El Congreso Feminista de 1916 en Mérida no fue solo el evento masivo más grande del mundo en su tipo y el fenómeno ideológico y político más importante de la época, sino también el inicio de la emancipación y transformación completa de los derechos de las mujeres, afirmó la doctora en Arquitectura Gladys N. Arana López, en el XII Simposio de Patrimonio Cultural que organiza el Ayuntamiento de Mérida.
En “La ciudad de ellas. Espacios de reunión, comunión y conocimiento de las mujeres. Mérida 1915 a 1918”, ayer, la ponente destacó que después de dicho congreso el gobierno de Salvador Alvarado inició la construcción de los edificios del Ateneo Peninsular, el Pasaje Revolución y la Escuela de Bellas Artes, entre otros, y reconoció derechos a las mujeres que se les habían negado hasta entonces, como la participación en la política partidista, la presencia en lugares públicos, la igualdad en educación y la inclusión de servicios de salud, civiles y sociales para ellas.
De hecho, la doctora Arana sostuvo que del discurso congresista surgió una normatividad que tuvo alto impacto en la Ley General de Educación Pública del Estado, que detonó el conocimiento pedagógico y la equidad educativa, y decretó la creación en 1916 de la Escuela de Bellas Artes, que abrió las puertas al trabajo de las mujeres y la ampliación de carreras artísticas para ellas.
Además, impulsó reformas al Código Civil (1916-1917) para que las mujeres pudieran abandonar libremente su hogar a los 18 años, no a los 30, como era habitual si no se casaban.
La Ley de Divorcio (1915-1916) permitió la separación legal de los matrimonios, la corresponsabilidad en los bienes y hasta la aceptación de que el varón ayudara en las labores del hogar para una mejor calidad de vida.
Asimismo, se emitieron disposiciones sobre el trabajo femenino y la educación técnica (1916-1918) que les permitieron realizar trabajos diferentes al magisterio.
“Hay muchas cosas interesantes en el pasado. Conocerlas nos va a permitir entendernos mejor”, señaló la ponente. “Es una oportunidad maravillosa para apreciar lo que tenemos y admirar más los edificios y casonas de aquella época”.
La doctora Arana López destacó que para 1916 nunca había habido una reunión con más de 600 mujeres en el mundo. En Europa hubo una antes que no llegó a esos números y el Congreso Panamericano de Mujeres también tuvo alta participación, pero el de Mérida fue más grande. En sus investigaciones encontró que casi en su totalidad las asistentes al evento en el Peón Contreras fueron maestras y hubo un grupo de hombres que ayudaron en la organización. Se excluyó a sectores importantes, como el rural.
La prostitución permitida por el gobierno de Salvador Alvarado, “porque era una necesidad social”, generó un inusitado interés entre las asistentes porque era un tema tabú. La doctora Arana López aseguró que, aunque el gobernante combatió esta actividad y cerró prostíbulos, en realidad la toleró en casas particulares bien identificadas en las que se entregaban cartillas de control sanitario a las “cariñosas” —término con el que les llamaban—, las sometían a revisiones médicas cada quincena y pagaban un derecho al Estado. Además, para ejercer la prostitución las mujeres debían tener dama de compañía.
La conferenciante recibió nutridos aplausos y felicitaciones, entre ellas la del cronista de Mérida Jorge Cortés Ancona, quien precisó que en cuestiones de arte sí hubo destacada presencia femenina en la ciudad porque venían cantantes cubanas, españolas e italianas.
En el evento también estuvo presente Jorge Victoria Ojeda, igualmente cronista de Mérida, quien no intervino en la jornada pero que, al igual que Cortés Ancona, recibió aplausos de los presentes cuando se le presentó.— Joaquín Chan Caamal
Patrimonio cultural Detalles
El Simposio de Patrimonio Cultural finalizará hoy en la Reserva Arqueológica Kalax.
Programa
Ayer, el programa se desarrolló en la Facultad de Arquitectura de la Uady e incluyó una mesa panel y tres ponencias.
A la vanguardia
En su participación, la doctora Gladys Arana López reveló que las casas de prostitutas en Mérida fueron las primeras que contaron con servicio sanitario moderno y estaban “mapeadas” para documentar si tenían servicio médico de vanguardia.
Fueron ejemplo
Años después, la colonia García Ginerés incluyó en sus viviendas los baños.
