Durante la ceremonia del fuego nuevo en la misa de Sábado de Gloria en Catedral, los católicos reafirman su fe en la luz de Cristo resucitado
Durante la ceremonia del fuego nuevo en la misa de Sábado de Gloria en Catedral, los católicos reafirman su fe en la luz de Cristo resucitado

“La Pascua es la celebración del acontecimiento más importante para nosotros como cristianos”, afirmó el presbítero Cristian Uicab Tzab, párroco de San Francisco de Asís, de Hunucmá.

“Nuestra fe se fundamenta en la resurrección de Jesucristo, quien nos ha salvado; por ello, incluso las primeras comunidades cristianas comenzaron celebrando la Pascua antes que la Navidad”, explicó.

El sacerdote señaló que, para las primeras comunidades cristianas, la Pascua era la fiesta más significativa, y por esa razón muchos catecúmenos recibían el bautismo durante este tiempo litúrgico. “Renacían a la fe a través del bautismo pascual”, puntualizó.

Agregó que la Pascua conmemora la centralidad de la fe cristiana: la victoria de Cristo sobre la muerte. “Es una oportunidad para recordar que su resurrección nos abre múltiples posibilidades, nos devuelve la esperanza y nos enseña que, a pesar de las dificultades y adversidades —como las que él mismo padeció durante su pasión—, la luz es más fuerte que la oscuridad, la vida más poderosa que la muerte, y el amor más grande que el odio”, expresó.

“Este tiempo es una invitación a vivir una vida nueva. Cada Pascua representa la ocasión de reanimar la esperanza, la confianza y el ánimo en nuestras vidas como cristianos”, recalcó.

El padre Cristian Uicab explicó que el tiempo pascual comenzó con el Domingo de Resurrección y concluirá con la solemnidad de Pentecostés, 50 días después. No obstante, lamentó que muchos fieles no le den la importancia que merece.

“Nos desgastamos mucho durante la Semana Santa, y cuando llega la Pascua parece que todo terminó, cuando en realidad es cuando debe comenzar. La Cuaresma y la Semana Santa deben prepararnos para vivir plenamente este tiempo”, enfatizó.

En algunas comunidades, manifestó, el Domingo de Pascua se celebra con la misma alegría y unión familiar que la Navidad, con comidas especiales y reuniones familiares. “Se celebra en grande”, afirmó en la entrevista.

El sacerdote reiteró que este tiempo litúrgico también es un recordatorio espiritual profundo. “Cuando celebramos la Pascua con mayúscula —la Pascua de Cristo— también recordamos que cada uno vivirá su propia Pascua: su muerte, con la esperanza en la resurrección. Por eso debemos estar siempre preparados”, afirmó.

Finalmente, invitó a los fieles a vivir intensamente este tiempo litúrgico. “Ya celebramos la Semana Santa, ahora vivamos con alegría el tiempo de Pascua. La liturgia de cada domingo es un llamado a experimentar y compartir la luz, el servicio, la caridad, el amor y la esperanza que nos ha dejado Jesús”, concluyó.— CLAUDIA IVONNE SIERRA MEDINA

“Cada Pascua representa la ocasión de reanimar la esperanza, la confianza y el ánimo en nuestras vidas como cristianos”

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