Aspecto del Discóbolo Lancellotti, obra adquirida en cinco millones de liras y que fue entregada a museo de Múnich
Aspecto del Discóbolo Lancellotti, obra adquirida en cinco millones de liras y que fue entregada a museo de Múnich

ROMA (EFE).— El ministro italiano de Cultura, Gennaro Sangiuliano, pidió ayer “una disculpa” al director de la pinacoteca alemana que reclamaó la devolución del Discóbolo Lancellotti, que se encuentra en el Museo Nacional Romano.

Se trata de una réplica romana del siglo II después de Cristo, considerada la más fiel del original perdido de bronce del griego Mirón (siglo V antes de Cristo).

Sangiuliano, quien llegó a asegurar que el responsable de la Gliptoteca de Múnich debería pasar “por encima” de su cadáver antes de entregar la obra, se reunió anteayer con el embajador alemán en Italia.

“Me ha dicho que el gobierno de Berlín no pide ninguna restitución ni reclama el Discóbolo y que fue una iniciativa del director del museo bávaro”, dijo.

“Creo que este director nos debe una disculpa”, añadió en una nota el ministro, que fue tajante al enfatizar que “el Discóbolo Lancellotti es patrimonio de la nación y propiedad del Estado italiano”.

El conflicto surgió de una carta enviada por el director del Museo Nacional Romano, Stéphan Verger, a Florian S. Knauss, director de la Gliptoteca, y que Sangiuliano consideró “inaceptable en su contenido”.

Verger pedía en la misiva recuperar la base de mármol del siglo XVIII en la que reposaba el Discóbolo, encontrado en 1781 en Roma, antes de que fuera vendida en 1938 a la fuerza a los nazis por su propietario, el príncipe romano Lancellotti, por voluntad del dictador Benito Mussolini.

El dictador italiano quería complacer a Adolf Hitler, que había quedado impresionado por la estatua durante su visita a Roma en mayo de 1938, puesto que representaba un emblema de la estética nazi, después de que la directora Leni Riefenstahl lo utilizara en su documental “Olympia”, dedicado a los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936.

La estatuilla fue comprada por cinco millones de liras y entregada al museo de Múnich, donde permaneció hasta el 16 de noviembre de 1948, porque el ministro italiano Rodolfo Siviero logró incluirlo en la larga lista de obras de arte transportadas ilegalmente a la Alemania nazi y que regresaron a Italia.

En su respuesta, el director de la Glipoteca de Múnich no solo se muestra contrario a devolver la base de mármol solicitada, sino que recuerda su “reivindicación legal de la devolución del Discóbolo”, al señalar que “la escultura fue adquirida legalmente por el Estado alemán”, sin mencionar el régimen fascista ni el nazi.

“Las instituciones italianas en el poder en ese momento estuvieron de acuerdo con la exportación. Ni siquiera fue un ‘regalo’ para Adolf Hitler. La repatriación a Italia violó la ley, según la opinión legal del Estado bávaro y de nuestro museo”, indicó el responsable alemán.

El Discóbolo fue exhibido este año en “Arte Liberata 1937-1947”, una exposición en las escuderías del Quirinal que mostraba la labor de un grupo de funcionarios italianos que protegieron de las bombas y del expolio nazi miles de obras de arte, como pinturas de Piero della Francesca, Botticelli, Tiziano y Luca Signorelli, entre otros maestros.

Tras la “constructiva y cordial reunión” con el embajador alemán, el ministro de Cultura italiano expresó su esperanza de llegar un acuerdo con las autoridades alemanas “para la devolución a Italia de la base de mármol del siglo XVIII que pertenece al Estado italiano y que ha permanecido hasta ahora en Múnich”.

Escultura Detalles

El dictador italiano Benito Mussolini quiso complacer a Adolf Hitler enviándole la obra.

Emblema nazi

En su visita a Roma en 1938, Hitler quedó impresionado con la figura, pues representaba un emblema de la estética nazi al aparecer en el documental “Olympia”, dedicado a las Olimpiadas de Berlín en 1936.

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