“El día que murió mi mamá inesperadamente, el 1 de abril de 1956, cuando la enterraron yo le dije: ‘Mamita, yo quiero ser sacerdote para salvar tu alma’”, recordó monseñor Joaquín Vázquez Ávila, quien ayer celebró 50 años de ordenación.
“Era una cosa de niños, tenía 9 años”, añadió el sacerdote, párroco de Cristo Resucitado, al recordar todas las motivaciones e influencias que tuvo para ingresar al Seminario Conciliar.
Fue ordenado en la Catedral el 11 de junio de 1974 junto con el padre Fernando Zapata y recibió el ministerio de manos del arzobispo monseñor Manuel Castro Ruiz.
Cuando tenía 10 años, en la iglesia de Nuestra Señora de la Consolación, delante del Santísimo, “me acuerdo que le dije a nuestro Señor que quería ser sacerdote”.
Al Seminario Conciliar de Yucatán ingresó a los 13 años de edad, después de haber estudiado el primer grado de secundaria en la escuela “Eduardo Urzaiz”. En la institución religiosa se formó durante 15 años antes de recibir la ordenación. El rector en ese entonces era monseñor Juan Arjona Correa.
Todo se conjugó para que el padre Vázquez Ávila fuera sacerdote.
“Mi padre estaba muy pendiente de nuestra doctrina cristiana, nos preguntaba las homilías, nos instruía en la misas. Y él nos había heredado de nuestro abuelo Petronilo Vázquez esa devoción a la Eucaristía, a la Virgen María, él nos inculcó el amor a la Iglesia. Veía las fotografías de misioneros y me llamaba la atención y luego lo que influyó más fue la muerte de mi mamá”.
“Mi papá me contó que desde me bautizaron pidió que fuera sacerdote. Cuando maduré, crecí, estudié Teología y me di cuenta que, antes de mi papá, ya Dios me había elegido”.
El sacerdote añadió que una de las encomiendas especiales que ha tenido a lo largo de 50 años ha sido coordinar la visita del papa Juan Pablo II a Yucatán, el 11 y 12 de agosto de 1993. Entonces era el rector del Seminario, donde pernoctó el Santo Padre.
Al recibir a Juan Pablo II le dijo en latín que era “bienvenido a nuestra casa y que no éramos dignos de recibirlo, inspirado en la frase de aquel centurión que le dijo a Jesús: ‘No soy digno de que entres a mi casa’”.
“Él sonrió. El padre Carlos Heredia, que era ecónomo, y yo le besamos la mano y entramos con él al Seminario. Yo subí al Papa a su habitación”, evocó.
El Papa, añadió, era un hombre profundamente espiritual que demostraba que la sencillez y la humildad no están reñidas con la alegría y la paz.
Otra de las alegrías de su sacerdocio, compartió, ha sido la ordenación de seminaristas cuando estuvo al frente de la casa formadora. “Había unos 160 seminaristas, eran otros tiempos y la visita del papa Juan Pablo II hizo que miraran hacia el Seminario, al sacerdocio. La visita del Papa nos ayudó mucho”, admitió.
Otra de sus grandes satisfacciones ha sido trabajar en familia para la familia y con la familia. “Si yo me hubiera casado no amaría tanto a la familia como la amo ahora”, aseguró.
Mensaje
“A los jóvenes les digo que no tengan miedo a las dificultades que se presentan porque son parte del discernimiento vocacional. Tiene que haber espiritualidad y esa espiritualidad es contar con Dios, aunque no sean sacerdotes”, expresó.
“Ahora, si además sienten el llamado pues que no teman a una vida difícil”.
Consideró que a veces las familias sufren más que los sacerdotes, pero ciertamente éstos tienen momentos difíciles, no solo de soledad, sino también de obediencia a la Iglesia.
Monseñor Vázquez Ávila opinó que “vivimos momentos muy depresivos de salud y de fe, y hay que salir de esa desolación; la depresión es consecuencia de habernos apartado de Dios o de sentir que no hay amor, cuando en realidad si guardamos un poco de silencio y desaceleramos el ritmo de vida, si no tememos a los sufrimientos y aprendemos a confiar en Dios y en los demás saldremos avante”.
“Hoy la gente se siente muy desanimada por el resultado de las elecciones (del domingo 2 de junio), pero lo que Dios quiere es que nos fijemos en los pobres. Estamos defendiendo lo que tenemos y los pobres están defendiendo lo poquito que tienen o tener un poco de lo que nosotros tenemos. No hay que desanimarse, el pueblo de Dios pasó por muchas dificultades y en esas dificultades se fortalece la fe”.
“El sufrimiento es una escuela muy cara pero con resultados muy buenos, porque el sufrimiento te acerca a los que sufren, a Dios”.
Lo que más pide a Dios en este aniversario es que le sea fiel hasta el final.— Claudia Ivonne Sierra Medina
Sacerdote Aniversario
Monseñor Joaquín Vázquez Ávila celebró ayer 50 años de vida sacerdotal en Yucatán.
Agradecido
Afirmó que solamente Dios es el responsable de que llegue a 50 años de ministerio.
Devoción
El sacerdote recordó que ha sufrido accidentes, enfermedades graves que casi lo llevan a perder la vida, pero Dios lo ha salvado con la intercesión de la Virgen del Socorro.
Discípulos
“Ahora que llego a los 50 años de ordenación sacerdotal me siento rodeado de todos aquéllos que fueron mis alumnos, que ya llevan varios años en el presbiterio”, dijo quien fuera rector del Seminario Conciliar de Yucatán.
