TOKIO (EFE).— Lo llaman el “modelo español” de donación y trasplante de órganos luego de convertirse en referente mundial, incluso en Japón, donde se implantó en el sur hace unos años y esta semana volvió a analizarse en Tokio de la mano de expertos europeos y asiáticos.
La directora de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) española, Beatriz Domínguez-Gil, y el doctor Martí Manyalich, de la Fundación Donation & Transplantation Institute (DTI), explicaron en el Instituto Cervantes de Tokio cómo ha logrado España ser líder en donaciones y trasplantes de órganos durante casi tres décadas.
“Es fundamental la existencia de una autoridad con liderazgo técnico, una red de profesionales y la implicación de los médicos intensivistas en el interior de los hospitales y las UCI”, indica Domínguez-Gil.
Una estrategia que alcanzó máximos históricos en 2019, con 2,301 donantes (48.9 por millón de población) y 5,449 trasplantes y que en 2021, a pesar de la pandemia, situó de nuevo a España (40.2 por millón) como líder de la Unión Europea (18.4), con 2,229 personas que dieron sus órganos.
Un modelo que a través de la cooperación bilateral está presente “en los cinco continentes”, afirma Domínguez-Gil, quien asegura que la experiencia española llegará a India y ya se adaptó a sistemas sanitarios de Canadá, Australia, Reino Unido y Croacia.
Hace tres décadas, un congreso internacional de trasplantes en Tokio sembró la semilla para que 127 profesionales japoneses se formaran en el programa de gestión de donación y trasplantes que dirige desde 1991 el doctor Martí Manyalich en la Fundación Donation & Transplantation Institute (DTI) de Barcelona.
Médicos y enfermeras de Japón viajan a España desde entonces y en 2006 el doctor Manabu Saito importó a Okinawa la experiencia adquirida exitosamente.
“Funcionó perfectamente, aumentaron los donantes y demostraron que era posible hacerlo”, explica el doctor Manyalich, pionero en la donación y trasplantes en la década de 1980.
Su fundación ha formado a 17,000 sanitarios de más de un centenar de países.
“El doctor Saito creó un equipo en su hospital de Okinawa y realizó el mismo proceso que hacemos en España, pasando de ningún donante a casi 20 donantes por millón”, explica Manyalich, aunque matiza que estas cifras son en un población pequeña (1.4 millones) y que en realidad Japón “tiene una oportunidad de mejora”.
Japón tiene menos de un donante por millón (0.99 en 2019), unas cifras muy bajas a nivel internacional, pero que con sus 126 millones de habitantes el doctor Manyalich calcula que podría generar hasta 4,269 donantes, el doble que España.
“No es un problema de la población o de la cultura, sino del sistema y la falta de una unidad de obtención de órganos”, asegura el doctor, que pone como ejemplo los casos de China e Irán, que han combinado la formación y la adaptación del modelo hospitalario español para lograr grandes avances.
Este modelo no solo cuenta con profesionales entrenados para hablar con los familiares de los fallecidos, también con médicos intensivistas y otros expertos capaces de detectar y manejar la muerte, un servicio intrahospitalario coordinado que ni durante la pandemia se ha suspendido.
“Es imprescindible que las buenas prácticas del mundo se conozcan en el mundo”, concluye el doctor Manyalich.
