El historiador Alejandro Rosas —en la imagen, en el módulo 118 del Diario— presentó “Érase una vez Tenochtitlán”, cuarto volumen de su saga
El historiador Alejandro Rosas —en la imagen, en el módulo 118 del Diario— presentó “Érase una vez Tenochtitlán”, cuarto volumen de su saga

El historiador Alejandro Rosas presentó en la Feria Internacional de la Lectura Yucatán (Filey) su más reciente producción literaria, “Érase una vez Tenochtitlán”, la cuarta entrega de la serie “Érase una vez…”.

Antes de la presentación, el sábado pasado, el también divulgador e investigador platicó con el Diario sobre su obra y el porqué a los mexicanos les sigue fascinando la historia de Tenochtitlán.

Una de las ideas que más resuena dentro de su obra es: “Esta es una historia al más puro estilo de ‘Game of Thrones’, pero mexica (con dioses en lugar de dragones) y, lo más importante, verídica”.

En este libro vuelve a narrar el origen y desarrollo de la ciudad mexica con un enfoque que busca acercar el pasado a un público más amplio. “Para empezar, ‘Érase una vez Tenochtitlán es un ejercicio de divulgación’”, explicó el autor.

Señaló que, si bien existen importantes estudios académicos de arqueólogos reconocidos, como Eduardo Matos Moctezuma y Leonardo López Luján, hacía falta una narración accesible para el lector común.

“Yo pensé que hacía falta una historia de divulgación sobre Tenochtitlán, es decir, una historia que pudiera acercar más al lector, porque sí hay muchas cosas que están totalmente mal”, comentó.

Porque, subrayó, uno de los principales problemas para comprender las culturas prehispánicas ha sido la influencia ideológica.

“Entonces, cuando el gobierno le mete mano a tratar de contar la historia, ya valió”, afirmó. Indicó que su obra busca recuperar la historia a partir de investigaciones, códices y hallazgos arqueológicos, pero en un lenguaje sencillo. “Todo lo que uno encuentra en este libro es totalmente cierto, se permite revalorar muchísimo lo que realmente fue Tenochtitlán”, añadió.

El autor destacó el intercambio cultural entre civilizaciones mesoamericanas como uno de los aspectos más impactantes. “Los mexicas como que al final resumen todo de los demás pueblos anteriores a ellos”, explicó.

Detalló que durante más de cuatro mil años hubo una constante interacción entre culturas, como los mayas, olmecas, toltecas y mexicas. “Lo más rico es que no eran civilizaciones aisladas, sino iban evolucionando y heredando conocimiento, cultura, arte y demás”.

De acuerdo con el autor, una de las principales aportaciones mexicas fue la incorporación de Huitzilopochtli a su panteón. Resaltó la presencia de deidades compartidas, como Quetzalcóatl, que en la cultura maya es conocido como Kukulcán, lo que evidencia la conexión entre culturas.

Cosmovisión mexica

El autor también aborda en su libro la cosmovisión mexica, particularmente la idea de los cinco soles.

De acuerdo con esta tradición, el mundo ha pasado por distintas eras antes de llegar al actual “quinto sol”. Aunque en la actualidad la ciencia ofrece explicaciones distintas sobre la evolución del mundo, Alejadro Rosas consideró valioso comprender esta visión simbólica.

En esta narrativa, los dioses creadores eran hermanos que, debido a sus conflictos, provocaron la destrucción de los soles anteriores. Entre ellos están Huitzilopochtli, Tezcatlipoca, Xipe Tótec y Quetzalcóatl.

El quinto sol, según esta cosmovisión, se originó en Teotihuacán, lugar que los mexicas consideraban sagrado. “Aquí viene de qué se trató cada uno, cómo desaparecieron y cómo finalmente crean el quinto sol”, explicó Rosas. “Es muy padre meterte a la cosmovisión de quiénes eran sus dioses, de dónde habían surgido”.

Rosas recordó que el nombre de Teotihuacán fue otorgado por los propios mexicas, ya que se desconoce, incluso hasta hoy, cómo lo llamaban realmente sus habitantes.

En cuanto a los retos de divulgar la historia, reconoció la existencia de múltiples versiones sobre un mismo hecho. Por ejemplo, diferentes códices ofrecen relatos distintos sobre la muerte de algunos tlatoanis. “Hay ocho diferentes códices que te hablan, por ejemplo, de la muerte de Axayácatl (uno de los tlatoanis), entonces lo que hay que hacer es más o menos empatar las versiones”.

Ante ello, el trabajo del historiador consiste en comparar y analizar las fuentes para construir una interpretación coherente, por lo que reiteró que su obra es una interpretación basada en fuentes históricas confiables. “Es una interpretación intelectualmente honesta”, sostuvo.

Entre las fuentes utilizadas destacan códices como el Durán y el Borgia, además de publicaciones especializadas en arqueología. Reconoció la importancia del trabajo de los tlacuilos, quienes registraban la historia mediante imágenes. Su investigación implicó meses de revisión, comparación y análisis de fuentes.

En relación con las enseñanzas de Tenochtitlán para la actualidad, consideró importante recuperar la historia sin idealizaciones. Criticó la visión romántica que presenta a las sociedades prehispánicas como completamente pacíficas.

“Estamos viviendo un neoindigenismo en el que parece que todos los pueblos prehispánicos eran maravillosos… y eso es exactamente lo que nunca existió”.

Señaló que, como en cualquier civilización, existían conflictos, jerarquías y luchas de poder. “Eso mismo se vivió en México”, dijo. Incluso comparó a los antiguos gobernantes con los actuales. “Serían igualitos que nuestros gobernantes actuales, creo que la gran diferencia es que serían más honestos, porque ahí sí la corrupción se castigaba brutalmente, hoy ya no”, expresó.

Alejandro Rosas reflexionó sobre la fascinación que sigue generando la cultura mexica. Aspectos como los sacrificios humanos, los tzompantli y la mitología despiertan el interés del público. “Todo aquello que nos parece como de ciencia ficción… es lo que más llama la atención”, subrayó.

Comparó esta atracción con el gusto por la mitología griega, llena de historias complejas y personajes extraordinarios. “Es como entrar a la mitología griega, básicamente es lo mismo”. En ese sentido, reiteró que su libro busca presentar esa riqueza cultural de forma entretenida y comprensible. “Es como ‘Game of Thrones’, la diferencia es que es totalmente verídica”.

Finalmente, envió un mensaje a los lectores yucatecos. “Soy Alejandro Rosas… acérquense a ‘Érase una vez Tenochtitlán’, se van a divertir”, expresó.

La lectura ofrece una nueva forma de entender la historia. “Si lo leen, no volverán a ver el Sol del mismo modo como lo ven ahora”.

La presentación del libro en la Filey reafirmó el interés por acercar la historia a nuevos públicos, especialmente a través de formatos accesibles y atractivos. La obra busca invitar a los lectores a redescubrir Tenochtitlán desde una perspectiva informada, pero cercana, retomando fuentes históricas y reinterpretándolas para el presente.

“Léanlo, muchas gracias, les mando un saludo”, declaró y exhortó a sumergirse en esta propuesta de divulgación histórica.— Alejandra Cruz Molina

De un vistazo

Visión contemporánea

“Érase una vez Tenochtitlán” invita a reinterpretar el pasado sin idealizaciones, reconociendo conflictos, jerarquías y similitudes con la actualidad, para comprender mejor la historia y su impacto presente.

Divulgación histórica

El autor presenta una obra accesible que retoma investigaciones académicas, códices y hallazgos arqueológicos para acercar la historia de la antigua ciudad mexica al público general.

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