LONDRES (EFE).— Los príncipes de Gales, Guillermo y Catalina, se unieron ayer al recibimiento oficial ofrecido en Londres por Carlos III al emir de Catar y su primera esposa, en el comienzo de su visita de Estado de dos días al Reino Unido.
El soberano británico recibió al emir en Whitehall —zona en el centro de la capital donde se ubican los edificios gubernamentales— en el arranque de una serie de compromisos públicos destinados a reforzar los lazos que unen al país europeo con la nación de Oriente Medio.
El recibimiento ceremonial contó con toda la pompa que requería la visita para acoger al cabeza de Estado Tamim bin Hamad Al Thani y la primera de sus tres esposas, quienes fueron recibidos con un desfile militar del Primer Batallón de la Guardia real galesa a caballo.
La reina Camila no pudo unirse a ese acto ya que aún no termina de recuperarse de una infección en el pecho y continúa sufriendo “efectos secundarios”, según reveló un portavoz del Palacio de Buckingham, que sí especificó que la soberana se uniría a otros actos programados de la jornada.
Como manda la tradición, Guillermo y Catalina, esta última con aspecto relajado tras haber terminado el pasado septiembre su tratamiento para un cáncer no especificado, acompañaron al emir y su esposa desde su residencia privada hasta el lugar donde se celebró el desfile militar.
La princesa de Gales ha ido gradualmente regresando a sus compromisos oficiales públicos tras su anuncio en septiembre de que había completado su tratamiento de quimioterapia.
En paralelo a la visita, los ministros de Exteriores de ambos países anunciaron que doblarán su contribución financiera a los proyectos conjuntos de asistencia humanitaria y desarrollo internacional.
Así, elevarán a 79.4 millones de libras (95.6 millones de euros) el paquete de ayuda conjunta que permitirá suministrar 17 toneladas de tiendas de campaña familiares en Gaza, apoyar el acceso a la educación primaria de 625,000 menores en el noroeste de Siria, y apoyar a 423 comunidades vulnerables en Somalia.
