había leído la Biblia completa por primera vez.
“Sí se puede, acérquense a la Palabra de Dios y verán que los va a llenar de vida”, expresó.
“La palabra de Dios, continuó, es viva y es eficaz, más penetrante que una espada de doble filo; ilumina todo lo que hacemos y verán da sentido a su vida y a su ministerio como monaguillos”.
Les dijo que ser monaguillo es estar cerca de Jesús y su tarea es la de ayudar en la celebración de la misa, en la que hay tantas cosas en las que apoyar que es posible se distraigan de lo que es más importante, que el Señor viene y se hace Eucaristía.
Habló de la importancia de Jesús Eucaristía, y ante lo descrito, los invitó a que suplan esa posible distracción acudiendo a la capilla del Santísimo a rezar un ratito.
En la misa el prelado estuvo acompañados de los sacerdotes Jorge Cervera Domani, coordinador de la Pastoral Vocacional y Ecónomo de la Arquidiócesis y David Vadillo González, prefecto del Seminario Menor, así como del diácono Fernando Pan, auxiliar de la prefectura del Seminario Menor.
Algunos padres de familia acompañaron a sus hijos a la actividad, y para ellos también se preparó una plática que ofrecieron los seminaristas.— Iris Margarita Ceballos Alvarado
