El Centro Universitario Montejo (CUM) celebra su 65 aniversario con un programa de actividades que resaltan su espíritu comunitario, la formación integral y sus raíces maristas.
Desde su fundación en 1960, con apenas 38 alumnos y bajo la dirección del profesor Vicente Victoria Herrera y el liderazgo del doctor Jorge Muñoz Rubio, el CUM se consolidó como referente educativo no solo en Mérida, sino también en todo Yucatán.
En 1971, el plantel se trasladó a sus instalaciones actuales en el rumbo de Cordemex y en 1976, recibió a sus primeras alumnas, consolidando así su carácter mixto e inclusivo.
Actualmente, el colegio cuenta con más de 130 colaboradores y mil estudiantes. A lo largo de 65 años ha formado a más de 9,000 egresados. Entre ellos se encuentran figuras destacadas en la política, el empresariado, la cultura y la Iglesia. Varios alcaldes de Mérida y de otros municipios, así como gobernadores, sacerdotes, arzobispos, empresarios, periodistas, artistas y deportistas pasaron por sus aulas.
De gran tradición
“El Centro Universitario Montejo es un colegio marista de gran tradición en la sociedad yucateca, que surge en 1960 con la intención de brindar educación preparatoria por la demanda que existía en esa década”, señaló Josué Israel Quintal Gurubel, director general del CUM, a Diario de Yucatán.
El maestro Quintal recordó que la primera etapa del CUM se desarrolló en el Colegio Montejo, en las instalaciones de Itzimná, antes de trasladarse a su actual edificio, donde abrió secundaria y preparatoria.
Arranque de aniversario
Las celebraciones por el aniversario se iniciarán el 26 de septiembre próximo con un desayuno dedicado a las mamás delegadas, como reconocimiento a su papel como vínculo entre escuela, familia y alumnos.
“Las mamás delegadas cumplen un rol muy importante porque son el enlace entre la escuela, la familia y el alumno. Por ello, hemos invitado a todas las que han desempeñado este cargo a un desayuno, para hacerlas regresar a su casa”, explicó Jorge Antonio Lechuga Núñez, presidente del comité organizador de los festejos.
El tradicional encuentro deportivo “Rojos y Azules”, que simboliza la identidad marista, se llevará al cabo el 25 de octubre y estará abierto a todos los exalumnos, sin importar si concluyeron sus estudios en el colegio.
En el plano espiritual, el 20 de noviembre a las 7 de la mañana, se celebrará una misa de acción de gracias en el auditorio del CUM, presidida por los monseñores Jorge Carlos Patrón Wong, arzobispo de Xalapa y egresado del plantel, y Gustavo Rodríguez Vega, arzobispo de Yucatán, acompañado de otros sacerdotes formados en la institución.
Asimismo, se realizarán dos conversatorios: el 19 de noviembre con alumnos actuales y el 20 de noviembre con exalumnos, ambos con la participación de los hermanos maristas, quienes estarán presentes en los eventos conmemorativos.
Cena-baile
Una de las actividades más esperadas es la cena-baile del 21 de noviembre, abierta a exalumnos y sus familias.
La venta de boletos comenzará mañana lunes 25 en línea, a través de tusboletos.mx, así como en las instalaciones del colegio.
El ciclo de festejos concluirá en marzo de 2026 con la realización del Codemar, encuentro deportivo marista a nivel nacional, que se llevará al cabo del 11 al 15 de ese mes. Será la tercera ocasión en que el CUM funja como sede, con la participación de más de 3,000 personas de 21 colegios maristas de todo el país, en disciplinas como fútbol, vólibol y básquetbol.
“El Codemar es un evento marista que se celebra cada año en distintas sedes, y en esta ocasión solicitamos la oportunidad de albergarlo en el marco del 65o. aniversario”, señaló el director.
Promoción de valores
Quintal Gurubel subrayó que, durante más de seis décadas, el CUM no solo ha ofrecido formación académica, sino también inculcado un sentido de comunidad y pertenencia marista.
“Ese trabajar en valores, en un espíritu de familia, educando con amor, como lo decía nuestro fundador, Marcelino Champagnat, es algo fundamental. Educar con amor a todos por igual es la esencia de nuestra misión”, expresó.
Para Jorge Antonio Lechuga, más allá de los festejos, la verdadera herencia de la institución radica en el legado humano. “Toda la gente que ha pasado por las aulas ha sembrado una semillita. Creo que esa es la verdadera labor de los hermanos: formar para posteriormente sembrar”, afirmó.— Jorge Iván Canul Ek


