Hola a todos, qué gusto el volverlos a tener por aquí en la columna de vinos. En diciembre no dejamos de comer todo lo rico que había en las mesas y como consecuencia se elevaron los niveles de triglicéridos y colesterol y todo lo que conlleva un desorden alimenticio.

Los que trabajamos en el ámbito de los vinos estamos en pruebas constantes de maridaje, por lo que terminamos en el consultorio de una nutrióloga, que en un momento dado seguro nos dice “no puede tomar alcohol”.

En ocasiones los nutriólogos prohíben el alcohol de alta graduación como ron, whisky, tequila y mezcal, lo que se me hace bien, por los azúcares residuales; pero el vino no debería entrar en esa categoría de alcohol, ya que tiene propiedades y nutrientes beneficiosos para la salud.

Tomar una copa de vino en la noche no solo relaja del estrés diario, sino que, además, de acuerdo con un estudio publicado en el “American Journal of Clinical Nutrition” tomar una copa de vino nos da salud digestiva.

Les explico: el tracto digestivo aloja una cantidad enorme de bacterias, algunas buenas y otras malas; el aumento o reducción de las bacterias está relacionado con problemas de salud, como el aumento de peso, diabetes tipo 2 e inflamación de diferentes órganos.

El vino tinto puede ayudar a que proliferen las bacterias buenas en el sistema digestivo, haciéndonos personas más sanas y potencialmente más delgadas.

El color rojo de los tintos proviene de los polifenoles (antioxidantes naturales) y cuando el cuerpo no puede absorberlos por completo, éstos se convierten en alimento para las bacterias buenas que viven en el tracto digestivo, por esa razón ayudan a su reproducción.

En una universidad de España se estudió el organismo de personas durante 20 días que solo bebieron una copa de vino durante un mes. El resultado arrojó que además del aumento de las bacterias buenas, también hubo una menor predisposición a padecer enfermedades cardiovasculares, sobre todo en los niveles de triglicéridos. Eso se debe a que las bacterias buenas mejoran el metabolismo, lo que se traduce en quemar más grasa en menor tiempo.

Entonces, entendí que debo de beber una copa de vino en las noches y disfrutar de una sana dieta siguiendo las instrucciones de la nutrióloga. Consejos extras: seguir la dieta, caminar 30 minutos o más al día, comer mucha fruta y verdura y beber una copa de vino. Cuando ya estemos en el peso ideal otra vez disfrutaremos de dos o más copas, pero todo con medida. ¡Hasta la semana próxima!

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán