“Hay un elemento que siempre sorprende al leer la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, y que vuelve a hacerse presente en la actualidad: la posibilidad de que los jóvenes entren en contacto directo con Dios”. Así lo recordó el arzobispo de Xalapa, monseñor Jorge Carlos Patrón Wong, durante la misa que presidió ayer en el auditorio del Centro Universitario Montejo (CUM), con motivo del inicio del año.
En su homilía, el prelado subrayó que es Dios mismo quien entra en contacto con cada persona. Recordó el pasaje bíblico de Samuel, quien siendo joven descubre que, en su interior, en su conciencia, en su corazón, en su pensamiento y en su sentimiento, Dios le está hablando. “No se trata”, precisó, “de la voz de un maestro, de un padre o de una madre, ni siquiera de un sacerdote, sino de Dios mismo quien se dirige al ser humano”.
Este pasaje, añadió, recuerda que cada persona tiene esa voz de Dios a través del Espíritu Santo, que se manifiesta muchas veces en el silencio, en cualquier lugar, pero de manera especial cuando se escucha el Evangelio, cuando se acude ante el Santísimo a rezar o cuando suceden acontecimientos importantes en la vida.
En esos momentos de silencio interior, en el corazón y en la conciencia, Dios habla. Este mensaje fue dirigido a unas 600 personas, entre las que se contaron estudiantes del CUM, directivos, profesores y padres de familia.
El Arzobispo explicó que Samuel aprende a pronunciar palabras fundamentales: “Aquí estoy, Señor. Habla, que tu servidor escucha”. Señaló que estas expresiones resumen una actitud que todos deben aprender. Primero, “aquí estoy”, cuando se reconoce que el llamado de Dios es personal. Después, “aquí estoy para escucharte”, y finalmente, “aquí estoy para hacer tu voluntad”.
Al referirse al significado de la voluntad de Dios, indicó que se trata de los proyectos, planes y sueños de Dios, los cuales siempre son buenos, aunque requieren ser asumidos como propios. Afirmó que en este año los jóvenes ya han comenzado a escuchar la voz de Dios y que todo lo que Él propone es mejor de lo que ya están realizando. Además, destacó que ese bien no es solo para quien lo recibe, sino para los demás, lo cual constituye un rasgo distintivo.
En el Evangelio —dijo— se presentan dos distintivos para reconocer si lo que se hace y se escucha proviene de Dios. Jesús, desde el amanecer hasta el anochecer, realiza el bien: cura enfermedades, escucha, alienta, consuela y acompaña. Cuando se dice que curaba todas las enfermedades y expulsaba a los demonios, se recuerda que todos tienen la capacidad de acompañar a otros en situaciones difíciles, dudas, problemas y también en las alegrías, siendo cercanos y amigos, como lo fue Jesús.
Otro rasgo fundamental de la vida de Jesús es la oración diaria. El prelado exhortó a no tener miedo de reservar espacios cotidianos para leer la Biblia y el Evangelio, y para recordar enseñanzas recibidas en la Iglesia, en el Santísimo, de los maestros, de los padres y abuelos, o de las experiencias de la vida. “Jesús se ponía cada día en contacto con Dios y descubría lo que Él le decía”.
En ese diálogo, explicó, Dios puede decir a la persona que va por buen camino que siga adelante y que reconozca las cosas buenas que realiza y las personas que la rodean. En otras ocasiones, Dios invita a no preocuparse tanto, a confiar y tener fe, o a comprender que aquello que parece un fracaso puede ser una experiencia que dará frutos más adelante.
Todo ello es posible porque es Dios quien habla con las personas. Recordó también una expresión muy conocida entre los maristas: María guardaba las cosas buenas de Dios en su corazón. Invitó a abrir el corazón a Dios con la certeza de que Él estará siempre presente.
Samuel, señaló, se muestra feliz porque descubre que puede entrar en relación con Dios y que Él lo acompaña. Eso —añadió— es lo que se aprende en el CUM y entre los maristas. Con la expresión “Todo a Jesús por María, todo a María para Jesús”, se afirma que Jesús y María acompañan, fortalecen y no abandonan, siendo aliados fundamentales en la vida cristiana.
Monseñor Patrón Wong explicó que todo lo que se hace para Jesús pasa por la intercesión, la ayuda, la luz y el cuidado maternal de María, y que todo lo que se hace por María conduce finalmente a Jesús. Por ello, aseguró que será un buen año 2026, en el que los jóvenes maristas crecerán no solo para sanar heridas o evitar el mal, sino también para seguir creciendo y haciendo el bien.
Durante la misa se pidió dar gracias a Dios por lo vivido en 2025 y para que el nuevo año traiga salud, amor y alegría. El prelado ofreció una bendición especial a los estudiantes y posteriormente se entonó el canto “Dulce Madre”.
Aniversarios
Al inicio de la celebración, monseñor Patrón Wong recordó que este año se conmemoran los 209 de la fundación de los Hermanos Maristas e indicó también que celebra 38 años de ordenación sacerdotal.
Destacó que en la institución académica han surgido vocaciones sacerdotales y expresó su deseo de que continúen surgiendo más para el sacerdocio y la vida religiosa, así como buenos cristianos y ciudadanos virtuosos.
En la primera fila de asientos estuvo Josué Quintal Gurubel, director general del CUM. Esta celebración fue la primera actividad pública de la agenda de monseñor Patrón Wong en su acostumbrada visita de principios de año al Estado.
Hoy, a las 7 p.m., el arzobispo celebrará junto con el padre Jorge Carlos Menéndez Moguel, “Manito”, la misa conmemorativa del 38o. aniversario de su ordenación sacerdotal en el Seminario Menor “San Felipe de Jesús”. Mañana viernes, en el mismo recinto participará en el desayuno-conferencia “Desafíos actuales de la educación de hoy y su impacto en la espiritualidad”, a las 8 a.m. y a beneficio del Seminario Conciliar de Yucatán.— CLAUDIA SIERRA MEDINA



