Imagen del agujero negro supermasivo en el centro de la Vía Láctea
Imagen del agujero negro supermasivo en el centro de la Vía Láctea

MADRID (EFE).— Tras más de 50 años de búsqueda, un equipo de astrofísicos de la Universidad Northwestern logró encontrar pruebas concluyentes del viento que emana de Sagitario A* (Sgr A*), el agujero negro supermasivo situado en el centro de la Vía Láctea. El hallazgo confirma una de las predicciones fundamentales sobre el comportamiento de estos objetos cósmicos y representa un avance histórico para la astronomía.

De acuerdo con los modelos aceptados de evolución galáctica, los agujeros negros no solo absorben materia, sino que también expulsan parte de ella debido a la enorme energía generada durante el proceso de acreción.

Sin embargo, aunque existían evidencias de erupciones pasadas de Sgr A*, hasta ahora no se habían detectado los flujos de salida que ocurren en la actualidad. El estudio, encabezado por Mark Gorski y Elena Murchikova, proporcionó la imagen más detallada obtenida hasta ahora de las interacciones entre Sgr A* y su entorno.

Los resultados fueron publicados en “The Astrophysical Journal Letters” y ofrecen una nueva perspectiva sobre los procesos físicos que ocurren en el corazón de nuestra galaxia.

La dificultad para detectar este fenómeno radica en las condiciones de observación. “Para observar nuestro propio agujero negro, tenemos que mirar a través del plano de nuestra galaxia”, explicó Murchikova.

“Eso significa que tenemos que mirar a través de gas, polvo y estructuras ionizadas, y uno no puede ver realmente a través de todo eso con facilidad”.

Para superar estas limitaciones, los investigadores utilizaron cinco años de observaciones profundas realizadas con los radiotelescopios del Atacama Large Millimeter/Submillimeter Array (ALMA), en Chile. Gracias a un novedoso método de calibración, lograron obtener una imagen 100 veces más profunda y 80 veces más nítida que las disponibles anteriormente, revelando estructuras invisibles hasta ahora.

La señal más llamativa fue una gran cavidad con forma de cono, de casi un pársec de longitud y 45 grados de ancho, donde no se detectó gas molecular frío. Según los autores, la única explicación física para esta región vacía es la acción de un viento caliente y energético proveniente de Sgr A*.

“Si soplas material caliente desde el agujero negro, este no va a querer coexistir con el material frío”, señaló Gorski. “O bien va a empujar el material frío hacia afuera o lo va a calentar. Y, si está demasiado caliente, ya no verás el gas frío”.

Antes de anunciar el descubrimiento, el equipo contrastó los datos con observaciones del Observatorio de Rayos X Chandra de la NASA, que mostraban emisiones intensas en la misma zona.

“Las afirmaciones excepcionales requieren pruebas excepcionales”, afirmó Gorski. “Queríamos asegurarnos de que no estábamos viendo simplemente algún tipo de artefacto de la imagen”. Los investigadores estiman que el viento ha permanecido activo durante al menos 20 mil años, lo que confirma que Sgr A* se comporta de acuerdo con las teorías físicas vigentes y abre una oportunidad inédita para estudiar agujeros negros en una fase de relativa calma.

De un vistazo

Búsqueda histórica

Durante más de cinco décadas, científicos intentaron encontrar pruebas directas del viento generado por Sagitario A*. El descubrimiento pone fin a una larga incógnita astronómica.

Agujero central

Sagitario A* es el agujero negro supermasivo ubicado en el centro de la Vía Láctea. Su actividad influye en el entorno inmediato del núcleo galáctico.

Imagen inédita

Los investigadores obtuvieron la vista más detallada de la región cercana al agujero negro gracias a observaciones acumuladas durante cinco años continuos.

Cono vacío

La evidencia principal fue una gran zona sin gas frío alrededor de Sagitario A*, interpretada como resultado del paso constante del viento caliente.

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán