A poco más de una semana de haber sido eliminado del programa Exatlón, Alejandro Alpuche Góngora, mejor conocido como Alex Alpuche, está de vuelta en su tierra natal: Mérida.

El karateca de 21 años de edad, estudiante de la licenciatura en Diseño Multimedia de la universidad Anáhuac Mayab, visitó Diario de Yucatán acompañado de su familia, que fue su mayor motivación durante la competencia deportiva producida por Tv Azteca.

Alex relató que sus papás, Alejandro Alpuche Delgado y Cilich Góngora Pérez, seguidores de Exatlón desde la primera temporada en 2017 —año en el que Alex empezó a formar parte de la Selección Nacional de Karate—, trataron de animarlo para participar en el “reality”, pero el medallista Panamericano no estaba convencido.

Su papá comentó que desde la primera temporada del programa pensaba: “Alguna vez voy a ver a Alex ahí”.

Por su parte, Alex, que en ese entonces tenía 17 años, “veía a los competidores en televisión y pensaba: ‘No sé, sufren mucho’”.

“Pero temporada tras temporada me fui animando hasta que este año dije: ‘Sí me gustaría estar ahí’. Son oportunidades que te pasan una vez en la vida y hay que aprovecharlas”, recordó el karateca.

En esta temporada de Exatlón, la quinta, por primera ocasión hay karatecas: Alex y Daniel Vargas Flores, ambos de Yucatán.

Alex Alpuche, orgulloso de esto comentó: “Es padre poder representar a mi deporte, darle visibilidad y dar el ejemplo para que las demás personas piensen ‘quiero practicar karate’”.

Exatlón, gran reto

Durante la participación de Alex en el “reality” se pudo ver que la mente “le hizo malas jugadas”, pues en algunas ocasiones desconfió por completo de sus habilidades y su capacidad.

Asimismo, el competidor de alto rendimiento relató que fue un poco complicado separarse de su familia, pero era su motivación: “Pensaba que tenía que luchar por ellos y dar lo mejor de mí”.

“Estar en Exatlón es un proceso 100% mental, todo el tiempo es un sube y baja de emociones. Hay que ser muy fuerte mentalmente para soportar todo eso y no caer. Al final, durante mi duelo de eliminación, fue cuando realmente confié en mí y cuando hubo una mejoría en mi confianza. Me quedo con ese momento, con esa mentalidad”, expresó.

Alex compartió que ser parte del “reality” fue el primer paso para confiar en sí mismo: “Siento que voy por el camino correcto”.

Amor y apoyo de madre

Cilich Góngora comenta que en la cuestión de la confianza, la familia ha apoyado a Alex desde siempre. Cuando el karateca se animó a participar en Exatlón, ella supo que este reto le serviría para crecer y mejorar: “Y todo este proceso dio el resultado que esperábamos”.

“Sí me dolió verlo triste o desanimado, y no poder estar ahí para apoyarlo, pero los papás no vamos a poder estar en ciertos momentos de nuestros hijos, y este era uno de ellos. Ahora que está fuera de Exatlón, siento que ya dio el primer paso, el más importante”, comentó.

“Ahora Alex sabe de lo que es capaz”, añadió.

Su hermana Andrea, a quien el karateca le dedicó algunos logros, confesó que al principio no sintió tanto la ausencia de Alex, ya que está acostumbrada a que su hermano esté varios días o semanas fuera de casa por las competencias, además de que pensaba: “Él se va a divertir y va a estar acompañado”.

“Al momento de ver mal a Alex, sentí muy feo, pero con sus logros, como cuando obtuvo la insignia de la Ruta de los Campeones, me ganaba la emoción e incluso lloraba, y ya lo extrañaba”, agregó la joven de 16 años de edad.

Aprendizaje adquirido

El karateca con 18 años de experiencia en su deporte señaló que en Extalón aprendió algo de cada uno de sus compañeros Guardianes.

De Marcela Pérez, Dulce Miranda y Paulina Martínez aprendió que siempre hay que tener una sonrisa, el ánimo al 100 y positivismo, ya que ellas brindaban todo esto a los Guardianes, incluso en los malos momentos.

De Briseida Acosta aprendió que la verdad, aunque a veces duela, hay que decirla; de Alely Hernández, que todo es mental, que si uno quiere, puede.

De Nataly Gutiérrez y Antonio González, la dedicación y la pasión que le ponen a todo; de Jahir Ocampo, sus experiencias en los Olímpicos y la mentalidad que tiene para su deporte.

De Mario Orozco, la perseverancia; de Alan, las ganas de siempre luchar y superarse a sí mismo, y de Daniel Vargas, su nobleza y su temple.

Los papás de Alex confesaron que a pesar de que Daniel Vargas y su novia, la también karateca Fabiola Pantoja Espínola, son muy amigos de la familia, les sorprendió saber que “Dani” —como cariñosamente le dicen— participaría en el “reality”, pues nunca les contó la idea de querer ser parte de éste, pero al mismo tiempo les generó alivio ya que ambos estarían en Guardianes y sería un apoyo para Alex.

Por último, Alex platicó sobre sus próximos proyectos: retomar sus estudios y enfocarse también al deporte, ya que en noviembre hay un selectivo para sumar puntos para el Mundial de Indonesia de Shito Ryu (que será el próximo año), y en enero de 2022 será el clasificatorio para el Campeonato Panamericano, además se preparará para los selectivos estatales y nacionales.— Karen Beatriz Díaz Salgado