La sinodalidad, la pandemia que parece terminar y también la guerra en Ucrania y la Violencia en México son los signos de los tiempos con los que ayer inició el tiempo de la Cuaresma en la iglesia, indicó el arzobispo de Yucatán monseñor Gustavo Rodríguez Vega, en la misa del miércoles de ceniza que presidió en la Catedral de Mérida, a temprana hora, ante varias decenas de personas.
Iniciamos hoy el santo tiempo de la Cuaresma, con el rito penitencial de la ceniza, recordó
Tengamos en cuenta lo que hoy vivimos
Que los signos de los tiempos que marcan esta Cuaresma podrían decir que son tres, alguien puede encontrar más o también en su vida personal más signos de los tiempos.
Yo marcaría tres: la sinodalidad, la pandemia que parece terminar y también la guerra en ucrania y la Violencia en México.
Los tres signos de los tiempos
La sinodalidad. La iglesia encabezada por el papa se propone caminar en sinodalidad. Qué es eso. Caminar juntos pero para caminar juntos se necesitan dos cosas principalmente. La primera que los clérigos, obispos y sacerdotes abramos nuestros oídos y nuestro corazón a lo que nuestro pueblo, el pueblo de Dios dice, opina, siente, sugiere. Ya hemos hechos un ejercicio en Latinoamérica, una Asamblea Eclesial, haremos una Asamblea mexicana, ya hemos hecho una asamblea diocesana, queremos escuchar y trataremos de cambiar.
Lo primero que los clérigos abramos nuestros oídos y el corazón pero también que los laicos en general estén dispuestos a caminar con la Iglesia, a participar, en la vida de la Iglesia. Ojalá que de veras muchos sean los que entre y se sumen para caminar juntos como Iglesia.
Otro signo es la pandemia que parece acabar. Llevamos dos años de pandemia y ahora vamos avanzando en una curva marcadamente hacia abajo ojalá que así sea. Celebrar el segundo año de pandemia terminando con ella pudiendo ya participar ya en otras actividades pero que no dejemos atrás lo que hemos vivido que recordemos que nosotros somos sobrevivientes de una pandemia y demos gracias a Dios que oremos por los que han fallecido que sigamos en oración por los que todavía están enfermos y que aprendamos todas las lecciones que nos dejó esta pandemia entre otras la principal que el hombre no es un ser omnipotente, todos los avances de la ciencia nos pueden llenar de soberbia y olvidar que somos seres limitados.
La pandemia nos demostró que somos pequeños que no podemos contra los efectos de la naturaleza. Conversión a la sinodalidad, para caminar juntos con la Iglesia, para caminar juntos con la familia, junco con tu pareja si eres casado pero también la conversión provocada por esta pandemia a la humildad, a la sencillez, a la solidaridad. El otro signo de los tiempos, el papa nos ha pedido que lo veamos. Es la guerra en Ucrania.
El señor se ocupará de lo tuyo
El prelado expuso que los medios de comunicación no hablan de otra cosa que la guerra en Ucrania pero el papa Francisco ha pedido que ofrezcamos hoy miércoles de ceniza, nuestro ayuno y nuestras oraciones por la paz en Ucrania.
Alguien dirá no, yo lo quiero ofrecer por la paz en mi familia o por mi paz interior. Ofrécela por la paz en Ucrania. Si tú olvidándote un poco de ti mismo te ocupas de pensar en todos los demás, nuestro Señor se ocupará de lo tuyo.
Pidamos por Ucrania, ofrezcamos nuestro ayuno y nuestra oración sin olvidar que México también es un campo de guerra, en estos días han caído tantos hermanos muertos casi como el número de los muertos en Ucrania.
Así es que vivimos dentro de una guerra, falta la paz en México que nos involucremos en esta intensión de orar por la paz, de trabajar por la paz. Cómo voy a trabajar por la paz, primero pacificándome a mí mismo; segundo, pacificando y viviendo la paz dentro de mi familia y con todos los que me rodean; tercero, educando para la paz a los niños y a los jóvenes porque a veces para que los papás educan a ver cómo le haces pero tiene que triunfar. La paz ante todo.
Dice el papa en su mensaje: miércoles de ceniza, un día de oración y ayuno por la paz en Ucrania, una jornada para estar cerca de los sufrimientos del pueblo ucraniano, para sentirnos todos hermanos e implorar a Dios el final de la guerra.
Quién hace la guerra olvida la humanidad, no parte de la gente, mira la vida concreta de las personas, sino que antepone a todos los intereses de parte y de poder, confía en la lógica diabólica, perversa de las armas que es la más alejada de la voluntad de Dios y se distancia de la gente común que desea la paz y que en todo conflicto es la gente común la verdadera víctima que paga sobre su propia piel las locuras de la guerra. Piensa en los ancianos, en cuanto buscan refugios en estas horas, en las mamás que huyen con sus niños. Son hermanos y hermanas para los que es urgente abrir corredores humanitarios y que deben ser acogidos. Con el corazón desgarrado por todo lo que sucede en Ucrania y no olvidemos la guerra en otros lugares del mundo como Yemen, Siria, Etiopia y les digo también en México.
Repito que callen las armas, Dios esta con los operadores de la paz no con quien emplea la violencia porque quien ama la paz como dice la Constitución Italiana, repudia la guerra como instrumento de ofensa a la libertad de los demás pueblos y como medio de resolución de las controversias internacionales.
Los profetas del antiguo testamento nos enseñaban a pedir perdón por los pecados del pueblo de Israel así también si quiero mi perdón hagamos ayuno, oración, conversión por todo nuestro pueblo de Yucatán, del pueblo y del mundo.
La ceniza que se impuso en la cabeza y en la frente luego del sermón fue previamente bendecida por el prelado.
También se repartió ceniza en bolsas para llevar a los enfermos y también el papel o bolsas que llevaron los feligreses. En la colocación de la ceniza los sacerdotes y el prelado decían a las personas Arrepiéntete y cree en el Evangelio.
El padre Justo Ceballos Uc, rector de la Catedral de Mérida encomendó a los enfermos, a la Virgen María y exhortó a que ofrezcan su penitencia del miércoles de ceniza por la paz.
Monseñor Gustavo Rodríguez celebró también con los integrantes del Cabildo Catedralicio.
La Cuaresma es tiempo de preparación, para vivir el triduo Pascual, en la Semana Santa. La Semana Santa iniciará el 10 de abril, con el domingo de ramos.
