La Iglesia Católica iniciará el tiempo litúrgico de la Cuaresma este 18 de febrero con la celebración del Miércoles de Ceniza. Será la primera ocasión en que el papa León XIV presida esta ceremonia como sumo pontífice.
El presbítero Jorge Martínez Ruz, párroco de San Juan Bosco y vocero de la Arquidiócesis de Yucatán, informó que en estos días las parroquias se encuentran quemando el huano bendito utilizado el Domingo de Ramos de 2025, con el fin de elaborar la ceniza que será impuesta a los fieles durante las misas del miércoles 18.
Con base en el Directorio de Piedad Popular, documento de la Santa Sede, el sacerdote explicó que la Cuaresma es el tiempo que precede y dispone a la celebración de la Pascua. Es un periodo de escucha de la Palabra de Dios y de conversión; de preparación y memoria del bautismo; de reconciliación con Dios y con los hermanos; y de recurso más frecuente a las “armas de la penitencia cristiana”: la oración, el ayuno y la limosna.
Añadió que, en el ámbito de la piedad popular, no siempre se percibe con claridad el sentido mistérico de la Cuaresma ni se han asimilado plenamente algunos de sus valores y temas, como la relación entre el “sacramento de los 40 días” y los sacramentos de la iniciación cristiana, así como el misterio del “éxodo” presente a lo largo del itinerario cuaresmal. Indicó que, conforme a una constante de la piedad popular que tiende a centrarse en los misterios de la humanidad de Cristo, durante la Cuaresma los fieles concentran su atención en la Pasión y Muerte del Señor.
El inicio de los 40 días de penitencia en el Rito Romano se caracteriza por el símbolo de las cenizas, elemento distintivo de la liturgia del Miércoles de Ceniza. Este gesto, propio de los antiguos ritos mediante los cuales los pecadores convertidos se sometían a la penitencia canónica, consiste en cubrirse con ceniza como signo de reconocimiento de la fragilidad y mortalidad humanas, necesitadas de la misericordia de Dios.
El presbítero subrayó que no se trata de un gesto meramente exterior, sino de un signo que la Iglesia ha conservado como expresión de la actitud del corazón penitente que cada bautizado está llamado a asumir durante la Cuaresma. Por ello, señaló la importancia de ayudar a los fieles que acuden en gran número a recibir la ceniza a comprender el significado de este acto, el cual abre a la conversión y al esfuerzo de renovación pascual.
A pesar de la secularización de la sociedad contemporánea, el pueblo cristiano reconoce que la Cuaresma es un tiempo para orientar el espíritu hacia las realidades verdaderamente importantes, mediante un esfuerzo evangélico y una coherencia de vida que se traduzca en buenas obras, en la renuncia a lo superfluo y suntuoso, así como en gestos de solidaridad con quienes sufren y con los más necesitados.
Incluso aquellos fieles que participan poco en los sacramentos de la Penitencia y la Eucaristía conocen, por una larga tradición eclesial, que el tiempo de Cuaresma-Pascua está vinculado con el precepto de la Iglesia de confesar los pecados graves al menos una vez al año, preferentemente durante el tiempo pascual, según señala el documento citado.
El sacerdote indicó que durante la Cuaresma y la Semana Santa se registra una mayor participación de fieles en las actividades de la Iglesia, incluso superior a la de la temporada navideña. Muchas personas asisten principalmente en estos días, reconociendo la relevancia de estas celebraciones que conmemoran los misterios centrales de la fe cristiana.
Recordó que la Semana Santa se iniciará con el Domingo de Ramos el 29 de marzo y que el Viernes Santo se celebrará el 3 de abril.
El presbítero reiteró que cualquier persona puede recibir la ceniza. Esta se impone en la cabeza o en la frente y no se requiere más condición que el deseo de asumir la actitud cuaresmal. Precisó que recibir la ceniza no perdona los pecados, pues se trata únicamente de un signo externo que expresa una disposición interior.
También aclaró que no se necesita ningún requisito ni tiene costo recibir la ceniza. El Miércoles de Ceniza es, además, un día obligatorio de ayuno y abstinencia de carne para los católicos.
Finalmente, subrayó que la ceniza que se impone en las iglesias de Yucatán adquiere un significado especial al provenir del huano bendito del Domingo de Ramos del año anterior. Indicó que no se trata de una ceniza cualquiera, sino de un signo que expresa el deseo de purificación y de vivir plenamente el espíritu de la Cuaresma.— Claudia Sierra Medina
