Hablemos de Bioética
El Día Mundial de la Salud Mental, que se conmemorará el 10 de octubre, es una oportunidad para concienciar y movilizar a la población acerca de las cuestiones relativas a este tema. En esta ocasión, la jornada se centrará en la prevención del suicidio.
Cada año, cerca de 800,000 personas fallecen por esta causa, y otras muchas intentan hacerlo.
Cada suicidio es una tragedia que afecta a una familia, a una comunidad o a todo un país y que tiene consecuencias duraderas en las personas cercanas a la víctima. El suicidio no respeta edades y es la segunda causa de defunción entre los jóvenes de 15 a 29 años.
La salud mental
Su definición indica que es el estado de equilibrio que debe existir entre las personas y el entorno sociocultural que los rodea, incluye el bienestar emocional, psíquico y social e influye en cómo piensa, siente, actúa y se reacciona ante momentos de estrés.
La salud mental es la base para el bienestar y funcionamiento efectivo de una persona y su comunidad, pero ¿qué puede afectarla?:
La inseguridad.
La desesperanza.
El rápido cambio social.
Riesgos de violencia.
Los problemas que afecten la salud física.
También puede verse afectada por factores y experiencias personales, la interacción social, los valores culturales, experiencias familiares, escolares y laborales.
Cuidar y mantener la salud mental tiene beneficios:
Buena salud física y rápida recuperación de enfermedades físicas.
Relaciones de calidad con las personas del entorno.
Bienestar constante y proyectos para el futuro.
Mejora la calidad de vida de los individuos.
Algunas recomendaciones para mantener una buena salud mental:
Tener buenos hábitos alimenticios.
Realizar ejercicio con regularidad.
Conservar buenas relaciones interpersonales.
Evitar el tabaco y el consumo de alcohol.
Dormir mínimo ocho horas diarias.
Realizar actividades sociales, recreativas, culturales y deportivas.
Fomentar el hábito de la lectura: leer enriquece la capacidad de atención e incrementa la memoria, aumenta la motivación y reduce el estrés.
La oración como práctica habitual de encuentro con Jesucristo vivo y personal.— Presbítero Alejandro Álvarez Gallegos, Doctorando en Bioética
