Diversas emociones que van desde lo introspectivo hasta lo festivo emanan al escuchar la Fantasía Escocesa de Max Bruch, obra que será interpretada por Christopher Collins como solista invitado de la Orquesta Sinfónica de Yucatán (OSY).
El violinista es el concertino de la agrupación, por lo que en múltiples ocasiones ha tenido partes solistas en los programas; pero esta vez estará al frente del escenario y de pie para interpretar una pieza que escala en las emociones y, hasta donde saben, será la primera ocasión que se tocará en Mérida.
Nunca antes ha sido ejecutada por la Sinfónica en sus 19 años de existencia.
Collins, originario de Estados Unidos, ha acompañado a la OSY desde antes de sus inicios y ha sido solista invitado en siete ocasiones a lo largo de estos años.
Su actuación solista estaba programada en la temporada anterior, pero el incendio del Teatro José Peón Contreras obligó a suspender ese concierto, el cual se retoma en la actual programación en el Palacio de la Música.
La Fantasía Escocesa Op. 46 de Max Bruch la aprendió Collins cuando era adolescente y tenía como maestro al francés Zino Francescatti, quien goza de gran reconocimiento en su país y ahora que la interpretará le vienen a la mente la figura y enseñanzas de su profesor.
Señala que tenía 9 años la primera vez que se la escuchó tocar a Jascha Heifetz en la televisión. Collins comenzó a estudiar el instrumento a los seis años.
Puntualiza que Bruch la compuso inspirado en la música folclórica escocesa, por lo que hay melodías que los escoceses reconocen.
Recuerda una anécdota de cuando tocó esta pieza en Escocia, bajo la dirección de un amigo suyo con el que había estudiado en la escuela Juilliard, en Nueva York: temía que las personas se pusieran a cantar, por lo que antes de tocarla pidió al público que no lo hiciera aunque reconociera los temas y que solo disfrutara de la interpretación del violín.
En son de broma, Christopher Collins dice que también en esta ocasión pide lo mismo si algún escocés llega a la sala del Palacio de la Música, donde se presentará este fin de semana.
Indica que el concierto que interpretará es más largo de lo habitual, ya que cuenta con una introducción y cuatro movimientos.
Expresa que al inicio la obra es inspiradora y hay un diálogo entre el violín y el arpa, que se hace presente al principio y al final de la pieza. La joven Iris Córdova Cuevas es quien interactuará con él al arpa.
Enfatiza la parte folclórica de la obra, pero también los pasajes introspectivos, los pensamientos de juventud, los años del amor, el baile, para al final retomar la suavidad del tema del inicio.
Violín Guadagnini
El solista, que tiene una amplia trayectoria en la que incluso ha sido maestro en China y participado como músico en la grabación de temas que han ganado premios Grammy, ejecutará la obra de Bruch con el que considera su mejor violín, un Guadagnini de 1714.
Recuerda que son tres los nombres más famosos y legendarios de violines, y que éstos datan de la época de oro del instrumento en Italia: Stradivarius, Guarnerius y Guadagnini.
Apunta que el instrumento que posee es un violín ideal para un solista, pues tiene un sonido profundo y rico, con muchos colores y posibilidades, lo cual marca la diferencia de los grandes violines: el instrumento es como la voz —el más cercano a la voz humana— y, tal como se tienen muchas posibilidades al cantar, se trata de hacer lo mismo con el violín.
El músico subraya que hacer música no se trata solo del acto físico de tocar, sino de algo casi mágico, metafísico, que primero requiere de un trasporte a la cabeza para luego recorrer las manos.
El talento y la virtuosidad de Christopher Collins se podrán constatar pasado mañana viernes, a las 20 horas, y el domingo, a las 12 horas, en el Palacio de Música. Como parte del programa la OSY interpretará también la Sinfonía número 2 “Pequeña Rusia” de Tchaikovsky.
Los boletos se pueden adquirir en la taquilla del Palacio de la Música y en www.sinfonicadeyucatan. com.mx.— IRIS MARGARITA CEBALLOS ALVARADO
