Por Gabriel Antonio Martínez Pérez (*)
Mi muy querido Santa Claus, apenas está por terminar el mes de abril y ya estoy pensando en ti. Es por eso que, como cada año, quise dedicarte estas líneas, aunque aún haga falta algún tiempo para tu llegada. En estos casi cuatro meses que llevamos de 2020 hemos pasado por mucho. Desde tormentas e inundaciones, terremotos, incendios y lo más importante, lo que ha sacudido al mundo entero y ha puesto muchas veces nuestra fe en duda, la pandemia del coronavirus.
En este tiempo hemos visto de todo viejo amigo, egoísmo por parte de muchos, agresiones al personal de la salud derivado del miedo, ignorancia y desesperanza. Pero por otro lado también hemos sido testigos de muchísimas muestras de cariño, esperanza, unión y un sinfín de actos de amor, entrega y solidaridad.
¡Hemos tenido que parar el mundo entero! Han cerrado centros comerciales, iglesias, empresas, restaurantes, cines, escuelas, y muchos de nuestros hermanos han perdido el trabajo y se encuentran luchando para salir adelante, para sobrevivir. Muchos otros han perdido la salud no solo física sino también emocional porque este virus nos ha demostrado cuán frágiles somos en todos los aspectos. Muchos otros, papás, hermanos, hijos, tíos, amigos han perdido lo más valioso que se tiene, la vida misma.
Nos ha invadido el miedo, la desesperanza, la incertidumbre, y en muchos casos, la locura. Hemos tenido que apartarnos de la gente que más queremos. ¿Cuándo se había dicho que un beso o un abrazo sería el arma más mortal para la humanidad?
¿Sabes por qué te escribo aun faltando varios meses para tu llegada? Porque tengo miedo, tengo miedo que este año la Navidad de los enfermos no pueda llevarse a cabo. Me da miedo pensar que después de 55 años ininterrumpidos, incluso aquel año en que nuestro fundador, el querido padre Genaro regresó con Dios, no pueda ser una realidad. Me da miedo no cumplir puntualmente la cita con los enfermos de los hospitales y albergues. En fin, ya veremos qué pasa, me dio gusto saludarte.
Septiembre
Hola de nuevo Santa, estamos en septiembre, ya son casi seis meses que no he podido besar a mis papás, darle un abrazo a mis abuelos, jugar con mis sobrinas, reír con mis amigos; ya es casi medio año que este virus llegó para cambiar la humanidad.
Nuestro querido Yucatán ha sido uno de los estados más golpeados por todos los efectos de la pandemia, sin embargo, empezamos a ver la luz al final del túnel, poco a poco las cosas empiezan a regresar a la normalidad, aunque esta sea una nueva.
Todos estos meses amigo, nuestra gente ha demostrado una vez más que, pese a la contingencia y al más desolador de los panoramas, siempre habrá quienes estén dispuestos a tenderle la mano a nuestros hermanos, quienes estén dispuestos a ayudar y dar un poco o mucho de lo que tienen.
Hemos aprendido a luchar con todas nuestras fuerzas para salir adelante, aprendimos que no importa sexo, religión, raza, clase social o económica sino que todos somos seres humanos, todos somos igual de valiosos.
Hemos entendido que la mayor riqueza no es el dinero ni los bienes materiales que uno posee sino el amor de una familia, tener buena salud, tener comida sobre la mesa y un techo dónde dormir.
Hemos aprendido que juntos podemos hacer mucho por la humanidad, que las personas podemos ser maravillosas cuando nos apoyamos y que la solidaridad humana es la base para construir un futuro juntos. Espero poder vernos pronto Santa, te mando un fuerte abrazo.
Noviembre
Hola Santa, ya es noviembre. Verdaderamente la Navidad está cada vez más cerca, sin embargo, aún no siento del todo ese espíritu que caracteriza a estas fechas.
Mis temores se hicieron realidad, no habrá Navidad de los enfermos como la conocíamos antes. No podremos estar físicamente la víspera de Navidad con nuestros hermanos enfermos. A pesar de esto, una vez te prometimos hacer todo lo posible, luchar contra la adversidad y entregarnos en cuerpo y alma a este proyecto de amor para no fallarles. Es por ello que pese a todo seguiremos recolectando toda clase de donativos (ropa, cobertores, toallas, despensas, juguetes, efectivo) para alegrar, aunque de manera diferente, la Navidad de los albergues y asilos.
Sabemos, mi buen amigo, que es un año verdaderamente difícil en cuanto a lo económico, pero no perdemos la fe, pues durante 55 años nos has demostrado el corazón de nuestra gente. Tenemos fe y esperanza que al arrodillarte una vez más ante el pesebre del niño Dios, le pidas que podamos conseguir toda esa ayuda para brindarle un poco de alegría y ese espíritu navideño a los que menos tienen y más sufren.
Ahora me dirijo a ustedes que leen esta carta, me dirijo a ustedes que año tras año han hecho posible la Navidad de los enfermos. Está en tus manos el poder llevarle un poco de felicidad a esa gente en los asilos y albergues. ¡Te necesitamos! Necesitamos de ti, de tu ayuda, tu apoyo, tus donaciones, tus oraciones, tu amor, tu participación, tus ganas y sobre todo tu espíritu navideño. Te necesitamos para poder acompañar, aunque sea de diferente manera, a tantas personitas.
Estamos muy contentos y emocionados por continuar esta aventura. Gracias a toda esa gente que nos han apoyado a lo largo del tiempo, sin ustedes la Navidad de los enfermos no podría ser una realidad. Gracias por sus donaciones, su tiempo, su ayuda, sus pensamientos y oraciones; gracias por tanto y que Dios los bendiga.
Este año, derivado de la contingencia por la pandemia del coronavirus, el taller de Santa Claus será diferente. Estaremos recibiendo tus donativos en el taller ubicado en el Convento de las Madres Guadalupanas entre las 11 a.m. y 8 p.m.
El taller no abrirá al público en las noches, pero te invitamos a realizar tu propio “taller de Santa” en casa y traer los donativos recolectados en caravanas los días 5, 12 y 19 de diciembre de (18 a 20 horas).
Te invitamos a estar pendientes de nuestras redes sociales y del Diario, donde les estaremos explicando de forma más puntual la dinámica a seguir. De igual manera, pueden comunicarse a los teléfonos 9992-92-30-19, 9991-36-45-26, 9992-92-60-63 y 9992-85-26-32, donde se les brindará más información. Nos puedes encontrar como Osane A.C. en Facebook, Instagram y Twitter.
Los integrantes de Osane, A.C. les deseamos una feliz Navidad, un 2021 lleno de salud y bandiciones.
Presidente de Osane, A.C.
