A un mes de su ordenación episcopal como obispo auxiliar, la Universidad Pontificia de México entregó formalmente a la Arquidiócesis de Yucatán a monseñor Mario Medina Balam.
Monseñor Medina Balam, cuya ordenación está programada para el 14 de abril, a las 11 horas, en el Centro de Convenciones Yucatán Siglo XXI, llegó a su tierra de origen el martes 14 pasado, acompañado por autoridades de la Universidad.
Ayer, en la Sala Capitular de la Catedral, el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, encabezó la rueda de prensa en la que se dio a conocer el trabajo de la Universidad Pontificia en México a cargo de representantes de la misma.
En el encuentro con medios participaron los sacerdotes Alberto Anguiano García y Jorge García Guevara, rector y administrador, respectivamente, de la Universidad; Erminio Gómez González, promotor nacional y relaciones públicas de la casa de estudios, y Esteban Solís, procurador de fondos.
Monseñor Medina Balam pasó más de 30 años de su vida como estudiante, profesor y en otros cargos en la institución académica y ahora fungirá como obispo auxiliar junto con monseñor Pedro Mena Díaz.
La Universidad Pontificia de México es la más antigua del país. El edificio de la Universidad Nacional Autónoma de México le perteneció; durante la presidencia de Benito Juárez fue expropiado y cerrado. Reabrió en otra sede hace 40 años.
El rector de la Universidad dijo que de una manera simbólica están en la ciudad acompañando a monseñor Medina Balam. “Nos parece simbólico venir a acompañarlo ya que él estuvo (en la Universidad) 36 años, de los cuales seis fueron de formación en Teología, estudió las licenciaturas de Moral y de Derecho Canónico, en la cual se especializó e hizo su doctorado; también se dedicó a ser docente.
“Para nosotros, la Universidad, es un gusto, un orgullo que ahora monseñor Medina Balam regrese a su tierra natal para seguir colaborando a través de esta otra trinchera como maestro de la fe”.
Su misión
La Universidad Pontificia es una institución de la Iglesia que fue la primera no solo en México sino también en América Latina. Tiene facultades eclesiásticas en Teología, Filosofía y de Derecho Canónico y Civil, con más de una decena de carreras.
Ahora, la Universidad quiere crecer y proyectarse en el mundo civil. “La casa de estudios no solo es para los eclesiásticos o seminaristas, sino que es una propuesta de estudios y formación para religiosas y público en general”, afirmó.
Tiene grados escolarizados, cursos y diplomados presenciales y en línea.
Una de las carreras más solicitadas es la Licenciatura en Derecho Canónico.
El padre rector Alberto Anguiano admitió que extrañarán mucho a monseñor Medina Balam, quien formó a muchas generaciones.
Consideró que “la enseñanza es fundamental para recomponer esta desgastada convivencia social; nosotros en la Universidad tenemos la convicción que con la educación podemos abonar a eso y es el motivo de nuestra presencia”.
La Universidad Pontificia de México cuenta con una matrícula de 300 alumnos, de los cuales 230 son sacerdotes; los demás son seminaristas, religiosos y religiosas, así como público en general.
Su principal objetivo es la sostenibilidad para seguir ofreciendo su oferta académica de corte humanista, de ahí el reto de aumentar el número de alumnos.
Su plan es fortalecer la Facultad de Ciencias y Humanidades con carreras civiles, ya que éstas tienen conexión inmediata con el mundo laboral. Hasta ahora solo tienen la carrera en Leyes, con diferentes especialidades y maestrías.
Monseñor Medina Balam, cuyo último cargo fue de decano en la Facultad de Derecho Canónico, dijo que antes de venir se despidió de la casa de estudios.
“Por el hecho de que vengan a la Arquidiócesis de Yucatán siento el compromiso personal y de la Arquidiócesis de apoyar a la Universidad Pontificia de México”, manifestó.
Al llegar a su natal Yucatán, monseñor Medina se sintió “blindado” por la oración de mucha gente para protegerlo de los peligros y ayudarlo espiritualmente a estar cerca de Dios.
“Quiero pedirle a la comunidad cristiana católica que me siga ayudando a prepararme para la ceremonia de ordenación episcopal. Vengo para servir con todo lo que pueda a los fieles de la Arquidiócesis de Yucatan y en general a todas las personas de buena voluntad que viven en estas tierras”.
Al tomar la palabra, monseñor Gustavo Rodríguez dijo que la Universidad quisiera becar a sus estudiantes, pero para eso se requiere una colecta anual y otra ayuda e incluso hay gente que se compromete a pagar una beca completa. “Ya hay personas ayudando de esta forma pero se necesitarían más”.
El costo anual de estudios de un alumno interno es de 270 mil pesos.
Esteban Solís Rodríguez, procurador de fondos de la casa de estudios, recordó que en la Universidad se preparan sacerdotes ordenados con licenciaturas, maestrías y doctorados.
“La idea es que ustedes nos apoyen con el propósito de difundir que la Universidad Pontificia de México requiere recursos para su sostenimiento”.
“Los sacerdotes son como los médicos: tienen que estudiar todos los días para brindar una mejor ayuda a los feligreses”, afirmó.
La información para donativos y el catálogo de cursos están disponibles en pontificia.edu.mx.— CLAUDIA SIERRA MEDINA
