Roberto Solís Azarcoya habla durante la cátedra prima “Viaje eterno por Yucatán: Raíces que innovan”, ayer en la Universidad Anáhuac Mayab. A su lado, Marco Antonio Rivera Bustamante, director de la Escuela de Gastronomía y Turismo de la casa de estudios
Roberto Solís Azarcoya habla durante la cátedra prima “Viaje eterno por Yucatán: Raíces que innovan”, ayer en la Universidad Anáhuac Mayab. A su lado, Marco Antonio Rivera Bustamante, director de la Escuela de Gastronomía y Turismo de la casa de estudios

La Escuela de Gastronomía y Turismo de la Universidad Anáhuac Mayab recibió ayer al chef Roberto Solís Azarcoya en la cátedra prima “Viaje eterno por Yucatán: Raíces que innovan”, en la que los estudiantes tuvieron oportunidad de conocer su trayectoria y filosofía.

Marco Antonio Rivera Bustamante, director de la Escuela, destacó al Diario la importancia de tener la presencia en sus instalaciones de un referente de la gastronomía como Roberto Solís, cuya experiencia, dijo, es un modelo a seguir para las nuevas generaciones.

“Es un honor para nosotros mostrarles a los estudiantes ejemplos de vida profesional que aplican en nuestra región. Queremos demostrarles que con esta carrera se puede llegar, literalmente, al mundo”, expresó.

Por su parte, Roberto Solís confesó que hasta ahora no había tenido mucho acercamiento con instituciones académicas, pero reconoce la importancia de compartir sus conocimientos y experiencias con los jóvenes. “Siento que mi aportación ya no solo debe ser en la gastronomía, sino también en ayudar a las nuevas generaciones a recorrer su camino”, afirmó.

Según el chef, las redes sociales han cambiado la manera en que los jóvenes conciben el esfuerzo y la profesión. “Muchos viven en una realidad alterna que no refleja el trabajo físico y la disciplina que implica esta carrera”, aseguró.

Añadió que las nuevas generaciones se enfrentan a retos distintos en el mundo laboral, en el que sus expectativas en ocasiones no coinciden con la realidad. “Trabajo hay en México, pero los jóvenes buscan condiciones diferentes a las de antes. La pandemia también influyó en cambiar la manera en que la gente valora su tiempo y esfuerzo”, opinó.

Resaltó las oportunidades que Yucatán está aprovechando para crear turismo de experiencia gastronómica, promoviendo sinergias con diferentes sectores para ofrecer opciones que incluyen hospedaje, alimentos y visitas a atractivos.

Para el chef, Yucatán es capital gastronómica desde hace mucho tiempo y expresó que su reciente nombramiento como Capital Iberoamericana de la Gastronomía servirá para demostrarlo y afianzarlo, pero hay que trabajar en equipo para potencializarlo.

En su ponencia a los estudiantes, el chef compartió su historia personal y reveló cómo su relación con Yucatán ha sido clave en su desarrollo profesional y en su amor por la cocina.

Explicó que, a pesar de ser originario de Yucatán, al inicio de su carrera no consideraba su tierra natal como un lugar donde quisiera establecerse ni trabajar. Su primera incursión en el mundo culinario fue con la apertura hace 21 años del restaurante Néctar, un proyecto impulsado más por diversión que por interés profesional.

Un viaje a Europa cambió por completo su perspectiva. Tras aprender de chefs del restaurante Noma en Copenhague, Solís comprendió la importancia de trabajar con insumos locales y valorar lo que su región podía ofrecer. Reflexionó sobre la necesidad de revalorizar los productos de Yucatán y reconoció que el frijol, el queso y las proteínas locales merecían el mismo respeto que los productos extranjeros de lujo, como la trufa y el foie gras.

Tras regresar a Yucatán, comenzó a explorar los sabores y tradiciones culinarias de la región, realizando recorridos por pueblos y descubriendo ingredientes poco conocidos en la ciudad. Su esfuerzo por integrar estos sabores en su restaurante no estuvo exento de fracasos, pero fue parte de un proceso de aprendizaje que le permitió entender más profundamente la relación entre la cultura, la historia y la cocina de Yucatán.

A pesar de los desafíos, como el cierre de un restaurante que intentó operar, buscó hacer algo diferente. La creación de Néctar fue un hito en su carrera, pero no fue suficiente. “Después de 15 años de Néctar, me di cuenta de que quería algo más, una propuesta más personal, algo que reflejara mejor quién soy y lo que quiero transmitir”. Así nació la idea de su nuevo restaurante, Huniik, un espacio pequeño en el centro de Mérida, donde la interacción con los clientes es más cercana y donde la arquitectura y el diseño complementan la experiencia culinaria.

Este restaurante, conceptualizado junto al artista Jorge Pardo, ofrece una experiencia más profunda, enfocada en los sabores y la esencia de Yucatán, sin perder la innovación que caracteriza su cocina. “Quise hacer un lugar que me llenara personalmente, que hablara de mi historia, de mi estilo, y sobre todo, hablara de Yucatán”, apuntó.

Solís resaltó el potencial que aún tiene la cocina yucateca, enfatizando que posee un futuro brillante y una vasta riqueza por explorar. Para él, la gastronomía de la región es única a nivel mundial debido a su historia, diversidad y evolución independiente del resto del país. “Es una cocina muy diferente a otras del país. Creo que tiene una elegancia especial, con sabores más suaves que no se encuentran en otras cocinas regionales”.

Finalmente, compartió con los estudiantes algunos de los platillos más representativos de su propuesta, como las cebollas con recado negro, y habló de su compromiso con la comunidad yucateca y su esfuerzo por promover la región a nivel mundial.

Cerró su cátedra dando un consejo a los jóvenes: “Trabajar en equipo es la clave para esta profesión y cualquier otra, hacer comunidad, regresar a lo básico, a lo artesanal, pero con propósitos”.

“Soy un ferviente defensor de Yucatán”.

Al finalizar la ponencia, el chef recibió un reconocimiento de la universidad. El director de la Escuela de Gastronomía le agradeció su honestidad y entrega.— Darinka Ruiz Morimoto

De un vistazo

Complementos

En el restaurante Huniik de Roberto Solís Azarcoya la interacción con los clientes es más cercana y la arquitectura y el diseño complementan la experiencia culinaria.

Habla de Yucatán

Este restaurante, conceptualizado junto al artista Jorge Pardo, ofrece una experiencia enfocada en los sabores y la esencia de Yucatán, sin perder la innovación que caracteriza su cocina. “Quise hacer un lugar que me llenara personalmente, que hablara de mi historia, de mi estilo, y sobre todo, hablara de Yucatán”.

Es elegante

La cocina yucateca “tiene una elegancia especial”.

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