Hablemos de Bioética
¿Qué es morir-morirse?, la muerte, ¿hace que la vida no tenga sentido?, la persona, ¿es un ser para la muerte o para la vida?, ¿es necesario el sufrimiento para que el hombre consiga su plenitud?, ¿qué ocurre cuando una persona corriente decide no seguir viviendo?, ¿qué aspectos comunitarios se resquebrajan para que una persona solamente contemple el suicidio como su única salida?
Morir es un hecho biológico que se produce a lo largo de toda la biografía del sujeto y por lo tanto es una cuestión del organismo y morirse es una experiencia que solo se adquiere cuando nos estamos muriendo.
Tres son las formas patológicas como podemos manifestar nuestra individualización: el trabajo maníaco, el narcisismo y la agresión.
El trabajo maníaco sería una forma de olvidarnos de nosotros mismos y centrarnos en el quehacer diario. La persona enferma se centra en sí misma e intenta que todo gire en torno a ella.
Frankl se pregunta si la muerte hace que la vida no tenga sentido pues es finita y se responde, que la finitud, la temporalidad no solo es una característica esencial de la vida humana, sino que es, además, un factor constitutivo del sentido mismo de la vida humana.
Freud parte del concepto de que “la vida es un resbalarse hacia la muerte”.
Frankl utiliza la imagen de la antorcha para ilustrar el sentido de la vida: aun cuando la antorcha se apague, no quiere decir que su esplendor, mientras alumbró, no tuviese sentido alguno; lo que no tiene sentido, en cambio, es irse pasando eternamente, en una interminable carrera de antorchas, una antorcha apagada.
Las cosas conservan su sentido más allá del éxito o fracaso, independientemente de todo lo que sea resultado o efecto.
Los dos caminos válidos para superar el dolor, son: los valores creativos o los valores de actitud.
El duelo tiene un sentido cuando lloramos a un ser querido. Por lo tanto, el duelo posee el sentido y la fuerza de hacer que siga existiendo, en cierto modo, lo que ha dejado de existir.
Solo puedo sufrir con sentido, si sufro por un algo o por alguien. El sufrimiento, para tener sentido, no puede ser un fin en sí mismo.— Presbítero Alejandro de J. Álvarez Gallegos, doctorando en Bioética
