Jorge Victoria Ojeda y Jorge Cortés Ancona durante la charla “Sabores de Mérida, comer y beber en el Centro Histórico y otros rincones...”
Jorge Victoria Ojeda y Jorge Cortés Ancona durante la charla “Sabores de Mérida, comer y beber en el Centro Histórico y otros rincones...”

En el marco del Mérida Fest, los nuevos cronistas de la ciudad, Jorge Victoria Ojeda y Jorge Cortés Ancona, deleitaron al público con una plática tan sabrosa como entrañable, colmada de sabores, recuerdos y, sobre todo, anécdotas que arrancaron risas y despertaron en más de uno el antojo inevitable de una buena botana yucateca.

La noche del sábado, en un escenario del último piso del Hotel El Colonial, “los Jorges”, como cariñosamente fueron llamados, ofrecieron la charla “Sabores de Mérida, comer y beber en el Centro Histórico y otros rincones de la ciudad”. A lo largo del encuentro, hicieron un recorrido entrañable por cantinas, restaurantes, barrios y centros botaneros, compartiendo historias y vivencias que reflejan la estrecha relación entre la ciudad y su manera de comer y convivir.

Durante la charla, se destacó que muchas veces no se es consciente de la profunda vivencia que existe alrededor de la comida hasta que alguien la señala. En ese sentido, subrayaron que el acto de comer suele pensarse y relacionarse con la compañía, resaltando la importancia de compartir la mesa y el pan, como una expresión de convivencia y cercanía.

Uno de los momentos de reflexión surgió al contrastar lo que solían ser las cantinas como centros de reunión. Se mencionó una visita reciente a una cantina rumbo a San Benito, donde el ambiente se percibía distinto: un lugar silencioso, con un aire de tristeza, en el que ya no se daba la interacción entre los presentes como ocurría tiempo atrás.

En contraste, se compartió un panorama observado en el mercado de Santiago, donde la escena era completamente distinta: mesas llenas, gente conversando, extranjeros y turistas nacionales compartiendo el espacio y la comida. Ahí, señalaron, se retrata claramente la compañía y el acto de compartir el pan.

No obstante, también se hizo hincapié en que los barrios de Mérida han experimentado un alza considerable en los precios, algo que incluso los propios turistas han señalado, particularmente en el costo de los alimentos.

En la charla también se abordó cómo algunos alimentos que suelen considerarse típicos de otras regiones o países se han ido adaptando según la clientela.

“Los Jorges” pusieron como ejemplo la pizza, con su variante norteamericana, así como la comida china, que se ha ajustado al paladar yucateco, además de los acompañamientos que han surgido a petición de los comensales.

Recordaron que, tiempo atrás, tanto las cantinas como los centros botaneros eran sumamente populares por la abundancia de las botanas que ofrecían, llegando incluso a servir platos completos de comida. En contraste con la actualidad, señalaron que ahora la cantidad es mucho más reducida y, en ocasiones, es necesario pagar por ellas.

Además, mencionaron que hoy en día es común ver que las personas ya no conversan como antes y que las bebidas suelen venderse en envases de gran tamaño, lo que ha cambiado la dinámica de estos espacios.

Los cronistas también hablaron sobre la proliferación de cafeterías y casas de té, las cuales consideran los nuevos centros de reunión.

Celebraron que sean principalmente jóvenes y estudiantes quienes se congregan en estos lugares, destacando que ahora cuentan con más opciones para convivir y encontrarse.

Ambos coincidieron en que el mejor lugar para comer sigue siendo un mercado, ya que es ahí donde se puede ver, comer y beber una gran variedad de productos, además de descubrir platillos que únicamente se encuentran entre sus pasillos.

Una afirmación que formó parte de la charla dejando claro que, más allá de los sabores, la comida en Mérida sigue siendo un pretexto perfecto para contar historias, reunirse y celebrar la vida cotidiana de la ciudad.— Ilse Noh Canché

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