Hace algunos años pensar en un universo paralelo, donde se pudiera ingresar de manera virtual, con otra ropa, otro nombre, otro rostro y cabello, era cosa de películas, libros y ciencia ficción. Sin embargo los desmedidos avances tecnológicos han abierto nuevos mundos virtuales, que cobran vida dentro de los dispositivos electrónicos. Estamos hablando del metaverso, una innovadora generación de internet, que propone grandes experiencias inmersivas y multisensoriales.

Si bien este ciberespacio toma su nombre de la novela de ciencia ficción Snow Crash, escrita por Neal Stephenson, se convierte en un futuro posible a través de la realidad aumentada. Según el experto en marketing digital y tecnología Edgar Medina “el metaverso es un concepto aún en desarrollo. Faltan años, quizá más de una década, para que veamos una plataforma capaz de convertirse en el estándar de esta arista de la Web 3.0”.

Aparentemente sacado de un capítulo de Black Mirror, el metaverso no solo está destinado a la diversión, con sus juegos y avatares, sino que también tiene su propia red de economía en desarrollo. El principal sustento de este mundo virtual, donde puedes hacerte acreedor de cantidades inimaginables de artículos, son los exchange de criptomonedas. Estas plataformas o mercados de intercambio digital, suelen ser de fácil usabilidad, con experiencias de compra intuitivas y sencillas.

Algunas de estas plataformas de intercambio, como Bybit, ofrecen a sus clientes la posibilidad de adquirir las principales criptomonedas a nivel global, como Bitcoin, Ethereum, Bitcoin Cash, Litecoin, Tezos, Link, Cardano, Polkadot y Uniswap. A su vez, Bybit es uno de los espacios de Internet que actualmente cuenta con un mercado de “token no fungible”. El NFT Marketplace alberga obras de arte o música, convirtiéndose en un lugar donde artistas, creadores y coleccionistas, pueden formar una comunidad Web 3.0.

Todo este universo y la obtención de dichos activos son posibles gracias al uso de blockchain. Este es un sistema de bloques de criptomonedas, que permite hacer un intercambio de criptodivisas limpio y seguro, de manera descentralizada y transparente. Blockchain funciona a través de contratos inteligentes con una política de propiedad de los objetos muy estricta y difícil de vulnerar.

Los criptoactivos que alberguen estas cadenas de bloques se encontraran en billeteras virtuales, al igual que todos los bienes que pertenezcan a un usuario. Para hacerlo de manera más segura, las criptocarteras se vinculan a la identidad de la persona, con claves privadas que permiten probar, de manera sólida, la propiedad de la actividad o activo.

Otra de las brillantes características de este universo es la originalidad y autenticidad de los artículos que se intercambian. A través de los NFT se puede dar vida a objetos virtuales 100% únicos, sin posibilidad de falsificación.

La accesibilidad a la creación de una criptobilletera está al alcance de la mano de cualquier persona en todo el mundo. Las cadenas de bloques públicas no necesitan muchos trámites o detalles del asociado a la hora de abrirse, a diferencia de una cuenta bancaria. También son sencillas de administrar y pueden llegar a ser altamente beneficiosas como modo de inversión financiera.

(I.S.)