La escultura “La Piedad”, de Miguel Ángel, ahora es protegida por un cristal transparente capaz de soportar ataques con balas y martillos
La escultura “La Piedad”, de Miguel Ángel, ahora es protegida por un cristal transparente capaz de soportar ataques con balas y martillos

CIUDAD DEL VATICANO (EFE).— La escultura de “La Piedad” de Miguel Ángel en la Basílica de San Pedro del Vaticano estrenó iluminación y una mampara de seguridad antibalas que, además, le concederá una “máxima transparencia”.

La puesta a punto de la instalación que acoge a esta estatua, una de las más famosas del mundo y única con la firma de Miguel Ángel cincelada, duró seis meses y se hizo de cara al Jubileo de 2025, que atraerá hasta Roma a millones de peregrinos de todo el mundo.

La escultura de mármol, según informó ayer el portal oficial “Vatican News”, cuenta ahora con una protección con nueve vidrios de unos 50 metros cuadrados de superficie y 3.400 kilos que reemplaza a la original, instalada en 1973 tras un atentado.

Los nuevos vidrios, más gruesos y resistentes que los originales, no solo ofrecen una mayor seguridad, sino también más transparencia pues los anteriores comenzaban a oscurecerse con el paso del tiempo.

Mayor resistencia

Los cristales tienen un grosor de 24.5 milímetros frente a los 19 de los originales y han sido endurecidos térmicamente para resistir hasta 26 golpes de martillo o hacha, y para soportar ataques con pistolas de calibre de nueve milímetros.

El sistema de anclaje de los nuevos vidrios es de alta tecnología y está diseñado para resistir no solo impactos, sino también presiones ambientales y terremotos.

Además de la mejora en seguridad, “La Piedad” y la capilla que la alberga estrenarán sistema de iluminación, completamente renovado con tecnologías de última generación y que está diseñado para resaltar la belleza de la obra.

Durante los trabajos se aprovechó el andamio montado para instalar el vidrio a fin de llevar al cabo una serie de actuaciones en la capilla, como la restauración de las superficies pintadas y la seguridad del vidrio abovedado del fondo de la estancia.

“La Piedad”, la representación de la Virgen María que sostiene en su regazo a su hijo muerto, fue esculpida entre 1498 y 1499 por Miguel Ángel cuando solo tenía 23 años como decoración de la tumba de un cardenal, en una capilla de la nave derecha del templo vaticano.

Se trata de la única escultura que lleva la firma del maestro: en una parte de la espalda de la Virgen se lee “Michael Agelvs bonarotvs florent facieba (Michelangelo Bonarroti florentino lo hizo”).

La estatua fue colocada sobre un crucifijo marmóreo del altar de esta capilla y ha permanecido siempre en ella, excepto durante el período de 1964-1965, cuando se permitió por primera y única vez la salida de esta joya del Vaticano para una exposición en Nueva York.

El 21 de mayo de 1972 la escultura fue atacada por un hombre que, a martillazos, logró romper el brazo izquierdo y el rostro de la Virgen. Tras su restauración, el conjunto marmóreo fue protegido con una mampara de cristal, ahora sustituida para mayor seguridad.

La Basílica de San Pedro se está embelleciendo de cara al Año Santo y ha dado lustre a otros símbolos de la Ciudad Eterna, como el baldaquino que Gianlorenzo Bernini construyó en 1624 sobre la tumba de San Pedro y su Altar de la Cátedra del mismo apóstol, en el ábside.

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