La noche sin lluvia, una sala llena y el entusiasmo desbordado de quienes aman la música marcaron anteayer el inicio del fin de temporada para la Orquesta Sinfónica de Yucatán (OSY).
El programa número 14 fue todo menos convencional, un homenaje sinfónico al legado de Los Beatles, con arreglos magistrales y una ejecución impecable que encendió la memoria musical del público desde las primeras notas hasta la ovación final.
Bajo la batuta del director huésped Jesús Medina, quien ya había conducido a la OSY en mayo pasado y regresó para la clausura, la velada se convirtió en una celebración memorable. Medina, con su estilo carismático y enérgico —por momentos casi danzante y cómplice con el coro—, lideró con soltura a los instrumentistas en esta propuesta que trajo lo mejor del pop británico al lenguaje sinfónico.
Los arreglos fueron todo un lujo. “Portrait of The Beatles”, de Henry Mancini, fue el punto de partida: una obertura que recordó la evolución sonora del Cuarteto de Liverpool. Le siguió “Love is All You Need”, en versión de Bruce Healey, con una riqueza de matices y un dinamismo que puso en evidencia la sensibilidad orquestal de la OSY.
Tras el primer bloque, llegó “The Beatles: The Long and Winding Road”, en arreglos de Eric Knight, una interpretación que se sintió como un suspiro largo y envolvente. Y, como broche de oro, el potente “Beatles Hits Medley”, de Jeff Tyzik, que regaló un viaje vertiginoso por éxitos como “Hey Jude”, “Twist and Shout”, “Yesterday”, “Let it Be”, “A Hard Day’s Night”, “Yellow Submarine” y “Obladi Oblada”, entre muchos otros.
Cada una de las intervenciones motivaba sonrisas, tarareos, movimientos de hombros y complicidad con el director cuando éste solicitó acompañar con las palmas.
El Coro de Cámara de Yucatán, integrado por 24 voces bajo la dirección del maestro Jonathan Rentería Valdés, fue pieza clave en esta experiencia. Vestidos con sobriedad, los cantantes dieron cuerpo y alma a las letras de Lennon, McCartney, Harrison y Starr. Una batería sobre el escenario añadió el ingrediente pop que necesitaba la velada para ser, definitivamente, inolvidable.
“‘Yesterday’ robó la noche”, opinó Mariana Fuentes Romero al salir del concierto. “Escucharla en cuatro momentos diferentes, con distintas formas de abordarla, fue lo que me maravilló”.
Para Blanca Estela Domínguez, ésta fue una “excelente elección de cierre de temporada, y el director, magnífico; felicidades y merecido descanso a la OSY”.
Desde los primeros compases hasta la última nota, el ambiente fue de gozo, complicidad y conexión. La orquesta se mostró sólida, pero también relajada, cercana a ese descanso que sigue a una temporada intensa.
Cada músico parecía estarlo disfrutando y ese disfrute se contagió a un público que, de pie, aplaudió largamente al final. Fue una de esas noches en que la música une generaciones y estilos, ya que en la sala pudieron observarse aficionados de todas las edades.
El español Mitchelle Rabadán, de 17 años y quien está viviendo por una temporada en Mérida, compartió que en su casa escuchar música de orquesta es una tradición por su abuelo y a Los Beatles, por su padre. “No podía no estar aquí, mis ‘roomies’ se fueron de antro y yo vine a la Sinfónica, y no hay forma de arrepentirse, estuvo bárbaro”, manifestó.
Al concluir la velada, el maestro Jesús Medina dio muestra de su agradecimiento a la Orquesta Sinfónica de Yucatán, al Coro de Cámara, al director de éste y al público que, de pie, aplaudía con entusiasmo. El conductor señaló con gratitud a cada sección de la orquesta y al coro, mientras los asistentes respondían con una nueva ovación que prolongó la despedida de la noche.
El cierre de temporada de la OSY continúa con dos conciertos más hoy domingo. Como versa una de las canciones más queridas del repertorio, “All you need is love…” y un poco de buena música sinfónica para recordarlo.— Darinka Ruiz Morimoto


