Desde muy joven la yucateca Andrea Priscila Gutiérrez González tuvo contacto con la música clásica y el canto lírico, era lo que se escuchaba en su casa, y poco a poco fue adquiriendo el gusto por el conjunto de técnicas vocales utilizadas para interpretar el repertorio académico.

La soprano, nacida en Mérida hace 31 años, conocía la amplia gama de géneros que escuchaban las personas de su edad, pero a los 17 se sintió seducida por la ópera.

Inició su formación musical en 2014 de la mano de Alberto Álvarez Íñiguez, Hugo Pinto y Thusnelda Nieto, y desde entonces mostró cualidades de interpretación notables que la llevaron a unirse al coro de cámara de la actual Secretaría de la Cultura y las Artes.

Para Andrea Priscila es muy claro que si bien un concierto reclama del intérprete un alto dominio técnico de la voz, éste no se compara con las exigencias de la ópera, en la cual no solo se canta, sino que también se actúa e interactúa con otros cantantes e instrumentistas.

El 16 de julio pasado, la soprano formó parte del elenco del “Don Giovanni” producido por la Ópera Nacional de la República Checa, que se presentó en el Teatro Estatal de Praga. Fue la única mexicana entre 100 artistas, incluyendo cantantes y músicos de 50 nacionalidades.

En entrevista con el Diario en su estudio de la colonia García Ginerés, Gutiérrez recuerda que llegó a Mérida hace unas semanas procedente de República Checa, un país que, dice, cuenta con numerosos teatros y continuas producciones de música clásica y ópera.

Deja Yucatán por sus sueños

Indica que, ante la imposibilidad de desarrollarse en el canto operístico en Yucatán, se inscribió en la Escuela Superior de Música de Puebla, donde ya cursó los dos primeros años de canto y le falta uno que iniciará en breve de manera virtual desde Mérida, donde tiene su estudio privado.

“Los conciertos son una cosa pero una ópera es distinto”, explica.

“En la ópera hay que hacer la escena, meterse en el personaje y seguir un rol, a diferencia de un concierto, en el que se interpreta un aria acompañada ya sea de un pianista o una orquesta”.

“La ópera es más demandante porque no solo cantas, sino que además actúas e interactúas. El dominio de la técnica de canto debe ser plena, pero además te metes en la piel del personaje, recreas sus sentimientos y expresiones, debes hacerlo cantando en italiano, alemán, francés, incluso ruso, y, por si fuera poco, tienes que estar muy atenta a lo que va dictando la orquesta”.

En 2022, su deseo de superarse la llevó a participar en el montaje de “Così Fan Tutte”, de Mozart, en el Mozarteum de Salzburgo, en el papel de Fiordiligi.

Fue el conocimiento que Andrea Priscila ya tenía de las arias de “Don Giovanni” lo que la llevó a audicionar en línea por un papel en la producción de la ópera mozartiana en Praga. Su voz, su carisma y su complexión física fueron determinantes para que le concedieran el personaje de Donna Anna, uno de los más importantes de la historia.

Donna Anna es una joven próxima a casarse que es deshonrada por Don Giovanni, el cual en duelo mata al padre de la mujer cuando éste demanda lavar su honor.

La entrevistada afirma que el personaje demuestra muchos matices emocionales a lo largo de la historia y es muy complejo en la trama jocosa: al principio es inmensamente feliz, después está inconsolablemente triste y deprimida, y al final se muestra llena de coraje y busca venganza.

Al cantar en italiano debió dar una variedad de sentimientos al personaje al mismo tiempo que interactuaba con otros actores y la orquesta. El reto es colosal, admite la soprano.

Un mes de ensayos —solo dos sesiones con orquesta— puso a prueba a Andrea Priscila. Se formaron dos elencos, uno para una presentación privada y el otro (en el que participó la yucateca) para la función que tuvo lugar el 16 de julio con localidades agotadas en el Teatro Estatal de Praga, recinto donde se rodaron escenas de la película “Amadeus”, de Milos Forman, en 1984.

De hecho, revela Gutiérrez, el vestuario utilizado en esa producción de “Don Giovanni” fue es el mismo que se empleó en el filme.

“Los viajes enseñan, experiencias como éstas te marcan de por vida, te estimulan a seguir mejorándote y buscar nuevos retos”, concluye.

Emanuel Rincón Becerra, reportero de la Agencia Informativa Megamedia (AIM). Es licenciado en Ciencias de la Comunicación con 32 años de trayectoria en periodismo; ingresó a Grupo Megamedia en 1994. Se especializa en turismo, arqueología, vida empresarial, historia, arte, cultura y fotografía.