Al compás de ritmos como el bolero y el son, con letras de profunda raíz yucateca, el grupo Yahal Kab recibió la Medalla Museo de la Canción Yucateca, en la categoría grupal, durante un programa realizado anteanoche en el recinto ubicado en el barrio de La Mejorada, ante numeroso público.
Fundado en 1978, Yahal Kab ha dado voz durante décadas a la trova yucateca y ha contribuido a la difusión de la música latinoamericana con un estilo propio, rítmico y reconocible. Esa trayectoria fue distinguida en este acto, que encabezó Elena Fernández Moral, presidenta del Museo de la Canción Yucateca.
En la ceremonia participaron Fidencio Briceño Chel, director de Museos y Patrimonio, en representación de Patricia Martín Briceño, titular de la Secretaría de la Cultura y las Artes; Josué Morales Echeverría, subdirector de Conservación y Difusión Patrimonial, a nombre de Karla Berrón Cámara, directora de Identidad y Cultura del Ayuntamiento de Mérida; Ligia Lara Lara, vicepresidenta del Museo, y Luis Pérez Sabido, presidente vitalicio de la Sociedad Artística “Ricardo Palmerín”, entre otras personas.
Durante su intervención, Elena Fernández señaló que el grupo Yahal Kab es un exponente puntero de la música que se genera en Yucatán, por lo que constituía un alto honor para el Museo de la Canción Yucateca que formaran parte de los condecorados con esta presea.
Posteriormente fueron llamados al escenario, en medio de aplausos, los integrantes del grupo, encabezados por los hermanos Ricardo y Álvaro Vega Díaz, guitarra y flauta, respectivamente. Junto a ellos recibieron la distinción Lázaro González, cantante; Ricardo Vega Ojeda, en el bajo, así como Nacho Vicente y Noé Conde Vega, en las percusiones.
Sofía Pech Bolio, embajadora del Museo de la Canción Yucateca, llevó las preseas al escenario para que autoridades e invitados las entregaran a los músicos. Mónica Medina Ramírez, integrante del Consejo Directivo del Museo de la Canción Yucateca, colocó los diplomas en manos de cada uno de los integrantes de la agrupación.
La leyenda del diploma fue leída durante la ceremonia y señala que el reconocimiento se otorgaba por la destacada trayectoria del grupo, así como por sus méritos y aportaciones a la canción vernácula yucateca.
Como parte del programa, José Avilés Marín, subdirector del Centro Estatal de Bellas Artes y amigo de Yahal Kab, participó con una intervención especial. Al respecto, Ricardo Vega, director artístico del grupo, agradeció las palabras de su amigo Pepe, quien conoce de cerca la historia de la agrupación, razón por la cual él lo eligió, junto con su hermano y demás integrantes del grupo, para reseñar la carrera de Yahal Kab.
Ricardo Vega expresó que la agrupación se siente muy contenta por recibir esta medalla, ya que proviene del recinto más importante que se encarga de la preservación, difusión y promoción de la trova yucateca.
Agradeció por el reconocimiento al Consejo Directivo, a cuya presidenta llamó Elenita de una manera afectuosa. Señaló que el grupo se lleva la medalla en el corazón, donde será resguardada con cariño, y que esa noche permanecerá siempre en su memoria.
Asimismo, dio gracias por la asistencia de familiares y amigos a la velada.
Voces al unísono
El programa musical, la parte más esperada de la noche, incluyó canciones representativas de la historia de Yahal Kab, interpretadas al compás de diferentes ritmos con el sello característico de la agrupación. Entre ellas estuvieron la jarana “Donde nace el sol”, de Juan Acereto; “Despierta paloma”, de “Coqui” Navarro, en ritmo de bolero yucateco; el bolero convertido a milonga “Dulce pena”, de Jorge Buenfil, y “Adoro”, interpretado como son, siguiendo las indicaciones de Armando Manzanero, autor de la canción, con arreglos de Ricardo Vega.
La noche incluyó asimismo momentos especiales, como “Silencio azul”, con letra y música de Luis Espinosa Alcalá, fallecido esposo de Elena Fernández. El bolero mezclado con son “Sufrimiento de amor” contó con el acompañamiento del requinto de Ricardo Jiménez.
No pudo faltar el bolero “Quisiera ser golondrina”, de Wello Rivas. También se interpretó “Caridad”, con letra de Luis Pérez Sabido y música de Ricardo Vega, pieza que el primero entregó a Yahal Kab para que la convirtiera en son, como fue ejecutada en el concierto, con influencia cubana.
La noche parecía concluir con “Dulce pena”, de Jorge Buenfil, como estaba marcado en el programa; sin embargo, el grupo obsequió además “El árbol”, de Juan Acereto, y “Lágrimas negras”, de Miguel Matamoros. La velada, animada por ritmos caribeños, fue aprovechada por algunas parejas para bailar.
Antes de finalizar el programa musical, Ricardo Vega subrayó la importancia de hacer cosas novedosas, continuar investigando, tocar bien y aportar personalidad a la música.— Claudia Ivonne Sierra Medina








