PARÍS (EFE).— El director del Museo del Prado, Miguel Falomir, asegura que la institución que preside desde marzo de 2017 “está ahora bien protegida” frente a robos como el del Louvre, aunque matiza que “nadie puede decir que no te pasará”.
“Ahora el Prado está bien protegido, pero hace 30 o 35 años el museo estaba en muy mala situación. Una de las medidas que se tomaron entonces fue dotarse de su propia comisaría de policía”, recuerda Falomir en una entrevista que publicó ayer el diario francés “Le Figaro”.
Considera “simplista” relacionar el robo con la decadencia del Louvre y señala que en la década de 1990 hizo falta “un pacto de Estado para dotar de medios humanos y materiales” al Prado que atravesaba “un período muy delicado”.
Entonces hubo goteras en la sala de las “Meninas” de Velázquez, una de la obras que atraen más público.
Falomir añade que el Prado no puede recibir más visitantes de los que ya tiene y apuesta por limitar su número. “En el año 2000 teníamos 1.8 millones de visitantes (ahora llegan a los 3.5 millones). El Prado es un museo físicamente muy pequeño que no está preparado para estas cifras. Los museos se han convertido en destinos de masas confrontados al desafío de compatibilizar esta afluencia creciente con el mantenimiento de la calidad de la visita”, apunta.
Otros lugares culturales, como los cines, tienen aforos limitados “y la gente lo entiende”. “Pero los museos tienen una dificultad suplementaria: el visitante es soberano. Puede ver todos los cuadros o solo uno, seguir un orden o no hacerlo. El Prado, como otros, tiene salas totalmente saturadas y otras prácticamente vacías”.
