PEKÍN (EFE).— Lo que comenzó como un error de costura en una fábrica terminó por ser uno de los fenómenos virales del inicio del Año del Caballo en China: un peluche cuya boca se cosió al revés, transformando una sonrisa en un gesto compungido, ha disparado las ventas.
Una internauta en Hangzhou, capital de la provincia de Zhejiang, compartió recientemente en redes sociales su compra: un caballo de peluche cuya boca, en lugar de curvarse hacia arriba, apuntaba hacia abajo.
El juguete, concebido como “caballo sonriente”, pasó a ser apodado “caballo llorón”. El próximo martes 17, los habitantes del gigante asiático darán la bienvenida al Año del Caballo.
La publicación de la internauta escaló rápidamente a los primeros puestos de tendencias en plataformas como Weibo y Douyin, los equivalentes chinos a X y TikTok. Algunos usuarios lo describieron como “más adorable” que la versión original y otros señalaban que su expresión “encaja mucho con mi estado mental” y que demuestra que “todos vivimos muy cansados”.
La empresaria Zhang Huoqing, de 46 años, explicó a medios locales que el fallo no estuvo en un bordado hecho a la inversa, sino que “toda la pieza de tela se cosió al revés”, lo que alteró también la posición de los orificios de la nariz.
En un primer momento, la empresa ofreció cambiar las piezas. Sin embargo, el aluvión de pedidos del “caballo llorón” modificó el rumbo de la producción.
Según datos difundidos por medios chinos, en el plazo de una semana los encargos del animal triste superaron seis millones de unidades.
La fábrica amplió sus líneas de producción y mantuvo el precio de venta en 25 yuanes (3.5 dólares) por unidad y solicitó una patente de diseño para el modelo.
La versión original, comercializada bajo el nombre “Riqueza inmediata”, había tenido una acogida discreta desde su lanzamiento en octubre pasado.
El fenómeno ha sido interpretado por analistas locales como un ejemplo del auge del consumo vinculado a la búsqueda de “valor emocional”. Frente a la iconografía festiva tradicional, asociada a consignas optimistas como el éxito y la fortuna, el gesto triste del muñeco conectó con algunos jóvenes sometidos a presiones laborales y sociales.
El Centro de Investigación de Juventud de Shangái, citado por la agencia estatal Xinhua, indicó que unos nueve de cada diez jóvenes han pagado en alguna ocasión por “valor emocional” y que casi cuatro de cada diez lo hacen con frecuencia.
Según el Centro, el 46.8% de los encuestados considera este tipo de consumo una vía para aliviar el estrés y la ansiedad, mientras que un 43.1% lo vincula con la sensación de “ser vistos”.
En ese contexto, productos de estética imperfecta o desenfadada, como los Labubu, son lo que algunos analistas describen como una forma de “recarga emocional”.
Llorón Popularidad
En una semana, los encargos del animal triste superaron los seis millones de unidades.
Todo al revés
La empresaria Zhang Huoqing explicó a medios locales que el fallo no estuvo en un bordado hecho a la inversa, sino que “toda la pieza de tela se cosió al revés”, lo que alteró también la posición de los orificios de la nariz.
No lo quieren devolver
En un primer momento se ofreció cambiar las piezas. Pero el aluvión de pedidos del “caballo llorón” modificó la producción.
