¡Hola a todos! Les deseo un feliz 2025. Espero que hayan celebrado la llegada de este nuevo año con moderación en lo que han bebido. Con esta cultura del “Guadalupe–Reyes” o “a beber que se acaba el mundo”, muchas personas no toman conciencia del daño que ocasiona el consumo excesivo de alcohol. Por eso, vamos a hacer una pausa para reflexionar y recapitular los daños que le causamos a nuestro organismo al beber en exceso.

Aprovecho también para responder a un correo que recibí, en el que me preguntan sobre los efectos del alcohol en grandes cantidades, y les comparto este clásico de todos los comienzos de año: un recuento de los daños ocasionados por el consumo desmedido de alcohol.

Es importante tener mucho cuidado con lo que vamos a beber, especialmente si la ingesta es alta. Lo primero que se ve afectado son nuestras cuerdas vocales. Al entrar en contacto con el alcohol, éstas se endurecen o debilitan, y pueden sufrir desgaste por el paso constante de esta sustancia.

El esófago también se ve afectado, ya que el alcohol puede erosionar sus paredes, funcionando como un puente entre la cavidad bucal y el estómago.

Hablando del estómago, este órgano comienza a resentirse en las paredes internas, provocando pequeñas úlceras. Si la cantidad de alcohol consumido es aún mayor, incluso puede llegar a perforar el estómago. Además, el alcohol se combina con la comida en el estómago y se transforma en ácido clorhídrico que, si no se expulsa a tiempo, puede ser mortal.

El páncreas, otro órgano vulnerable, también sufre, ya que produce azúcar de forma natural, y al ingerir una mayor cantidad de azúcares (recordemos que el alcohol es un azúcar más complejo), empieza a malfuncionar, lo que puede derivar en prediabetes o incluso algo más grave.

El hígado es otro órgano que queda muy afectado. Éste trabaja a marchas forzadas para metabolizar el alcohol y el poco alimento en la sangre. Con el tiempo, el alcohol se acumula en el hígado, lo que genera grasa en este órgano. Esta acumulación de grasa puede derivar en hígado graso, que es la antesala de la cirrosis, condición fatal.

Lo importante es tomar conciencia y empezar a depurar nuestro sistema digestivo con alimentos saludables, como licuados de apio, acelgas, espinacas, jugos verdes y otros alimentos que limpien el sistema linfático y ayuden al hígado a funcionar correctamente. Todo esto debe ir acompañado de una alimentación balanceada, y claro, de disfrutar con moderación, como una copa de vino tinto ocasionalmente.

Lo fundamental es promover una cultura del alcohol saludable. Se puede beber siempre y cuando sepamos y estemos conscientes de los riesgos si nos excedemos. Es importante educar sobre el consumo responsable y recordar que, si vamos a manejar, lo mejor es no beber. Cada año, la cifra de accidentes por ebriedad sigue aumentando. En México, más de 900 jóvenes mueren cada mes por conducir en estado de ebriedad y está en nuestras manos reducir esta cifra. Si enseñamos a nuestros hijos a beber con responsabilidad podremos disminuir esa tasa de mortalidad.

Espero que este recuento de los daños les haya sido útil. Nos vemos la próxima semana y, como siempre, ¡a beber con conciencia! ¡Salud!

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán