“El amor al Sagrado Corazón de Jesús debe manifestarse en obras”, afirmó el presbítero Augusto Romero Sabido durante su participación en el simposio dedicado a esta devoción. “Y las obras que nacen del corazón de Jesús son las obras de misericordia”, añadió el sacerdote, párroco de Santa María de Guadalupe, del fraccionamiento Cordemex, y coordinador de la Comisión Diocesana de Pastoral Social.
El padre Romero Sabido enfatizó que en el corazón de Jesús nace la misericordia y que ésta debe practicarse mediante obras.
“Podemos ir a misa, ser devotos, pero si no lo traducimos en obras, la devoción queda incompleta. No es que sea inútil, pero no está completa, porque el amor al Sagrado Corazón de Jesús se tiene que manifestar en obras”, recalcó.
Detalló que las obras de misericordia se dividen en materiales y espirituales. Las primeras, más conocidas, son: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, visitar al enfermo y al encarcelado, y enterrar a los muertos. Las espirituales, igualmente relevantes, incluyen enseñar al que no sabe, corregir al que se equivoca, perdonar al que ofende y soportar con paciencia los defectos de los demás.
Explicó que en una devoción como la del Sagrado Corazón es fundamental conocer estas obras, pues de lo contrario puede reducirse a una práctica superficial, como comulgar el último viernes del mes creyendo que eso bastará para obtener beneficios espirituales. “El amor se demuestra no solo con actos devocionales, sino con obras concretas”, subrayó.
El sacerdote participó ayer en la segunda y última jornada del simposio sobre el Sagrado Corazón de Jesús, organizado por la parroquia homónima de la colonia Miguel Alemán, en el marco de sus festejos patronales.
Con motivo de los 350 años de las apariciones del Sagrado Corazón de Jesús a Santa Margarita María de Alacoque en Paray-le-Monial, Francia.
Durante su ponencia titulada “Misericordia, una obra del Corazón de Jesús al servicio de los más pobres”, el padre Romero recordó que el corazón de Jesús ha sido un signo que ha acompañado la vida del pueblo de Dios desde el Antiguo Testamento, cuando los profetas llamaban a abandonar el corazón de piedra y adoptar uno de carne, es decir, humano y dispuesto a servir.
Este símbolo ha estado presente en la vida de la Iglesia desde sus inicios. La devoción al Sagrado Corazón de Jesús tiene raíces profundas en las experiencias místicas de santos, especialmente Santa Margarita María Alacoque, en el siglo XVII. Esta práctica enfatiza el amor incondicional de Cristo por la humanidad y su deseo de que los fieles se acerquen a Él.
El sacerdote recordó que el Sagrado Corazón suele representarse como un corazón radiante, rodeado de llamas, con una cruz en la parte superior y, en ocasiones, una corona de espinas. Estos elementos simbolizan el amor ardiente de Jesús, su sacrificio y el sufrimiento que asumió por los pecados de la humanidad. “Nos invita a reparar esos pecados haciendo el bien”, explicó.
También aclaró que la reparación no debe limitarse a rezos —que son buenos— sino traducirse en acciones que expresen auténticamente un amor reparador. “Desde mi punto de vista, aquí está el centro de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús: transformado en obras de misericordia”, dijo.
Durante su intervención reflexionó sobre algunas de estas obras. Al hablar de “dar de comer al hambriento”, señaló que no basta con repartir despensas, sino que deben impulsarse acciones que erradiquen la pobreza estructural. Lamentó que este sector de la población sea utilizado con fines electorales. Consideró que la inversión en megaproyectos como el Tren Maya pudo haberse destinado a obras más beneficiosas para las personas necesitadas.
Al referirse a “dar de beber al sediento”, abordó el cuidado del agua, un recurso con el que esta tierra ha sido bendecida, pero que se enfrenta a amenazas por la contaminación derivada de fábricas y granjas porcícolas. Subrayó el deber de garantizar el acceso al agua potable para todos.
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El programa del segundo día del simposio también incluyó la conferencia “Reparación, participación en el amor redentor desde el Evangelio de San Juan”, a cargo de Manuel Ceballos García, y una mesa panel con los temas “La guardia de honor. Velando para hacer amar al Amado”, “Una mujer vestida de Sol. Mi Corazón Inmaculado triunfará” y “Ablandaré los corazones endurecidos. El Corazón de Jesús sana las heridas de los que sufren”. En esta última participó el presbítero Ricardo Atoche Enseñat, rector del Seminario Conciliar.
La jornada de ayer del simposio concluyó con la celebración eucarística.— Claudia Sierra Medina
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La misericordia se refleja en las acciones concretas al servicio de los que nos rodean.
Misericordia con acciones
La devoción al Sagrado Corazón de Jesús busca expresarse no solamente en oraciones, sino también en obras concretas que beneficien a los más necesitados y construyan una fe con justicia.
Devoción que transforma
El amor al Sagrado Corazón no es únicamente contemplativo: conlleva responsabilidad, entrega y compromiso social mediante el servicio, el perdón y el cuidado del prójimo.
