MÉRIDA.- Los conciertos de la Orquesta Sinfónica de Yucatán (OSY) de este fin de semana ofrecerán al público una experiencia singular, con la participación de dos solistas invitados: el pianista Carlos Adriel Salmerón y el clarinetista César Reyes.

Ellos interpretarán la versión original de una sonata de Johannes Brahms, para posteriormente presentar la versión orquestal transcrita por Luciano Berio.

Talento mexicano: Carlos Adriel Salmerón, pianista invitado de la OSY

Carlos Adriel Salmerón, pianista invitado originario de Ciudad de México, participará por primera vez como solista con la OSY. Hace aproximadamente dos años ofreció en Mérida un recital de piano y clarinete en el Palacio de la Música, recinto que nuevamente lo recibirá.

Al hablar sobre su intervención junto a la Sinfónica de Yucatán en la interpretación de la Sonata para clarinete y piano número 1 de Brahms, señaló que este compositor es un referente en su historia musical.

Explicó que, además de abordar repertorio solista, una de sus labores más queridas y en las que ha centrado gran parte de su carrera es la interpretación de música de cámara con piano de Brahms, la cual calificó como “una cosa extraordinaria”.

Ha interpretado casi toda la obra de Brahms para piano: sonatas para violín, sonatas para chelo, las dos sonatas para clarinete, así como tres de sus cuatro tríos, además de continuar explorando su camino en los cuartetos.

Es un autor con el que he estado muy en contacto a lo largo de mi carrera y estoy ávido de seguir explorando su música. Cada vez que tengo la oportunidad de volver a tocar alguna obra de él, encuentro algo nuevo, algo diferente, porque yo cambio y entonces la obra también representa algo distinto cada vez”.

Sobre la Sonata que interpretará con la OSY, admitió que la ha tocado en numerosas ocasiones, incluso en festivales en los que clarinetistas extranjeros han visitado México, lo que le ha permitido realizar presentaciones “muy interesantes”.

Añadió que esta obra es especial, pues corresponde a una composición tardía de Brahms, cuando el autor contaba ya con toda la maestría y las herramientas de su oficio.

Fue escrita con la intención de disfrutarla y de interpretarla personalmente junto con el clarinetista a quien fue dedicada.

Se siente esa intimidad y las ganas de hacer algo muy personal en esta obra. En el resto de la música de Brahms también se percibe esto, pero particularmente en estas sonatas se puede escuchar casi un testamento final, porque fueron de las últimas obras que compuso”.

Respecto a la densidad casi orquestal de la pieza, consideró que representa un reto importante, ya que exige imaginar sonoridades más allá del piano. Desde la escritura pianística deben buscarse colores que se acerquen a la sonoridad de una orquesta.

Desde luego el piano siempre va a sonar a piano, pero el pianista tiene la facultad de colorear y darle matices que pueden acercarla a la sensación sinfónica. Por eso no me extraña que Berio haya encontrado natural hacer una orquestación de la obra, porque de entrada la escritura pianística ofrece esa riqueza de líneas”.

Entre los retos técnicos, mencionó el control del sonido, además de pasajes demandantes como octavas y notas dobles.

Asimismo, resaltó la delicadeza de la articulación y el empaste con el clarinete, para lograr que el piano pueda amalgamarse con la sonoridad y fraseo del instrumento de viento.

Un rostro conocido en la OSY: César Reyes, clarinetista

Por su parte, César Reyes, clarinetista integrante de la OSY, participará en esta ocasión como solista.

Reyes compartió que la Sonata de Brahms es especialmente significativa para él, ya que durante sus estudios de posgrado en Italia la presentó como obra de titulación en el Conservatorio Giuseppe Verdi de Milán.

Con la misma pieza realizó diversas clases maestras, además de recitales junto al pianista Jorge Medina, quien también participará como solista en esta temporada, lo que le trae “muy buenos recuerdos”.

César Reyes destacó que la obra fue compuesta en la edad madura de Brahms, aspecto que se refleja en su carácter emocional. Se inicia con pasión y energía, y hacia el final del primer movimiento se va apagando.

Algunos maestros dicen que es como una batalla entre la vida y la muerte. Después cambia de emoción: pasa a algo tranquilo y calmado en el segundo movimiento, de serenidad y paz. El tercer movimiento también es tranquilo, pero sin preocupaciones”.

El clarinetista opinó que el principal reto interpretativo se encuentra en el sonido y el fraseo, más que en el virtuosismo digital, aunque también es exigente. Señaló que la dificultad radica en sostener frases largas, casi como en la ópera.

Hay que cantar frases largas, sostener el sonido, amalgamarse bien con el piano, hacer conversación. Hay un diálogo entre clarinete y piano, debe haber mucha comunicación, escucharnos mutuamente y tener empatía”.

El músico interpretará en el mismo programa la versión para clarinete y orquesta de la Sonata transcrita por Luciano Berio.

Reconoció que en esta versión debe mantenerse más alerta, expandir su rango y escuchar aún más, ya que con la orquesta se encuentra de espaldas y su única referencia es el sonido.

Dijo que la versión orquestal tiene la capacidad de llegar más al público debido a su mayor sonoridad. También representa una exigencia adicional, pues implica dialogar con alrededor de 40 músicos, en contraste con un solo clarinete.

Alfonso Scarano, a la expectativa

El director artístico titular de la OSY, Alfonso Scarano, resaltó la idea de presentar en un mismo programa tanto la versión original para piano y clarinete como la versión orquestal.

A su juicio, esto brinda al público la oportunidad de vivir dos experiencias distintas con la misma música.

No sabemos cómo va a reaccionar el público, si va a preferir la versión original o la versión con orquesta. Eso genera conversación, reflexión y discusión antes y después del concierto, porque la escucha debe ser activa, no pasiva”.

Scarano sostuvo que no se trata de una experiencia superficial, pues el oído está conectado con el cerebro y el corazón.

Pienso que el público, al escuchar primero la versión para piano y clarinete, puede recibir algo especial, algo diferente, y eso puede ayudar a la educación del oído. La educación del oído no es solo para músicos: cuanto más educado es el oído, más inteligente y sensible es la persona”.

Añadió que, aunque la obra es esencialmente la misma, cambia completamente el color sonoro: en el piano predominan dos dinámicas, mientras que la orquesta ofrece una variedad mucho mayor de colores, lo que transforma la experiencia auditiva del público.

Temporada 2026 de la OSY: Programa 2 presenta “El arte de la transcripción, de Brahms a Berio”

El programa 2 de la temporada 2026 se presentará mañana viernes 30 de enero, a las 20 horas, y se repetirá el domingo 1° de febrero a las 12 horas, en el Palacio de la Música.

Incluye otras dos obras: “El Moldava”, de Smetana, considerada prácticamente una obra nacional de la República Checa, ya que forma parte de la vida cotidiana de sus habitantes.

La pieza, “que está en el ADN del pueblo checo”, refiere al río Moldava que atraviesa el centro de Praga.

La obra tiene siete momentos distintos, y cada uno representa escenas como el castillo de Vyšehrad, una boda, una fiesta fuera de la ciudad, muchos momentos descriptivos”, explicó el director.

El programa se cerrará con la Obertura “Otelo”, de Antonín Dvorák, una obra magnífica inspirada en el “Otelo” de Shakespeare, aunque no se trata de música operística, sino puramente descriptiva.

“La educación del oído no es solo para músicos: cuanto más educado es el oído, más inteligente y sensible es la persona”.

Los boletos ya están disponibles en el lobby del Palacio de la Música, sede de los conciertos, y en línea, en: www.sinfonicadeyucatan.com.mx

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