Como cada Viernes Santo, cientos de personas se dieron cita en Acanceh para presenciar el viacrucis viviente que desde hace cuatro décadas realiza el grupo apostólico Renacimiento.
La representación de la pasión y muerte de Jesucristo, interpretado este año por Juan Carlos Rivero Mukul, comenzó al mediodía bajo un Sol intenso y una temperatura arriba de los 31 grados Celsius.
Pobladores, así como turistas nacionales y uno que otro extranjero, siguieron el martirio de Jesús por las calles del municipio, donde se recrearon los acontecimientos camino al Gólgota.
Algunos vecinos, por el contrario, prefirieron esperar en las puertas de sus casas el paso de la multitud e, incluso, hubo quienes subieron a las bardas y los techos para captar mejor los acontecimientos.
El viacrucis dio inicio con la aprehensión de Jesús y su comparecencia ante Herodes y Poncio Pilato en edificios del Ayuntamiento, ambientados como palacios del antiguo imperio romano.
La actividad atrajo a varios medios de comunicación de la capital yucateca y de otras entidades, que registraron con sus cámaras el martirio de Jesucristo, comenzando por su azote.
“¿Por qué lo pegan?”, le preguntó un niño a su madre, al ver cómo los soldados romanos lo flagelaban. Los azotes se escucharon tan reales que más de uno se preguntó si lo hacían de verdad.
Algunos decían que no, otros que sí, pero lo cierto es que en la espalda de Juan Carlos fácilmente podían verse marcas rojas.
No fue la única vez que el joven intérprete de Cristo experimentó verdadero dolor, pues hubo un momento en el recorrido que la soga que sostenían los custodios para delimitar el área entre actores y público se tensó a la altura de la corona de espinas, lo que llevó a que se le escapara un: “¡Ay!”.
Igualmente hubo escenas emotivas, como cuando Jesús se encuentra con su madre María, interpretada por Amayrani Uicab.
Otros sucesos narrados fueron los encuentros de Cristo con Verónica y María Magdalena, la ayuda del Cirineo y las tres caídas hasta que el viacrucis llegó frente a la estructura prehispánica conocida como Pirámide de los Mascarones, donde se escenificó la crucifixión.
La gente, mientras tanto, se concentró en la explanada entre la iglesia y el parque principal para presenciar la agonía de Cristo, luego de caminar cerca de 1.5 kilómetros cargando la pesada cruz de madera.
El Sol fue también un factor que terminó de agotar al representante de Jesús, no así a los espectadores, que se protegieron con sombrillas, sombreros y gorras. Otros se hidrataron con aguas y bolis que ofertaron vendedores ambulantes.
Poco más de dos horas y media después, la representación concluyó y la gente, así como llegó, se retiró del Centro, aunque hubo quienes permanecieron en el parque a comprar frutas de temporada con chile o aguas frescas; otros aprovecharon a subir a la pirámide, que ha servido de fondo a la representación de la Pasión por 44 ediciones en Acanceh.
Además de Juan Carlos, quien era la primera vez que interpretaba a Jesús (en otras ediciones ha sido soldado) y Amayrani, participaron en la escenificación Sofía Guadalupe Uicab como Verónica, Jesús Gutiérrez Madera como Dimas y Kevin Pech Uc, como Gestas.
Asimismo, Valeria Cab Tamayo como Magdalena, Rafael Canché Uc como Pilato, Jacinto Moisés Pech Chalé como Herodes y Alejandro Euán Acosta como Barrabás.— IVÁN CANUL EK
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Gallia est omnis divisa in partes tres, quarum unam incolunt Belgae, aliam
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