El factoraje es un mecanismo en el que una empresa vende una factura por cobrar a una institución financiera, ya sea un banco o asociaciones de préstamos o cooperativas y esta será la encargada del saldo deudor. 

Mediante este sistema, la empresa que vende la factura, recibe un alto porcentaje del monto a cobrar en cuestión de horas, en lugar de hacerlo según lo acordado con el deudor. 

Quien compra la factura se encarga la mayoría de las veces en cobrar y se queda con un porcentaje del valor total 

Este sistema se convirtió desde su origen, en una gran herramienta para las empresas exportadoras, y está en crecimiento debido al período que atravesamos, con alta inflación, volatilidad y dificultad para obtener financiamiento. Esto puede poner entre la espada y la pared cualquier iniciativa comercial.

El  factoraje financiero data de los años setenta, siguió su desarrollo en los ochenta y derivó en la creación de una entidad que los agrupa, La AMEFAC, la Asociación Mexicana de Factoraje Financiero y Actividades Similares, que cuenta con momento 17 asociados. La AMEFAC tiene como misión promover el sano desarrollo de la actividad del Factoraje Financiero en el país. Entre sus más reconocidos miembros se encuentran: Banco Nacional de México, BBVA Bancomer, HSBC México.

De las 17 entidades financieras asociadas la AMEFAC, 15 son instituciones financieras formales y 2 SOFOMES, que son entidades autorizadas para operar como sociedad financiera, regulada o no regulada. El 90% del mercado del factoraje en México pasa por financieras adheridas a la AMEFAC.

El factoring internacional y las exportaciones 

El factoring internacional fue el inicio de esta herramienta financiera. Se creó en el siglo XVII cuando a las textiles de Inglaterra les era muy difícil cobrar sus facturas en los Estados Unidos, facilitando así el flujo del comercio internacional entre estas dos naciones. 

Las ventajas para los exportadores son múltiples, mediante el uso de la financiación, la mayor parte del comercio internacional se lleva a cabo en condiciones de pago de cuenta abierta, y el factoraje de exportación hace que sea más factible para las empresas tener éxito en la post pandemia donde el retraso en los pagos es moneda corriente.

Asimismo, la ventaja más significativa de este tipo de financiamiento es la rapidez con la que se puede obtener el dinero fresco, adicionalmente el proceso suele ser sencillo.

Los bancos pueden flexibilizar las condiciones que requieren las empresas cuando necesitan un préstamo bancario tradicional. Esto evidentemente ofrece ventajas competitivas importantes, ya que una empresa se puede centrar en el crecimiento de su  negocio.

Para una pyme, el factoraje es de suma importancia, por el hecho de que está comprobado que es el sector al que más le cuesta asumir un atraso a la hora de cobrar. Sumemos a este escenario enfrentar la post pandemia y su incertidumbre económica, guerra, inflación y aumento de los commodities en el mundo. 

Entonces, la previsibilidad que otorga el factoring sumado a la asesoría financiera que ofrecen las entidades que lo aplican para captar clientes, pueden marcar un antes y un después a la hora de invertir, minimizan asumir riesgos innecesarios que ayudan al crecimiento de cualquier emprendimiento.  

Dentro de las ventajas se suma a la velocidad y la comodidad para obtener capital, las instituciones financieras ofrecen el proceso 100% en línea, lo que permite reducir tiempos de gestión y espera, incluso dentro de la competencia entre ellas, ya no es necesario ser cliente de una banco para usar el factoraje. 

Teniendo ya el flujo de caja, hace a una empresa más eficiente al permitir cubrir los costos generales, los gastos diarios, comprar activos, actualizarse y expandirse. Tener la posibilidad de vender a crédito mantiene competitivas a las empresas, pero también podría poner en riesgo su estabilidad al obligarlas a esperar meses para recibir los pagos, sobre todo como hemos explicado, si es una compañía en vías de crecimiento.

El factoraje financiero creció en 2020, según informó la AMEFAC. En un mundo cerrado con poco acceso a crédito internacional, el factoraje fuera una alternativa para los emprendimientos. Se estima que durante este período un 86% de las empresas sufrieron pérdidas y tener el mencionado flujo de cada pudo ser la salvación entre salvar a una compañía o cerrar.

Los costos del factoraje

El costo como cualquier movimiento financiero es un tema de suma importancia. En general, las entidades que compran la factura, cobran sus servicios mediante dos tasas: una sobre el valor de la factura, que suele ser entre 0.5% y 1%, y la otra sobre el valor financiado un que ronda el 5% en promedio anual. 

Las tasas siempre van a depender del país, un país con alta inflación puede presentar tasas más elevadas, por el contrario, cuando se negocia con países con baja inflación, las tasas son más bajas.

Basándonos en el primer ejemplo, si una empresa tiene por cobrar una factura de $1.000.000, se paga el 0,5% de ese monto 5% del monto que liquidó el banco que suele ser de un 80% de la factura a cobrar, en este caso $800.000. El costo total del factoraje es la suma de ambas. 

Dentro de las desventajas del sistema, tenemos que sin una estrategia adecuada se pueden elevar mucho los costos financieros, es por ello que es importante acceder a los beneficios de asesoría financiera que ofrecen las instituciones. 

Se recomienda además que no se use la herramienta cuando se atraviese dificultades relevantes, ya que el financiamiento podría no ser suficiente. 

Los tipos de factoraje más comunes son dos: 

  • Factoraje con recurso: Cuando quien compra la factura asume el riesgo de impago. Este es el más común, debido a que ofrece la protección sobre el dinero por cobrar, del objeto principal de quien opta por factoraje
  • Factoraje sin recurso: Es cuando la empresa que contrata el factoring asume la insolvencia del acreedor.

Existen otros tipos de factoraje, los relacionados con las condiciones del contrato si es nacional o internacional.  También es común definir si el deudor es notificado o no que se le cobrará mediante esta herramienta. Fundamental a la hora de negociar, ya que el récord crediticio podría estar en juego. 

Reducir costos, flujo de caja y ahorrar tiempo, es el escenario ideal para una compañía. Si una empresa necesita liquidez, no puede dejar de considerar este instrumento. La historia comprobó que el factoraje puede ayudar a una empresa en su crecimiento desarrollo. – (I.S)