El calendario avanza con rapidez y, mientras dejamos atrás noviembre para recibir diciembre, también se inaugura la temporada de festejos, despedidas y reuniones que anticipan el cierre del año.

Con ellas llega, como es costumbre, la práctica del intercambio de regalos. Este año, sin embargo, me invitaron a uno particularmente especial: un intercambio exclusivo de vinos. La invitación, lejos de parecer sencilla, me obligó a recurrir a la memoria para recordar cuál es el vino predilecto de la persona que me tocó en este juego prenavideño.

Para evitar que a usted le ocurra lo mismo, comparto algunas recomendaciones que pueden servirle al momento de elegir una botella adecuada para obsequiar.

Los intercambios, aunque parezcan simples, requieren cierto conocimiento del gusto de la persona homenajeada. Si el destinatario es un compañero de trabajo, en muchos casos elegir un vino puede resultar más sencillo. En general, los hombres suelen preferir sabores más intensos, aunque no es una regla. Podemos dividirlos en dos grupos: quienes no fuman y quienes sí tienen este hábito o un estilo de vida más sedentario.

Para los primeros basta un vino mexicano bien logrado, un español de Ribera del Duero o un cabernet sauvignon de Napa Valley, opciones que suelen satisfacer paladares sobrios y directos.

Para los segundos conviene elegir vinos con más cuerpo, pues la nicotina y ciertos hábitos alimenticios disminuyen la sensibilidad al sabor. En esos casos funcionan mejor los vinos reserva españoles, un Rioja con carácter o etiquetas elaboradas con uvas de taninos firmes, como cabernet franc o tannat.

Si el obsequio es para una mujer, la edad puede orientar la elección. Para jóvenes de entre 18 y 25 años, se recomiendan vinos suaves y frescos: un rosado francés o un lambrusco espumoso blanco suele ser ideal. Para mujeres de 26 a 35 años, un tinto ligero resulta más apropiado; variedades como merlot, carmenere, pinot noir o beaujolais ofrecen suavidad sin perder complejidad.

En el caso de mujeres de 36 a 45 años, el paladar suele ser más selectivo. Un buen malbec, un tempranillo bien estructurado o un shiraz australiano rara vez fallan como obsequio. Para mujeres de 46 años en adelante, especialmente madres y abuelas, los vinos dulces de cosecha tardía, un jerez u oporto pueden acompañar perfectamente tardes frescas o reuniones tranquilas. También funcionan los vinos dulces de consagrar, ideales para postres y para acompañar cafés o partidas de cartas nocturnas. Un buen champagne o vino espumoso —francés o un cava español— siempre será apreciado.

Sea cual sea la elección, una presentación cuidada puede elevar el gesto. Acompañar el vino con chocolates semiamargos, fresas, manzanas o peras dentro de una canasta es un detalle que armoniza sabores y embellece el regalo.

Y, por último, un recordatorio indispensable: si va a beber, no maneje. Existen diversas alternativas para regresar a casa de manera segura. Disfrute la temporada y sus encuentros.

Sommelier.

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