Alumnos y docentes de la UNAY y de la Universidad de las Artes de Aguascalientes, durante el encuentro
Alumnos y docentes de la UNAY y de la Universidad de las Artes de Aguascalientes, durante el encuentro

La Universidad de las Artes de Yucatán (UNAY) realizó un encuentro académico con estudiantes y docentes de la Universidad de las Artes de Aguascalientes, organizado por la Dirección de Danza de la institución yucateca.

Desde el lunes pasado se realizaron diferentes talleres, cátedras, pláticas y muestras de danza, entre otras actividades.

El objetivo fue fortalecer el intercambio y vinculación entre las comunidades de danza de la Universidad de las Artes de Yucatán y la Universidad de las Artes de Aguascalientes, a través una estancia académica enmarcada en la programación de cierre del semestre de otoño del área de Danza.

Diana Bayardo Mercado, directora de Danza de la UNAY, destacó la importancia de los espacios extracurriculares y los intercambios académicos como una herramienta fundamental para la formación integral de los estudiantes. Según su perspectiva, las actividades fuera del aula son cruciales para reforzar y diversificar los conocimientos que los jóvenes adquieren durante su formación formal. Estos espacios no solo les permiten interactuar con sus pares, sino también establecer vínculos con profesores y expertos, lo que enriquece su aprendizaje desde diferentes perspectivas y metodologías.

Además, la directora subrayó que estas experiencias contribuyen a abrir la mente de los estudiantes, dándoles una visión más amplia sobre las tendencias y realidades del ámbito artístico en otros contextos. “Ayudan a que los estudiantes tengan otra noción de lo que está pasando en otros lugares, establecer vínculos que pueden ser clave en su futuro profesional”.

Diana Irma Venegas Medrano, coordinadora de la Licenciatura en Danza Contemporánea en Aguascalientes, destacó a su vez la relevancia de los intercambios académicos entre instituciones como la UNAY y su propia universidad.

Para Venegas, estos encuentros representan un momento crucial para las universidades, no solo desde una perspectiva académica, sino también humana.

“Es un privilegio ver cómo nuestras administraciones entienden las necesidades estudiantiles y abren las puertas a estos encuentros, donde podemos visibilizar las metodologías y, sobre todo, construir puentes humanos”, expresó. Según la académica, estos intercambios propician la empatía, al entender las distintas formas de hacer y vivir la danza.

A lo largo de su estancia en Yucatán, Venegas reflexionó sobre las similitudes que existen entre ambas instituciones, particularmente en la forma en que ambas buscan adaptarse a las nuevas generaciones de estudiantes. “Aunque venimos de contextos culturales diversos, la danza nos une. La vida en las aulas y en la profesión de la danza se convierte en el punto de convergencia”, señaló.

Venegas también subrayó el impacto de estos intercambios en la formación de los futuros profesionales de la danza. “Tener la oportunidad de colaborar en otro espacio es un privilegio que no todos los estudiantes tendrán en su carrera. Estos encuentros permiten a los jóvenes crecer como seres humanos y como artistas”, afirmó, haciendo hincapié en la importancia de crear una red de apoyo y colaboración que trascienda las fronteras de las instituciones.

Venegas destacó que experiencias como éstas no solo enriquecen la vida académica de los estudiantes, sino que también tienen un impacto directo en la sociedad. “Lo que ocurre dentro de las universidades tarde o temprano rebota en la ciudadanía. Estos encuentros no solo forman artistas, sino también ciudadanos comprometidos”, concluyó.

Este tipo de iniciativas, según la académica, son esenciales para el crecimiento y la calidad de la educación en las artes, al permitir a los estudiantes y docentes aprender de otros contextos y formar parte de un movimiento de danza que, a pesar de sus diferencias, busca el mismo objetivo: el entendimiento y el diálogo a través del cuerpo.

Ambientalista

La artista escénica y educadora ambiental Karen de Luna, originaria de Guadalajara, también formó parte de la residencia artística.

De Luna compartió su visión sobre el arte como un medio para reflexionar sobre la relación entre cuerpo, naturaleza y sociedad, especialmente a través de su propuesta de “corporrealidades”, un concepto que mezcla danza, improvisación y filosofía ambiental.

Con más de 15 años de trayectoria en el ámbito artístico, De Luna ha creado un espacio de aprendizaje que promueve la reflexión sobre la vida y el cuerpo, especialmente desde la perspectiva de las mujeres, quienes han sido las principales participantes en sus talleres en línea. “Lo interesante es que muchas de estas personas no solo me conocían como artista, sino que también han formado parte de mis propuestas pedagógicas y de creación”, explica De Luna, quien busca llevar estas experiencias de interacción a comunidades y espacios presenciales.

Uno de los ejes de su trabajo es la fusión de la danza con el pensamiento ambiental. Según la docente, las prácticas de improvisación y movimiento permiten conectar con las enseñanzas que provienen del estudio de la naturaleza, y ofrece como ejemplo cómo las plantas, con sus múltiples sentidos, pueden ser un referente para cuestionar las limitaciones de la visión humana. “Nuestra crisis es una crisis de pensamiento, necesitamos cambiar nuestra manera de relacionarnos con todo lo que nos rodea”.

Durante su residencia, De Luna también compartió con estudiantes y docentes de la UNAY, realizando talleres de cinco días en los que ha abordado temas como la interconexión de los seres vivos y el valor de las relaciones auténticas, lejos del individualismo.

“Es fascinante cómo las prácticas de movimiento pueden revelar nuestra forma de pensar el mundo”.

El ciclo de actividades finalizará hoy con la presentación de “Del Negro al Silencio”, de Karen de Luna y Diego Martínez, codirectores de Proyecto al Margen, que explora el diálogo entre el cuerpo, el sonido y la transformación, e invita al público a reflexionar sobre la naturaleza cambiante de la vida; ofrecerán la presentación. Será en la Noche Blanca, en la Caja Negra de la UNAY, a las 7:30 p.m.

La entrada a la función es libre.— Darinka Ruiz Morimoto

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