Irma Dorantes, en Mérida
Irma Dorantes, en Mérida

Raúl Vela Sosa (*)

Irma Aguirre Martínez, a quien el público de México admira como Irma Dorantes, siendo muy niña salió de Yucatán para ir con su familia a radicar a México. Sus éxitos en el cine y en la música han hecho que el público la tenga siempre presente, con especial cariño en su natal Mérida.

Nunca se ha olvidado de Mérida, ni el público de Mérida de ella.

Para la década de los sesenta, sus éxitos en la pantalla grande y en los discos la tenían en los primeros lugares de la aceptación del público, y con el espectáculo de charrería recorrió el país, presentándose en Mérida, atrayendo a las multitudes.

Sus presentaciones en Yucatán se enmarcaban en emblemáticos acontecimientos. Como ejemplo, se recuerda que en las fiestas por el centenario de Ticul de haberse convertido en ciudad Irma tuvo una memorable actuación, compartiendo escenario con Teté Cuevas, una hija predilecta de ese importante municipio del Sur.

Fueron tales las manifestaciones de aprecio en esos años que la revista “Guía Cinematográfica” que dirigía el periodista yucateco de espectáculos Enrique Vidal Herrera la seleccionó para ser la reina del cine nacional en Yucatán, siendo coronada en un fastuoso evento en el Teatro Peón Contreras.

Con esa calidad de reina del cine le corresponde entregar, también en Mérida, un reconocimiento al también yucateco Wilberto Cantón, dramaturgo, ensayista y poeta. En los años ochenta fue la figura principal en la ceremonia del corte de listón para inaugurar el “parque Pedro Infante”, ubicado en la populosa colonia Sambulá, en el poniente meridano, acto que presidió junto con el entonces gobernador del Estado, Víctor Cervera Pacheco.

En la década de los noventa, el gobierno del Estado, a través del Instituto de Cultura, le otorgó la Medalla Yucatán, la cual recibió en un solemne acto en el Palacio de Gobierno. En el nuevo siglo, en 2013 recibió en Mérida dos reconocimientos. Uno del gobierno del Estado, a través de la Secretaría de la Cultura y las Artes, que fue un homenaje en el marco del Festival Anual de las Artes, en el otoño de ese año, en la reinauguración del Teatro Daniel Ayala, en su faceta de teatro regional.

El otro reconocimiento fue de la Comisión Fílmica de Mérida que organiza el Festival de Cine Internacional, recibiendo el premio “Jaguar”, en una ceremonia en el Museo del Mundo Maya.

A lo largo de los años el público yucateco ha mantenido el cariño y admiración por Irma Dorantes, sentimientos heredados de generación en generación, que hoy en pleno siglo XXI se demuestran una vez más en la iniciativa del Museo de la Canción Yucateca de realizar la ceremonia de develación del retrato de nuestra paisana, obra del pintor Alonso Gutiérrez Espinosa.

Más de ochenta películas, iniciando con “Los tres huastecos” (1948); miles de discos vendidos, cientos de presentaciones, millones de aplausos recibidos, y el gran cariño del público son la evidencia de la enorme y exitosa trayectoria de Irma que recoge el Museo de la Canción Yucateca para perpetuar en sus muros el óleo de tan querida artista.

Cuánta razón le asiste a Elena Fernández Moral, presidenta del Museo de la Canción Yucateca, A.C., cuando afirma que Irma Dorantes es “profeta en su tierra”.

Doctor en Economía.

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