Pletórico en detalles que lo hacen especial, punto de encuentro entre el pasado y el presente, apegado a sus raíces yucatecas cada espacio es un guiño a la tradición y a la vez la búsqueda de lo sorprendente, diferente y único; disfrutarlo es un privilegio y una nueva emoción. Así es el hotel Villa Mercedes Curio Collection by Hilton de Mérida.

Levantado en el sitio donde se ubicaba una fastuosa casona de principios del siglo XX en lo que hoy son las calles 60 y avenida Colón, el inmueble fue sede de la representación consular de Francia en la ciudad en aquel entonces.

Hoy día, el Villa Mercedes es parte de los primeros cinco hoteles de colección de la cadena Hilton en el país, lo que le confiere singularidades especiales que, como su categoría señala, es una invitación a descubrir, adentrarse y conocer aquellas cosas que caracterizan, distinguen y hacen especial el entorno que rodea al hotel.

Leidy Balcázar, directora de ventas y mercadotecnia de Villa Mercedes Curio Collection by Hilton, nos lleva por un recorrido por este hotel para conocer el encanto cautivador que le caracteriza y que aflora en los más diversos detalles arquitectónicos y decorativos, atmósferas que se han creado para el disfrute de sus huéspedes, con toda la calidad y tradición que caracteriza los servicios de la cadena Hilton en la capital yucateca.

“El hotel se levantó en el año 2000 con base en una casona de principios del siglo XX, que fue representación del Consulado francés en esa época en la ciudad y se le llamó Villa Mercedes en honor a la señora Mercedes Peón de Ailloud yucateca y esposa del cónsul francés”, comentó.

Por más de 20 años, el hotel operó bajo la administración de por lo menos dos marcas. A partir de 2021, al finalizar sus compromisos administrativos con la firma que había manejado el lugar los últimos 15 años, los propietarios (de origen italiano) se acercan a Hilton para que ahí opere una de las 18 marcas que esta firma hotelera ha consolidado a nivel internacional.

Es así como a finales de 2021, ya bajo la administración de Hilton, abre sus puertas como un hotel de la clase Curio Collection, una de las más sofisticadas, singulares y exclusivas, apenas el quinto hotel de este nivel en todo el país.

“Una de las razones que hacen especial a este hotel, más allá de su privilegiada ubicación en la capital yucateca y el valor que le confiere la cadena Hilton, era por un lado el que estaba construido a partir de una icónica casona de más de 100 años que fue consulado francés de la ciudad”, señaló la entrevistada.

Yucatán los cautivó

Por otro lado, añadió, algo muy significativo es el hecho de que los propietarios del lugar son personas que llegaron a Yucatán y se enamoraron de estas tierras, su tradición, su cultura, su gente; en este sentido el espíritu del hotel no es de solo ofrecer un lugar para pernoctar, es un sitio cuyos elementos estéticos tienen mucha riqueza de la región, una evocación al pasado desde una perspectiva vanguardista, original y especial.

Estos detalles afloran no solo en la calidez y atención de los más de 60 colaboradores que ahí laboran, sino en espacios muy específicos del hotel, el lobby, por ejemplo, donde se pueden apreciar lámparas verticales de gran formato donde el metal y el mecate de henequén se funden para crear un elemento estético y funcional, explica. Similar sensación ofrecen los numerosos maceteros de barro empotrados en las paredes a manera de lámparas de cálida y acogedora iluminación.

Quizá entre los detalles más llamativos y sorprendentes en la concepción estética del restaurante de especialidades japonesas Asai, el principal de los cuatro centros de consumo con que cuenta el hotel, es el que distingue al privado del mismo y que consta de una estructura envolvente que de piso a techo cobijan unas 9,000 tradicionales jícaras yucatecas, cuyo atractivo armónico es un deleite a la vista y motivo de gran curiosidad para propios y extraños.

El restaurante Asai, cuyo menú es simplemente exquisito y sofisticado, con creaciones del chef japonés Yasuo Asai, presentadas aquí por el chef Joel Molgado, encierra una mística muy interesante, posee una serie de elementos arquitectónicos, estéticos y funcionales característicos de los más elegantes restaurantes japoneses, como la barra que rodea la plancha caliente en la que el hábil chef elabora al momento deliciosos platillos para quienes siguen de cerca este cuidadoso proceso, pero a la vez irrumpe esta creación estética a base de jícaras que nos hace recordar que estamos en Yucatán, un sincretismo sensorial que deleita paladar y vista, explica la directora Balcázar.

Destaca la alberca al aire libre, en cuya ornamentación figuran los muros de rajuela que evocan las construcciones de mampostería y las tradicionales albarradas yucatecas, los acabados en estuco de la propia piscina, los pisos de duela en torno a la misma y el árbol de chaká que sobresale al centro del conjunto.

 

El pasillo que conduce al restaurante “Asai” y área de los salones más grandes del hotel ofrece una muestra tipo museográfica de réplicas de piezas mayas prehispánicas cuyo grado de similitud con las piezas originales es digna de resaltarse.

 

En el vestíbulo exterior de los salones principales se ubica una fotografía de gran tamaño, tomada de una foto original de quien fuera Mercedes Peón de Ailloud. Asimismo existe en los corredores de los pasillos de las habitaciones estantería en la que se exhiben cartas y objetos de época de la familia de Ailloud Peón.

Para quienes gustan de los detalles de servicio del hotel, consta de 127 habitaciones distribuidas en una torre de cinco niveles y presentadas en categorías deluxe (estándar), ejecutiva (con terraza), suite y una presidencial.

Además del restaurante de especialidades japonesas Asai, el hotel cuenta con los centros de consumo “El Centro”, de especialidades al horno de piedra y toque a la leña; el “Curio’s Bar”, donde se ofrecen bebidas de todo tipo, desde las más conocidas hasta las más exóticas o de reciente creación, y un Lobby Bar.

Emanuel Rincón Becerra, reportero de la Agencia Informativa Megamedia (AIM). Es licenciado en Ciencias de la Comunicación con 32 años de trayectoria en periodismo; ingresó a Grupo Megamedia en 1994. Se especializa en turismo, arqueología, vida empresarial, historia, arte, cultura y fotografía.