En Yucatán existen registradas 58 especies de serpientes, y de estas sólo cinco son venenosas.

Por años se ha mitificado la peligrosidad de estos reptiles, a quienes se les atribuye una grave toxicidad en su mordedura, lo cual es falso, ya que como se mencionó, sólo unas cuantas poseen esta cualidad, señaló la bióloga Astrid Vega Marcín, educadora ambiental y quien participó ayer en la última jornada del Segundo Festival Mexicano de las Serpientes, en el Parque Ecológico Metropolitano del Sur “Yumtsil”. Su conferencia tuvo como titulo “Educación ambiental y su importancia en las serpientes”.

El Segundo Festival Mexicano de las Serpientes tuvo lugar este fin de semana, con el objetivo de que la comunidad conozca más de cerca a las diversas especies de serpientes que habitan en la región y sus características e importancia dentro del entorno ambiental y su valor como control natural de plagas en los campos.Durante el evento se impartieron pláticas sobre “Serpientes venenosas de la Península de Yucatán”, a cargo del maestro Luis Díaz Gamboa, quien asimismo exhibió un ejemplar vivo de huolpoch, una de las cinco serpientes más venenosas de la entidad y uno de la variedad cascabel.

Igualmente se habló de zarigüeyas y murciélagos, así como de estrategias de conservación y aprovechamiento sostenible de la fauna silvestre en México.

Ayer las actividades dieron inicio a las 9 de la mañana, y además de la charla de la Bióloga Astrid Vega, se ofrecieron charlas sobre primeros auxilios por mordedura de serpiente, manejo de la especie en cautiverio y la legislación en materia de posesión de estos ofidios.

“La mayoría de la gente no sabe cómo reaccionar ante un encuentro con una serpiente, pero el primer sentimiento es de terror, el segundo creer que se está en peligro de muerte por su mordedura y tercero hay que matarle”, dijo la entrevistada por el Diario poco antes de iniciar su charla.

“Es normal que el común de las personas experimenten temor cuando tiene ante sí una serpiente porque resulta ser algo desconocido y porque mucho se ha mitificado en torno a su agresividad y peligrosidad, pero esto se debe a que es mucho lo que se desconoce y precisamente actividades como este festival tienen el propósito de que las personas no dejen de temerles, sino más bien entiendan que la mayoría de las veces los encuentros son fortuitos y que el reptil reacciona porque se siente agredido cuando el intruso invade su espacio”, explicó.

“La gran mayoría de las serpientes que se tiene registradas en Yucatán no son venenosas, los ataques generalmente son accidentales y circunstanciales, las serpientes son necesarias para mantener los campos libres de plagas que ponen en peligro los cultivos y aunque suelen estar lejos de sitios densamente poblados, a veces se encuentran escondidas en espacios donde se sienten seguras pero donde los humanos no esperan encontrarlas y ahí está el problema, al no saber cómo reaccionar las personas de inmediato tratan de matar al ejemplar en lugar de permitirle que se marche”.

La especialista aclaró que si bien el número de especies venenosas es muy pequeño, nunca hay que confiarse en caso de una mordedura, en el mejor de los escenarios todo puede quedar en un traumatismo menor de la zona afectada, pero en caso contrario, hay potencial riesgo de intoxicación y la atención médica oportuna es vital.

Destacó que la existencia de pocas especies venenosas en Yucatán, esto permite que se cuente con sueros o antídotos para cada una de ellas, sin embargo para aplicar el adecuado es necesario identificar la especie agresora, por lo que conocer sus características físicas es fundamental y si es posible capturarle mucho mejor.

Además de charlas, durante el festival hubo un espacio para que los niños pinten, así como un área donde se exhiben especies en conservación y cráneos de cocodrilos. El cierre del festival, a partir de las cuatro de la tarde, consistió en un espectáculo de música y títeres.—Emanuel Rincón Becerra

Emanuel Rincón Becerra, reportero de la Agencia Informativa Megamedia (AIM). Es licenciado en Ciencias de la Comunicación con 32 años de trayectoria en periodismo; ingresó a Grupo Megamedia en 1994. Se especializa en turismo, arqueología, vida empresarial, historia, arte, cultura y fotografía.