Con el objetivo de acercar su patrimonio documental y cultural a públicos de todas las edades, la Biblioteca Yucatanense celebra la “Jornada de puertas abiertas 2026”, una iniciativa que permite recorrer, explorar y vivir espacios que habitualmente permanecen reservados a investigadores y usuarios especializados.
En entrevista, Verónica Ruiz Casanova, coordinadora de Servicios Educativos y Divulgación, explicó que esta actividad corresponde a la segunda edición del programa, luego de una primera experiencia realizada el año pasado. “Como el nombre lo dice, la idea es que vengan los usuarios y también quienes normalmente no visitan la biblioteca. Está abierta a todo el público: estudiantes, familias, comerciantes de la zona, vecinos y cualquier persona interesada en conocer lo que resguarda la Biblioteca Yucatanense”, señaló.
La jornada se desarrolla de 9 de la mañana a 5 de la tarde y contempla una agenda diversa que combina actividades formativas, lúdicas y de divulgación. Entre ellas destacan talleres de fotobordado, encuadernación y un taller de lengua de señas inclusiva para bibliotecarios. También se realizan proyecciones audiovisuales, como el “Manual audiovisual del juego yucateco”, junto con las actividades permanentes, como la venta de libros del colectivo de librerías itinerantes de Yucatán.
Uno de los principales atractivos es la apertura total de los espacios, que permite a los visitantes llegar hasta los anaqueles de resguardo y conocer de primera mano los fondos que integran la Biblioteca Yucatanense.
Durante los recorridos patrimoniales se visitan áreas emblemáticas como la Biblioteca “Crescencio Carrillo y Ancona”, fundada en 1938 por el mayista Alfredo Barrera Vásquez y poseedora de un acervo superior a los 40 mil volúmenes relacionados con Yucatán y la cultura maya; la Hemeroteca “José María Pino Suárez”, creada en 1969, que resguarda los principales diarios locales desde 1950 hasta la actualidad; el Fondo Reservado, con manuscritos y publicaciones anteriores a 1940, y el Fondo Audiovisual y Sonoro, integrado por más de un millón de piezas, en su mayoría fotografías, entre ellas los archivos del “Diario del Sureste” y del fotoperiodista Gregorio F. Méndez.
En el recorrido de ayer, los visitantes tuvieron la oportunidad de conocer de cerca los procesos de restauración y conservación de documentos, así como los cuidados preventivos y curatorios que se aplican al acervo.
Especialistas añadieron que, mediante técnicas y herramientas especiales, además del uso de protección física, se realiza la limpieza minuciosa de partículas de polvo en diarios, revistas y libros, los cuales se resguardan en espacios controlados y deshumidificados para garantizar su preservación.
Asimismo, se mostraron textos antiguos escritos en español y en lengua maya, materiales que reciben un tratamiento especializado que permite su exhibición al público sin comprometer su integridad.
El recorrido también dio espacio a la tradición oral, con la narración de historias y leyendas sobre los presuntos fantasmas que habitan la casona histórica que alberga la Biblioteca Yucatanense, un elemento que añadió misterio y cercanía a la experiencia cultural.
Asimismo, se han instalado salas de conocimiento con actividades interactivas como memoramas de portadas históricas, cabina sonora, vitrinas de la memoria y dinámicas lúdicas relacionadas con sitios arqueológicos y casas antiguas, coordinadas por personal especializado de la biblioteca.
Ruiz Casanova adelantó que esta jornada tiene vocación de continuidad y se planea realizar cada mes de enero, consolidándose como una cita anual para redescubrir la biblioteca como un espacio vivo.
La “Jornada de puertas abiertas 2026” continuará hoy.
La programación incluye además proyecciones audiovisuales y actividades diseñadas para reflexionar sobre la conservación, la memoria y las diversas formas de contar historias desde los archivos, cuyo detalle puede consultarse en la página de Facebook de Sedeculta.
De acuerdo con la coordinadora, la “Jornada de puertas abiertas” invita a acercarse los servicios de información de la Biblioteca Yucatanense, pero también a habitarla, recorrerla y apropiarse de ella como un punto de encuentro con la memoria, la cultura y la historia de Yucatán.— DARINKA RUIZ MORIMOTO


