En junio de 1925 Werner Heisenberg, por entonces un joven de 23 años, abordó un barco que lo llevaría a la isla de Helgoland, un enclave árido y ventoso en el Mar del Norte. Esperaba mitigar un ataque de fiebre del heno que lo martirizaba.
Allí, entre los cuidados de Frau Rosenthal, propietaria de la pensión Gasthaus donde se alojó, Heisenberg concibió los resultados fundamentales de una teoría definitiva para los fenómenos del micromundo: la mecánica cuántica.
El hallazgo de mayor impacto de esta teoría es el Principio de Incertidumbre de Heisenberg.
Usando una metáfora para explicar al lector este principio, diremos que es imposible poner multas por exceso de velocidad en el micromundo, pues si supiéramos la posición de una partícula no podríamos determinar su velocidad y, en caso de saber su velocidad, no se podría conocer su posición con exactitud.
En junio pasado, más de 300 científicos viajaron a Helgoland a cantarle las “Mañanitas” a la mecánica cuántica, realizando una conferencia científica sobre los impactos y futuro de esta teoría.
Uno de los aspectos más debatidos fue las implicaciones filosóficas del Principio de Incertidumbre. Adán Cabello, científico de la Universidad de Sevilla que investiga los fundamentos de la teoría cuántica, la información y computación cuántica, afirmó: “Estamos aquí celebrando con alegría nuestros 100 años, pero en realidad es un desastre. Nos dieron esta teoría y aún no entendemos su significado”. Esta no es una opinión reciente. Richard Feymann, Premio Nobel de Física, afirmó en cierta ocasión: “Creo que puedo decir con seguridad que nadie entiende la mecánica cuántica”. Con frecuencia solía decir: “Si crees que entiendes la mecánica cuántica, no la entiendes”.
Las opiniones anteriores se basan en la paradójica situación de que la teoría funciona de manera muy eficaz para predecir experimentos y construir dispositivos, pero sus conceptos quebrantan las intuiciones que tenemos de nuestra realidad.
Si miramos a nuestro alrededor muchos dispositivos funcionan gracias a esta teoría. Por tanto, mientras completamos su comprensión: ¡feliz cumpleaños, mecánica cuántica!
Investigador del Cephcis de la UNAM. mansy@unam.mx
