Jesús Retana Vivanco

SÚPERVoy a seguir en el tema del futbol americano ya que me agarraron fuera de la base y creo que lo merece. Hay acontecimientos que de plano no pasan rayando ningún cuaderno y este es uno de ellos. Aunque ya haya pasado, se seguirá recordando el evento y lo digo no por el juego en sí, sino por el gran espectáculo de medio tiempo que siguió y seguirá en el candelero hasta ser superado por otro.

Ya veremos en el próximo SÚPER tazón si sucede algo verdaderamente importante.

El Súper Bowl 60 no solo fue un partido sino una declaración de época en el emparrillado del Levi´s Stadium, ni más ni menos que el espectáculo deportivo más importante e influyente del planeta que lleva la emoción a otros países para convertirse no solo en una competencia sino en un negocio redondo para la NFL la cual vive una transición generacional sin complejos.

Vi juegos más importantes durante la temporada, ese 29–13 del score final no revela más que una cosa, Seahawks no solo definió a un campeón con una defensiva de acero sino determinó cómo se puede ganar un juego importante. Kenneth Walker III fue nombrado el MVP (jugador mas valioso del encuentro) con más de 130 yardas que ahí dejan el testigo en el emparrillado, en tiempos donde el pase parece ley universal, el evento recordó que controlar el reloj y castigar en el terreno sigue siendo un principio irrenunciable del juego.

El mariscal Sam Darnold cumplió con eficiencia con más de 200 yardas, un touchdown y, sobre todo, cero errores costosos. No necesitó heroicidades; lo hizo con inteligencia.

Del otro lado fue difícil; Drake Maye vivió el lado más crudo del escenario: presión constante, capturas oportunas y una defensa que nunca le permitió asentarse. La experiencia contra la expectativa… El oficio contra la promesa.

Bueno, yo iba a escribir solo del medio tiempo pero también había que darle sentido al duelo deportivo a pesar de que fue malo, porque 120 millones de espectadores no solo fueron testigos de un partido, sino de una narrativa donde deporte, música y negocio se juntaron para ofrecer al público una narrativa perfectamente aceitada.

Lady Gaga, Ricky Martin fueron parte importante del show. El Super Tazón 60 fue el mensaje: la hegemonía, no es eterna y las franquicias que se construyen desde la disciplina defensiva aún pueden dominar en una era de fuegos artificiales ofensivos. Seattle apostó por el equilibrio a pesar del chaleco que traía Bad Bunny por una llamada de atención a su séquito privado de seguridad.

Este Super Bowl dejó cifras récords de audiencia y titulares sí. Pero sobre todo dejó una imagen clara: El campeonato no se improvisa, se trabaja se defiende y se ejecuta sin titubeos.

En la NFL, la historia no se la escribe quien promete más, sino quien golpea más fuerte, sobre todo cuando el mundo está mirándonos.— Mérida, Yucatán, 16 de febrero de 2026

X (antes Twitter): @ydesdelabarrera

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