“Todo entorno y contexto aporta algo. El arquitecto se nutre de información de todo tipo para concebir un proyecto funcional y estético que cubra las expectativas de quien lo promueve”, señaló Rubén Sepúlveda Chapa, ponente en el Congreso Internacional de Arquitectura “Materializando para la escala humana”, que ayer se llevó al cabo en el Foro Cultural “Alejandro Gómory Aguilar” de la Universidad Anáhauc Mayab.
Sepúlveda Chapa, de la firma Dear Architects de México, fue con el tema “Doméstico” el primero de los tres conferenciantes de la jornada. Le siguieron Federico Colella, de Federico Colella Studio de Italia, con “Habitar el territorio”, y Daniel Bonilla, del Taller de Arquitectura de Bogotá, “Intervenciones sostenibles en campus universitarios”.
El director de la Escuela de Arquitectura de la casa de estudios anfitriona, Enrique Duarte Aznar, explicó que el objetivo del congreso era que los estudiantes de la carrera tuvieran la oportunidad de conocer de cerca la experiencia de destacados exponentes de la arquitectura de México, Italia y Colombia.
El propósito final es enriquecer sus conocimientos en lo que se refiere a resolución de problemas que de manera cotidiana encuentran los profesionales del ámbito.
La ponencia de Sepúlveda Chapa se basó en su experiencia con el diseño de dos predios en Monterrey. Según afirmó, aunque ambas fueron casas habitación, el entorno marcó la diferencia entre una y otra.
“Leer el contexto es básico para poder construir”, subrayó, pues todo alrededor a un proyecto aporta información: utilidad, ubicación, orientación, dimensiones…
“La arquitectura se adapta, tiene contexto y lógica, es razonada, pensada en lo humano desde las perspectivas de lo físico y psicológico. No se construye solo para resguardarse de la intemperie, no es solo una edificación; arquitectura es la interpretación de muchas cosas interconectadas”, expresó.
Sepúlveda Chapa recordó que hay entornos nuevos, correspondientes a familias jóvenes, y otros antiguos, definidos y de una población mayor de edad. “Saber adaptar la propuesta arquitectónica a cada entorno requiere análisis, creatividad, gusto, pero también el conocimiento de la capacidad de la mano de obra y los materiales disponibles”, puntualiza.— Emanuel Rincón Becerra
