WASHINGTON (AP).— Incluso si el mundo se las ingenia de alguna manera para contener el calentamiento global y cumplir los objetivos planteados, ya sería demasiado tarde para evitar cuatro cambios irreversibles, según nuevo estudio.

Un equipo de científicos internacionales analizó 16 posibles cambios irreversibles —grandes alteraciones climáticas de las cuales no hay retorno— y calculó los niveles de temperatura en los que sería imposible alterar esa realidad. Ninguno podría considerarse irreversible a las temperaturas actuales, aunque en algunos casos sería una posibilidad.

Pero el aumento de las temperaturas desde la época preindustrial está a punto de alcanzar los 1.5 grados Celsius y unas pocas décimas más harían que cuatro cambios quedasen en los umbrales de la irreversibilidad, de acuerdo con el trabajo publicado en “Science”.

La investigación asegura que el derretimiento de Groenlandia y de las capas heladas de la Antártida occidental, la pérdida de arrecifes de coral tropicales y el derretimiento del permafrost del Norte, que emite grandes cantidades de gases con efecto invernadero, son cuatro puntos de inflexión a los que podría llegarse cuando el calentamiento alcance los 1.5 grados Celsius. Las temperaturas tendrían que subir solo tres décimas para llegar a ese nivel.

En el actual estado de las cosas la Tierra se encamina a experimentar un aumento de las temperaturas de 2.7 grados Celsius respecto a los tiempos preindustriales.

“Ojalá estemos equivocados”, dice Tim Lenton, de la Universidad de Exeter (Reino Unido) y uno de los autores del estudio. “Hay buenas posibilidades de que estos puntos de inflexión sean irreversibles. Por ello, es muy importante analizar cómo vamos a lidiar con las consecuencias”.

Un aspecto clave es cuándo se sentirán los efectos nocivos si se alcanza un punto de inflexión. Los científicos piensan que podrían pasar siglos antes de que se vean las consecuencias. La pérdida de arrecifes de coral, no obstante, podría experimentarse en una o dos décadas.

“Es un tema para las generaciones futuras”, subraya el director del trabajo, David Armstrong McKay, de la Universidad de Exeter. “Las consecuencias del derrumbe de las capas de hielo pueden hacerse sentir dentro de mil años, pero de todos modos le estamos dejando un planeta muy distinto a nuestros descendientes”.

Lenton compara los puntos de inflexión con alguien que se tira hacia atrás en una silla plegable. “Cuando te inclinas hacia atrás, la fuerza de la gravedad te empuja, hasta que te caes”, explica.

Otro de los autores, Johan Rockstrom, director del Potsdam Institute for Climate Impact Research de Alemania, lo comparó con el encendido de la mecha de una bomba. “La llama irá avanzando hasta que se produzca una explosión”, señala.

Si bien el derretimiento de las capas de hielo haría subir el nivel del mar varios metros, Rockstrom admite que le preocupa más la pérdida de arrecifes de coral por “su impacto inmediato en la subsistencia de la gente”.

Cientos de millones de personas, sobre todo residentes pobres de zonas costeras tropicales, dependen de la pesca asociada con los arrecifes.

Algunos de estos puntos de inflexión, como el derretimiento del permafrost, pueden acelerar el calentamiento global. Pero no hay que esperar panoramas catastróficos, según McKay.

“Incluso si alcanzamos algunos de estos puntos de inflexión y hay consecuencias que queremos evitar, no habrá un proceso de cambio climático profundo”, sostiene. “Eso no sucederá si alcanzamos un calentamiento de 1.5 grados. Y todavía podremos intervenir y determinar cuánto nos pasamos”.

Katharine Mach, de la Universidad de Miami, se pregunta por su parte si “realmente analizamos lo que sucede cuando alteras tanto los sistemas globales y ecológicos”. Mach, quien no participó en el estudio, señala que el informe aporta información “preocupante”.

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