El presbítero Alberto Antonio Tamayo Loeza posa con una imagen del Divino Niño Jesús en la entrevista

Dar testimonio de fe es vital para el padre Tamayo

“Desde que me ordené sacerdote el 7 de octubre de 1991, una cosa le pedí a Jesús esa noche después del momento que nos habían consagrado las manos: que no se me subieran los humos”, recordó el presbítero Alberto Antonio Tamayo Loeza.

“’Señor Jesús, que no olvide que soy servidor de mis hermanos’, esa fue la única petición que hice hace 30 años”, compartió el sacerdote, quien ayer celebró su aniversario sacerdotal.

“Creo que no debemos olvidar que los sacerdotes estamos llamados a ser transparencia de Jesús para quienes nos ven, a ser ese signo de Cristo vivo”, añadió el presbítero de 57 años de edad y originario de Tecoh.

“Solo que quizá a veces parece olvidarnos un poquito lo que elegimos, por eso hay que siempre cultivar, fortalecer esa gracia que recibimos”.

Desde hace cuatro años el padre Alberto Antonio Tamayo es vicario de la parroquia San Juan Pablo II, ubicada en el fraccionamiento del mismo nombre.

Compartió que su vida es un milagro de Dios, ya que sus padres ya tenían seis hijas y luego su madre quedó embarazada. Su padre “pensaba que yo también sería mujer, por lo que le dijo a mi mamá que ya no quería más niñas”. Y aunque su padre le dio a su mamá unas pastillas, ella pidió consejo a un sacerdote, quien le dijo que no tenía que obedecer a su marido, por lo que su mamá no las tomó. Cuando el padre Antonio Tamayo nació, su papá se alegró mucho al ver que era un niño. “Cuando tuve la inquietud de entrar al Seminario, mi mamá me dijo que el hijo que no iba a tener, ahora Dios se lo pedía para servir”.

Su acercamiento al sacerdocio se dio en su natal Tecoh: “había un sacerdote anciano llamado José Estrella; recuerdo su buen humor, la alegría de un sacerdote anciano me impactó”.

Aseguró que ese padre “nunca nos dijo que entráramos al Seminario a los que éramos monaguillos, pero siempre he dicho que en las cosas de Dios, el testimonio es clave. A veces no necesitas decir ‘acércate a Cristo’ cuando miras a una persona que vive con alegría su misión, eso te atrae”.

“Su testimonio de vida me inquietó”, remarcó.

El entrevistado pertenecía a un grupo de la Asociación Católica de la Juventud Mexicana (ACJM) y por un concurso sobre los estatutos en el Seminario tuvo curiosidad de conocer el lugar donde se forman los sacerdotes. “Estaba en tercero de secundaria, me sorprendo cuando veo cómo Dios hace las cosas”, rememoró.

Durante ese tiempo, su padre viajaba a Mérida semanalmente y le pidió que lo llevara al Seminario, “me aprendí la dirección y llevé a mi papá al Seminario para entrevistarme con los sacerdotes”. Ahí, “me invitaron al preseminario, al cual no pude ir porque ayudaba a mi papá en el trabajo”.

“Recuerdo que envié una carta para explicar al Seminario por qué no pude asistir. Esa carta la considero clave porque si no la hubiera escrito, ahí hubiera quedado todo. Después los padres del Seminario fueron a visitarme a mi población y así fue como me invitaron a ingresar a la casa formadora, a la que entré el 2 de septiembre de 1979”.

Al conmemorar los 30 años de ordenación, indicó sentirse afortunado, bendecido por Dios. “Siento que hay mucho por agradecer, hay mucho que aprender y aportar. Veo que Dios hace mucho bien a través de los sacerdotes entregados al servicio de sus hermanos y en esta última parroquia siento que Dios me envió a seguir creciendo en la fe”.

Consideró que los sacerdotes “podemos hacer mucho bien sanando interiormente y físicamente, nosotros seguimos a Jesús, que está vivo y es nuestro deber seguir anunciando a Jesús vivo a esta humanidad, que a veces parece haberlo olvidado”, finalizó.— Claudia Sierra Medina

 

Servicio Más detalles

El presbítero Alberto Antonio Tamayo Loeza celebró su 30o. aniversario sacerdotal.

Como vicario

El padre Tamayo ha sido vicario de las parroquias de Peto, Progreso, Panabá, Valladolid, Ticul, San Francisco de Asís (Mérida) y Umán.

Como párroco

Ha sido párroco de Chichimilá, Yaxcabá, Telchac Pueblo y Sucilá.

Misa

El padre celebrará una misa en la parroquia San Juan Pablo II hoy viernes a las 7 p.m.

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán