Monseñor Luis Alfonso Tut Tun en la homilía en la Basílica de Nuestra Señora de la Soledad de Oaxaca
Monseñor Luis Alfonso Tut Tun en la homilía en la Basílica de Nuestra Señora de la Soledad de Oaxaca

“Hoy estamos aquí bajo la tierna mirada de nuestra buena madre, la Virgen de la Soledad. Le doy gracias a Dios, Padre Bueno y misericordioso, porque puso su atención sobre mi pobre humanidad para cubrirla de su gracia con el don del episcopado”, expresó ayer monseñor Luis Alfonso Tut Tun, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Antequera, Oaxaca, en la misa de acción de gracias por su ordenación episcopal recibida el jueves.

En la homilía de la misa celebrada en la Basílica de Nuestra Señora de la Soledad de Oaxaca, el nuevo obispo se dijo conmovido y agradecido con Dios “porque siento claramente que en mi vida Dios fue y sigue siendo fiel, como recitan los versos del salmo”.

Aseguró que el Señor lo “acompañó y me sostuvo con la fuerza del Espíritu Santo en los momentos de alegría y los momentos de prueba”.

“Gracias Dios, gracias por todo”, expresó el prelado yucateco en concurrida ceremonia a la que asistieron sacerdotes oaxaqueños y yucatecos, y también feligreses de ambas arquidiócesis.

La misa de acción de gracias fue concelebrada con el arzobispo de Antequera, monseñor Pedro Vázquez Villalobos, quien mediante la imposición de las manos y la plegaria de ordenación episcopal convirtió en un sucesor de los Apóstoles a monseñor Tut; el padre Armando Silvano Fabián Vicente, vicario general, y todos los sacerdotes asistentes.

En su mensaje, monseñor Tut afirmó que no había mejor lugar que la iglesia arquidiocesana de Oaxaca para dar gracias a Dios por tantos dones. “Nos encontramos aquí a los pies de la reina y la patrona de Oaxaca, Nuestra Señora de la Soledad, elevando como el incienso nuestra acción de gracias por tantos dones, como el don de un nuevo pastor para esta Iglesia”.

En la ceremonia eucarística se dio lectura al salmo 106, el cual calificó como “muy importante en el camino de nuestra fe para entrar en la esencia de la oración cristiana”.

“Para nosotros obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y también todos los fieles del pueblo de Dios es importante entender el dinamismo de nuestra relación con Dios: el autor nos sitúa ante el texto de una canción, recordando que los salmos son cánticos”.

En su último verso habla de la celebración del amor de Dios y la ayuda divina ante las angustias de la vida, como la fe y el hambre.

“A veces, la dificultad por la que pedimos ayuda tiene su origen en un problema o en un pecado cometido por nosotros. Otras veces es la trama de la historia que Dios mismo teje para nosotros y con nosotros. Dificultades y pruebas en las que nosotros solos no podemos encontrar solución y salvación. Y por tanto el agradecimiento hacia Él que siempre viene en nuestra ayuda cuando lo invocamos en la oración”, explicó el obispo.

“Por este motivo resulta especialmente significativo el salmo que hemos escuchado, es un recuerdo de la gran obra de liberación de la esclavitud egipcia y de ese viaje por el desierto que hubiera sido imposible sin la guía y protección del Señor”.

De manera más general, indicó que “estos versículos son un recordatorio del camino que Dios nos ha llevado a recorrer a cada uno de nosotros y a nuestras familias y a nuestras comunidades parroquiales. A nuestras culturas y a los acontecimientos culturales y políticos de nuestro país y por lo tanto a todo lo que ha sido nuestra historia y nuestra experiencia, conocimiento de la obra de Dios por nosotros”.

“En la tribulación nunca nos abandona, Él nos ama, entonces este texto es una melodía alegre, un hermoso canto de adoración, de testimonio y de enseñanza, en ella todo el pueblo de Israel pudo reconocer la fidelidad de Dios y hoy también nosotros podemos dar testimonio de ello en su palabra. De hecho para captar más profundamente el mensaje del salmo 106 debemos de dejarnos iluminar por la luz de la obra salvífica de Jesucristo”.

“El Señor Jesús cumplió este salmo, lo transformó de un hecho particular del pueblo israelita a una obra universal de redención pagada con la expiación del pecado de todos los hombre en la cruz.

“En los dos primeros versículos del salmo el autor llama al pueblo de Dios, llama a los creyentes que han sido redimidos por la gracia del Señor.

“Llama a quienes han sido liberados del pecado en el nombre de Jesucristo para participar de esta celebración de la bondad y del amor fiel de Dios. Solo a la luz de la encarnación, de la vida perfecta, de la muerte y resurrección de Dios Hijo podemos escuchar y participar plenamente en el cántico del salmista.

“Dios nos ha redimido en la cruz porque nos ama. Nosotros también somos parte de los que han sido redimidos y reunidos por los cuatro puntos cardinales.

“Hoy también nosotros nos unimos a la acción de gracias por esa gran persona que es el Señor.

“Su nota calificativa es la bondad y su amor para para siempre”.

Monseñor Tut agradeció y deseó buen viaje de regreso a los feligreses yucatecos que lo acompañaron en estos importantes momentos de su ministerio. También dio gracias al Arzobispo de Antequera por la organización de la ordenación episcopal y la hospitalidad. “A trabajar, ¿verdad? Se acabó la fiesta, ahora a trabajar”, bromeó el nuevo obispo.

El arzobispo Vázquez reveló que le pidió a monseñor Tut Tun que hoy celebre la misa de confirmaciones en la cuasiparroquia de San Jacinto Amilpas. “Ahí va a estrenarse como obispo auxiliar”, dijo.

El prelado declaró a los yucatecos que sabe lo que se siente cuando se van de la parroquia a otra “y si no los ven llorar delante de ustedes creo que lloramos en el silencio porque nos duele”.

En la celebración leyeron una oración a la Virgen de la Soledad que escribió monseñor Tut.— CLAUDIA IVONNE SIERRA MEDINA

Experiencia Detalles

Monseñor Luis Alfonso Tut Tun, originario de Acanceh, recibió el orden episcopal en el Auditorio Guelaguetza.

Aprender a desprenderse

“Sé lo que le está costando a monseñor Luis Alfonso estar aquí porque tiene un corazón humano, pero él ha aprendido a desprenderse y lo seguirá haciendo para poder vivir la alegría del servicio”, declaró el arzobispo de Antequera, monseñor Pedro Vázquez Villalobos.

“Amado por oaxaqueños”

“No puede estar triste en Oaxaca recordando dónde vivía, los va a recordar en su corazón, los llevará siempre en el amor del que fue su sacerdote”, le dijo a los peregrinos yucatecos que asistieron a la misa. “Váyanse felices, al que tanto aman va a ser amado por los oaxaqueños, eso se los digo yo”, dijo el prelado, y la feligresía le respondió con fuertes aplausos.

Siempre respetuosos

El Arzobispo añadió que “si usted no sabe de dónde soy, yo soy de Jalisco y doy testimonio del gran amor de los oaxaqueños para el obispo, no tengan ninguna duda, aquí les digo que tengo 11 años de vivir en Oaxaca y ni una sola persona me ha faltado al respeto”.

Recibirá amor

“Doy testimonio de ello, solo he recibido amor y es lo que va a recibir usted, monseñor”, continuó el prelado, que anteayer jueves ordenó obispo auxiliar a monseñor Luis Alfonso Tut.

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán