“Nadie puede estar en paz con Dios si no está en paz con sus hermanos”, recordó el arzobispo de Yucatán, Gustavo Rodríguez Vega, a cientos de monaguillos que participaron ayer sábado junto con los animadores vocacionales en su jubileo, en el Año Santo, en la Catedral.
El evento se denominó “Despierta la esperanza”.
“Año de gracia con Dios, pero también de amistad, de reconciliación con los hermanos. Que los monaguillos, también los más pequeños, aprendan eso desde ahora”, dijo el prelado.
“El profeta Isaías dice algo más: ‘Ustedes serán llamados sacerdotes del Señor, ministros de Dios se les llamará’. Pueblo sacerdotal, eso es la Iglesia. Algunos serán llamados al ministerio sacerdotal, pero todos somos parte del pueblo sacerdotal. Vivamos con dignidad nuestra condición de miembros de este pueblo y sirvamos con alegría y gratitud”.
“La Catedral se alegra por la presencia de tantos monaguillos”, añadió. “¿Y saben qué? No son ni la mitad de los que hay en la Arquidiócesis. Hay muchos más. ¡Bendito sea Dios! Bendito sea Dios que tenemos una gran representación”.
“Quiero hacerles un anuncio aquí y ahora”, dijo monseñor Rodríguez Vega. “Los próximos dos años serán muy importantes para el tema vocacional en Tabasco, Campeche, Quintana Roo y Yucatán. 2026 será un año de preparación. Se lanzará una convocatoria a un concurso de canción vocacional y para realizar un logotipo sobre el Año de las Vocaciones, así como una oración”.
“Y 2027 será el Año de la Pastoral Vocacional, con la intención de que todos los bautizados sepan que están llamados por el bautismo a la santidad. Sepan que han sido llamados: unos al matrimonio, otros a servir en distintas carreras dentro de la sociedad, otros para servicios en la Iglesia, algunos para el servicio sacerdotal, algunas para la vida consagrada, pero absolutamente todos llamados”.
En la ceremonia eucarística se renovaron los compromisos de los promotores vocacionales, monaguillos y otras personas que trabajan en la Pastoral Vocacional.
A las actividades asistieron 1,200 personas, entre las cuales se contaron religiosas, seminaristas y sacerdotes. Tan solo los monaguillos sumaron 1,000 en representación de los 14 decanatos de la Arquidiócesis, provenientes incluso de poblados tan lejanos como Peto.
Entre los participantes también hubo un grupo de monaguillas de Santa Inés (Dzitás), La Asunción (Peto), Cristo Obrero (Mérida) y Santiago Apóstol (Cuzamá), entre otras parroquias. El blanco y el rojo fueron los colores predominantes en los ornamentos, aunque algunos también combinaron el blanco con azul.
Antes de encaminarse a la Catedral intervinieron en una animación y liturgia penitencial en Santa Ana, encabezada por el obispo auxiliar monseñor Pedro Mena Díaz. Después se dirigieron en procesión sobre la calle 62 y rodearon la Plaza Grande antes de entrar a Catedral por la Puerta del Perdón, con la bendición del obispo, entre cantos, oraciones, porras y un ambiente festivo.
El Arzobispo celebró la misa con los padres Juan Pablo Moo Garrido, rector de la Catedral, y Juan Hoil Ucán, coordinador de la Pastoral Vocacional, entre otros.
Roger Flores Pacheco, coordinador del Jubileo de Animadores Vocacionales y Monaguillos e integrante de la Pastoral Vocacional, calculó que en Yucatán habría unos 2,000 monaguillos.
La misa y la actividad vocacional posterior fueron acompañadas por el ministerio de música Ictus.— Claudia Sierra Medina





